Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Arturo Solís Heredia

CANAL PRIVADO

*Otro año viviendo en peligro

Dicen que no hay engaño sobre advertencia, pero nada dicen para no sentirse sorprendido e inquieto por la premura feroz e inédita con la que ha comenzado la batalla preelectoral entre los suspirantes a candidaturas de elección popular en Guerrero.
Es cierto, desde la víspera de 2014, en este y muchos espacios se advirtió la inminencia ineludible de esa batalla, y que sería más cruenta y áspera que nunca pero, por lo visto, parece que la realidad política superará (como casi siempre) ampliamente las expectativas.
Y es que en menos de mes y medio, en circunstancias, momentos y hechos separados, tres suspirantes han sufrido daños evidentes, independientemente de que hayan sido provocados o no por fuegos amigos o enemigos, por errores y excesos personales, o por causas circunstanciales.
El primero, el alcalde de Chilpancingo Mario Moreno, quien cargaba ya el pesado lastre de los escombros de las tormentas de septiembre. El discurso despotricador de Pioquinto Damián y el atentado que éste sufrió luego de la asamblea de la UPOEG en El Ocotito, dejaron una sombra de dudas y recelos (justos o injustos) sobre Moreno Arcos.
Luego, el senador Armando Ríos Piter, quien recibió un duro golpe del líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador que lo descartó como candidato de su partido pues, dijo, “es un achichintle de (el presidente Enrique) Peña Nieto”.
Después, el escándalo mediático provocado por las despensas descubiertas en las bodegas del DIF Guerrero, y el camión que las transportaba, y su presunta relación con el diputado federal Jorge Salgado Parra.
Además, dos rumores, uno en perjuicio y otro en beneficio de dos aspirantes: el primero, sobre el senador Sofío Ramírez, quien lanzó una campaña de carteles y anuncios espectaculares, principalmente en Acapulco, porque supuestamente el gobernador le advirtió que si no levantaba su imagen en los próximos tres meses, se olvidara de su apoyo para la candidatura del PRD a la gubernatura; el segundo, sobre el rector de la UAG Javier Saldaña, un rumor surgido desde 2013, como serio aspirante a una candidatura a gobernador.
Dejo a ustedes, juiciosos lectores, la calificación positiva o negativa de cada uno de los casos mencionados; en primer lugar, porque me consta que les sobran derecho e intelecto para hacerlo mejor que este escribidor; en segundo porque hoy, eso es lo que menos me interesa.
Lo que decía al principio que me sorprende e inquieta no es el marcador ni la tabla de posiciones de la batalla electoral, que apenas empieza, sino la aparente confirmación de que será un lucha del poder por el poder, y de que a pesar de la procesión que todos vemos, a los aspirantes no se les ven muchas ganas ni voluntad para hincarse.
Me explico, aunque seguro entienden lo que no entiendo: me sorprende e inquieta que los partidos y sus candidatos parezcan decididos a dividir, agobiar, atemorizar, confundir e irritar más a la sociedad civil, de por sí tan dividida, agobiada, atemorizada, confundida e irritada con los amargos sabores que esta realidad nuestra nos obliga a probar todos los días.
Me sorprende e inquieta que estando hoy tan urgidos de causas comunes, propósitos colectivos y acuerdos unánimes, para resolver problemas, disipar dudas y combatir enemigos que afectan, amenazan y agreden a todos, los partidos y sus candidatos parezcan sólo dispuestos a convocar, encabezar y negociar intereses particulares y de grupo.
Que justo ahora, cuando más que nunca necesitamos unión, claridad y reconciliación, parezcan dispuestos a desunir, enturbiar y agraviar la cohesión, el porvenir y el ánimo de los guerrerenses.
Ojalá y el tiempo demuestre que estoy equivocado.

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