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Están inconformes los habitantes de El Capricho, Ometepec con la reubicación

El lugar donde ya se realizan los trabajos está lejos de sus cultivos y no hay agua, se quejan. Temen que las viviendas sean de mala calidad. Las autoridades no los han tomado en cuenta, acusan

Luego del anuncio de la reubicación de la comunidad de El Capricho, municipio de Ometepec, hecho por el propio presidente de la República, Enrique Peña Nieto, en meses pasados, empezó la incertidumbre entre los pobladores, primero a cerca del lugar y luego sobre la calidad de las nuevas casas.
Más de la mitad de los habitantes están inconformes con la reubicación, aseguraron, porque el lugar donde ya se están empezando los trabajos se encuentra a más de cuatro kilómetros de la comunidad; en caso de que se fueran, para regresar a cuidar sus cultivos tendrían que pagar diez pesos; y en caso de los que tienen ganado correría el riesgo que se los robaran en las noches.
Afirmaron que un día antes de la llegada del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, el presidente municipal, Antonio Atenógenes Vázquez Rodríguez los visitó y les pidió que no lo dejaran quedar mal ante el primer mandatario, pues los habitantes se estaban organizando para exigir a Peña Nieto otras necesidades de su población.
Luego del encuentro, los vecinos aceptaron que sólo el comisario hablara en el acto y que a nombre de la comunidad aceptara la reubicación, porque les dijeron que el terreno estaría cerca a la comunidad original, pero fue mentira, ya que se encuentra a cuatro kilómetros.
En un sondeo en la pequeña comunidad se constató que la mayoría de las familias no quieren reubicarse y culpan al presidente municipal de mal informarlos.
Afirmaron cuando se dieron cuenta del lugar donde serían reubicados propusieron terrenos más cercanos, pero las autoridades no les hicieron caso.
“None (Antonio Atenógenes) no quiere. Vinieron a engañar”, dijo una señora, y agregó que el espacio donde se están haciendo las casas está reducido y no podrán tener a sus animales de granja.
Dijeron que se enteraron que El Nuevo Capricho, tendrá un mercado, pero afirmaron que no funcionará, pues las comunidades de Vista Hermosa, El Tamarindo, El Terrero, El Quizá y El Charco, que intercambiaban productos con ellos o les compraban las hortalizas, pescados y blanquillos, quedarán alejadas del nuevo lugar.
La preocupación de los habitantes es que la mayoría vive de los cultivos de chagüe (riego), que es posible por la humedad que obtienen por el río Santa Catarina, esto ya no sería posible porque estarían lejos de él.
Un campesino que iba pasando montado en su burro, que al igual que otras personas no dio su nombre porque “no saben qué va a pasar”, aseguraron que hasta ahora las autoridades no han tomado en cuenta sus opiniones respecto al tema.
Los vecinos dijeron que la mayoría pensó que el lugar estaría cerca de la comunidad y que sólo estarían en temporada de lluvias en El Nuevo Capricho y después en sus casas como hasta ahora; sin embargo, lo que está aprobado por la parte gubernamental es que una vez que estén las nuevas vivienda, se demolerán las casas de la comunidad, lo que los vecinos aún no aceptan.
Dijeron que desde el principio no aceptaron reubicarse puesto que no a todos les afectó el desborde del río Santa Catarina durante la tormenta Manuel.
“Si de verdad el gobierno quisiera apoyar hubiera dado materiales para levantar más las casas y así no le entre el agua”, dijo Tomás Hernández Roque, uno de los vecinos del lugar.
Afirmó que también hubo propuestas de los habitantes de que sólo se reubicara a los que viven en la parte baja de la comunidad donde sí pudieran abarcar las aguas del río en caso de un desbordamiento, pero las autoridades no escucharon a los vecinos.
Dijo que desde un principio el presidente municipal comparó El Capricho con La Pintada, y “no tiene nada que ver, allá es pura tierra y aquí hay piedras y la tierra es compacta”, aseguró.
Afirmó que más de la mitad de las familias de la comunidad se niega a vivir en la parte alta donde sería la nueva población, pues la mayoría tiene terrenos en las riberas del río y, en la parte alta sólo son cinco los campesinos que tienen predios cerca del lugar donde estará la nueva población.
“Allá está lejos y no hay agua. Cuando vengamos por acá cuándo chingaos vamos a llegar”, dijo Guadalupe Sotelo Cruz. Agregó que la semana pasada, cuando se llevó a cabo la reunión con la Sedatu, el presidente municipal y los habitantes de la comunidad; el presidente del Comisariado dijo que el lugar donde estaría la nueva comunidad está lejos, pero que no lo tomaron en cuenta.
“El presidente municipal dijo que la gente se iba a ir para allá y punto. Todos (las autoridades de Sedatu) a favor del presidente estuvieron, a la gente no les dejaron hablar, porque ellos ya habían hablado”.
Otra de las inconformes, Ocotlán Candela Zavaleta, quien al escuchar que le van a demoler su casa dijo, “me meto adentro y ahí que me la tumben, que me la tumben en la cabeza a mí, aquí me van a matar, pero yo no me voy, no me voy, porque por allá está muy lejos y muy seco. Aquí estamos en lo húmedo. Allá no hay nada, ¿cómo vamos a buscar la yerbita, ejotito, la calabacita? ¿cómo le vamos a hacer, vamos a venir hasta acá?, y si no tengo (dinero) pues no vengo”.
Dijo que a ella no la van a poder sacar de su casa porque la hizo con mucho sacrificio y que ya habló con su familia, “con tanta necesidad haciendo la casa para que ellos la vengan a desbaratar”.
Afirmó que los habitantes están de acuerdo en que sólo estarían en el nuevo lugar en el tiempo de las lluvias, “ellos están haciendo sus cosas a su manera pero aquí no vinieron a preguntar. ¿Que se van a llevar la luz? Que se la lleven, mi mamá me tuvo con ocotito, no tuve luz eléctrica, así como le digo a usted se lo digo al gobernador”.
Su molestia es porque nunca se le consultó si se quería ir a donde sería su nueva comunidad “ninguno sabía, no nos preguntaron, pero el presidente dijo se van a ir”.
Dijo que de acuerdo al proyecto gubernamental, en la nueva comunidad los habitantes no van a estar ubicados como ahora, “los más pobres por acá, por acá los que tienen ¿por qué van a dividir la gente? Si aquí todos estamos unidos, yo no estoy de acuerdo”, agregó.
Los habitantes del lugar agregaron que luego de que se les informó que serían reubicados mucha gente se sorprendió, hubo quienes hasta se enfermaron como la señora Guadalupe Peralta, “se enfermó cuando None le dijo que no era un juego”.
La otra preocupación es por el tipo de casas que va a hacer el gobierno, pues tienen conocimiento que las viviendas hechas por las dependencias gubernamentales por el sismo del 20 de marzo del 2012 no fueron de calidad, pues, de acuerdo a las versiones de los que fueron beneficiados a las viviendas se les filtra el agua en temporadas de lluvias.
Sin embargo, pese a estas inconformidades, hace unos días el presidente municipal, Antonio Atenógenes Vázquez Rodríguez, en un acto público anunció que todo estaba en orden y que todos están de acuerdo con las acciones gubernamentales.
“Estuvimos en El Capricho, es una comunidad situada en el margen del río Santa Catarina, y a ellos les hice mi compromiso público de que se va a construir el nuevo poblado, (con) todos los servicios va a ser dotado, entonces, va a haber indicadores de pobreza cero”, dijo y calificó el problema como superado. (Misael Damián / El Capricho, Ometepec).

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