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Asegura el presidente colombiano que las FARC dieron trato inhumano a rehenes

DPA

Bogotá

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dijo ayer que los diez militares y policías que fueron liberados este lunes por la guerrilla de las FARC recibieron un trato inhumano, tras visitarlos en dos hospitales donde permanecen en observación.
Santos dijo que los cuatro militares y seis policías le contaron anécdotas de su tiempo en cautiverio y afirmó que fue de “gran impacto” saber las condiciones en las que los uniformados vivieron durante más de una década.
“Me contaban anécdotas del tratamiento que algunos les daban, tratamiento muchas veces inhumano. La cantidad de enfermedades que tuvieron que padecer. Cuando uno piensa lo que debe ser para cualquier persona estar 14 años encadenado, secuestrado, eso tiene un gran impacto”, dijo el mandatario.
En su turno, el sargento de la Policía José Forero, quien en compañía del intendente Jorge Trujillo logró escapar por 25 días, contó que con una cuchara y una aguja ambos crearon una improvisada brújula que les indicó el camino de salida, mientras que una luciérnaga les alumbró la fuga.
El suboficial del Ejército Luis Arcia relató como él y sus compañeros estuvieron encadenados de pies y manos y por parejas durante más de ocho años, corriendo el riesgo de ser asesinados debido a que “las FARC siempre mantuvieron la idea” de que en caso de un rescate la orden era asesinarlos.
Los uniformados, secuestrados entre 1998 y 1999, fueron entregados este lunes a una misión humanitaria integrada por la ex senadora Piedad Córdoba, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y el Ejército brasileño en un punto selvático en los límites de los departamentos de Meta y Guaviare (sur).
Para el presidente, la liberación de los rehenes no es suficiente, por lo que conminó ayer a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a cumplir la promesa hecha en febrero en el sentido de que no volverán a secuestrar a civiles con fines económicos.
Santos reiteró que valora el hecho “en toda su extensión”, pero pidió al grupo guerrillero dar “muestras más fehacientes de su verdadera voluntad de terminar con este conflicto”, como la liberación de civiles en cautiverio.
A la petición del jefe de Estado se sumó la de la ex candidata presidencial colombiana y ex rehén de la guerrilla de las FARC Ingrid Betancourt, quien afirmó el martes que aunque ese grupo armado hizo “un gesto de paz” con la liberación de los uniformados, debe explicar cuántos civiles permanecen secuestrados.
“Yo creo que es un gesto de paz, un replanteamiento a su estrategia. Ellos están reconociendo que se equivocaron con el secuestro, están buscando la manera de legitimar su acción”, dijo Betancourt a la cadena de radio RCN.
“Parte de la organización y la disciplina de las FARC tiene que contribuir a que esa información se haga pública. Si no saben qué pasó con quienes secuestraron habla mal de ellos”, agregó la ex candidata, quien recordó además que durante los seis años que estuvo secuestrada compartió con varios de los liberados.
Asimismo, el comandante del Ejército, general Sergio Mantilla, exigió a esa guerrilla que responda por cerca de 50 militares que han desaparecido en zonas de combate desde los años 90.
Mantilla insistió en la liberación de los civiles secuestrados que, según una entidad del gobierno, hasta el pasado 31 de diciembre llegaba a los 97 secuestrados, de los cuales 35 estaban en manos de las FARC.
Las cifras de estos casos son confusas debido a que por un lado la Fundación Nueva Esperanza asegura que son 725 los civiles secuestrados, mientras que País Libre, otra organización especializada en este tema, asegura que la cifra es de 405.
Tras la liberación, los policías Trujillo, Forero, Carlos Duarte, César Lasso, Jorge Romero y Wilson Rojas, y los militares Arcia, Luis Beltrán, Robinson Salcedo y Luis Moreno, fueron atendidos por los médicos de dos hospitales de Bogotá.
Según los galenos, los ex rehenes en términos generales se encuentran en buen estado de salud, aunque algunos tienen secuelas de enfermedades propias de la selva como paludismo y leishmaniasis, así como problemas visuales y gástricos.

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