Abelardo Martín M.
Las alertas de la descomposición
Con frecuencia se recuerda esa anécdota en la que, en medio de la inundación, un habitante parado en el techo de su casa se niega a abandonar el lugar no obstante que llegan por él una lancha y un helicóptero de auxilio. Ya en el cielo le reclama a Dios que no haya acudido en su ayuda, a pesar de sus clamores y de su fe. San Pedro, en nombre del Creador le recuerda los cuerpos y alertas de auxilio que recibió, pero se negó a atender.
Lo mismo ocurre cuando los gobernantes hacen caso omiso de los gritos con que la sociedad expresa su malestar, su descomposición, la ausencia de conducción acertada y segura.
Es cierto que la complejidad y gravedad de los problemas se ha agudizado por la omisión o comisión de políticas equivocadas, insuficientes o inexistentes en el pasado.
Pero también por la soberbia que produce sordera y ceguera para ver la realidad. La violencia es uno de los síntomas más evidentes y crudos de la ingobernabilidad.
Pero no es la única a pesar de su estridencia.
Para nadie es secreto los graves problemas que enfrenta Guerrero y muchos otros estados del país, en los que el crimen organizado y el narcotráfico han desplazado al gobierno municipal, estatal o federal. El ejemplo michoacano es contundente, aunque no es el único.
Ahora, ante la creciente problemática? en Guerrero, industriales y empresarios? lamentan la ola de violencia e inseguridad que trae consigo falta de inversión.
Sólo la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en la región Centro-Norte del estado aseguró que “no hay” inversión en la entidad y peor aún ha ocurrido el cierre de al menos 400 empresas, con la consiguiente pérdida de empleos.
Tan es así que el delegado de la Secretaría de Economía, Álvaro Burgos Barrera, aseguró que desde hace dos años hay una reducción de 60% en la inversión en Guerrero y que en la región de Tierra Caliente colindante con Michoacán está “paralizada” en su totalidad.
“Hemos encontrado barreras en la inversión y hay desconfianza y miedo de la población. Tratamos que la coordinación de los tres niveles de gobierno regrese la confianza y tranquilidad. No ha estado fluyendo la inversión. Los problemas de inseguridad han evitado que los inversionistas nacionales y extranjeros quieran depositar su capital”, dijo.
En tanto, el dirigente de la Coparmex región Centro-Norte, Jaime Nava, calificó de “mesurada” la información emitida por la delegación de la Secretaría de Economía, pues señaló que hay una estadística, tan sólo de 2013, de más de 400 empresas que cerraron o decidieron salir de Guerrero por el clima de violencia.
“Sólo en estas dos regiones tenemos esa cifra de decrecimiento que se extiende en el estado. El sector comercio y empresarial está saliendo de Guerrero. Es una gran problemática la que nos está dejando la inseguridad en el estado”, dijo.
La Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) en Guerrero precisó que en 2013 se registró una pérdida de 500 millones de pesos en la cancelación de un desarrollo habitacional de interés social en el municipio de Ciudad Altamirano, asentado en la Tierra Caliente, por la inseguridad y las extorsiones.
Paralelamente, en el puerto de Acapulco, familiares y amigos de personas desaparecidas y asesinadas se reunieron para bordar pañuelos y exigir a las autoridades justicia y una respuesta.
Sentados en la banqueta del exterior del Centro Internacional Acapulco, en plena franja turística, jóvenes y mujeres en su mayoría, se instalaron por más de tres horas para bordar los nombres de sus amigos y familiares, en color verde los que se mantienen desaparecidos y en rojo los que han sido asesinados.
Julia Alonso Carbajal, miembro de la agrupación Unidos por la Paz, relató que organizó está actividad por la desaparición de su hijo en el 2008 durante unas vacaciones en Nuevo León.
“Hay madres en estos momentos bordando en París, Barcelona por todos los asesinados y desaparecidos en México. Como activistas decidimos sensibilizar aquí en Acapulco. En Jalisco se está haciendo, en cada lugar se hace”, explicó.
Recuperar el tiempo perdido, restablecer el orden, la disciplina y el progreso no se logra de un día a otro, pero tampoco es posible que los focos amarillos se vuelvan rojos y no ver o escuchar las alertas.
Claro, siempre es fácil ver la parte buena, pero se aprende más si se toma en consideración lo malo o si se practica la autocrítica, ese ejercicio tan en desuso o despreciado por los gobernantes que prefieren mantenerse en sus paraísos falsos y encerrados en sus esferas sin ver ni oír.




