Tras el sismo se vuelcan los fieles de la colonia Guerrero en la ceremonia del Viernes Santo
En esta zona de la capital, al inicio apenas se habían concentrado no más de 500 feligreses, que sin contratiempos parten en la procesión, misma que concluye con la participación de más de 2 mil personas
Sería porque en la mañana un prolongado temblor de 7.2 grados removió la conciencia espiritual de los feligreses, o porque el crimen organizado mantiene a raya a la sociedad, y ésta, temerosa, busca refugio en la religión. Por cualquier cosa, pero las familias que viven en las colonias del noreste de la capital se volcaron este Viernes Santo a las calles, para participar en el viacrucis, con el que se recuerda la pasión y muerte de Jesús de Nazaret.
A las 10 y media de la mañana, afuera de la capilla de La Villita, ubicada en la colonia Guerrero, apenas se habían concentrado no más de 500 feligreses, y sin contratiempos partieron la procesión, misma que concluyó con la participación de más de 2 mil personas en la capilla de la Santísima Trinidad de la colonia CNOP sección C, ya casi a la 1 de la tarde.
Caminaban cuesta arriba, recorriendo calles, cuadras y colonias. En su trayecto, las fachadas de las casas estaban adornadas con cadenas de papel de distintos colores, fueron levantados altares con flores naturales e imágenes religiosas que recuerdan la pasión, muerte y resurrección del Nazareno.
La procesión de la colonia fue encabezada por el sacerdote de La Villita, Cesáreo Hernández Vargas. Tras él caminaban hombres y mujeres, con coronas de espinas de huizache clavadas en la cabeza. Otros cargaban una pesada cruz a manera de penitencia, para lavar sus pecados.
El viacrucis organizado por la feligresía de La Villita era lento y quienes participaron tuvieron que recorrer más de 5 kilómetros en subida, rumbo a la colonia CNOP sección C, en donde por la tarde también se escenificó la muerte en la cruz y la sepultura de Jesús de Nazaret, hecho que constituye el núcleo central de la Semana Santa.
Aquí, a diferencia de otras escenificaciones, se rompen protocolos, “que cargue la cruz quien quiera cumplir su penitencia (es decir, quien quiera lavar sus culpas o pecados)”, propuso desde el inicio el sacerdote Cesáreo, y allá va una anciana de 70 años con la cruz de 30 kilos a cuestas, poco después un hombre de mediana edad y fornido, quien con facilidad caminó dos, tres y hasta cuatro cuadras, hasta que fue relevado por un joven, también ágil y que sin mayor dificultad cargó sobre sus hombros el madero.
Los que caminaron al frente son, también, mujeres, hombres, ancianos y niños con coronas de espinas de huizache clavadas en la cabeza. Atrás va el pueblo que entona: “pues padeciste, por amor nuestro, Jesús Bendito, seas mi remedio”.
Entre ellos caminaron también las “piadosas mujeres”, “los apóstoles”, “los soldados”, la “virgen María”, personajes que escenifican la pasión, muerte y resurrección de Cristo y que con ello este año refrendaron su fe en Jesús de Nazaret.
A medida que avanzaba la procesión, grupos de feligreses se amotinaban en las esquinas y se sumaban al contingente.
“Esta es una penitencia recordando lo que padeció Jesús, y cada quien ofrezca su penitencia por su mejor causa; por sus hijos, por sus padres, por sus hermanos, por su salud, por su bienestar”, aconsejaba el padre encargado de La Villita.
En un momento reclamó que los feligreses solamente sienten temor a Dios cuando se piensan en peligro de muerte. “Hace unos momentos la tierra se movió, pero sólo sentimos temor en ese momento, después volvemos a lo mismo de siempre, a seguir pecando”, dijo en referencia al sismo de magnitud de 7.2 grados, que sacudió gran parte de la región sur y centro de México a las 9:27 horas de este viernes.
“Nuestro señor Jesucristo no quiso que sufriéramos desgracias, porque no quiso que suspendiéramos nuestro viacrucis, porque ante las desgracias íbamos a tener que suspender nuestra procesión”, dijo el clérigo.
Mientras tanto la feligresía aumentada a cada momento. A cada “estación” y “caída” del viacrucis, mujeres, niños y hombres se incorporaban al río de gente que caminaba cuesta arriba, “este es nuestro Monte Calvario”, dijo el sacerdote desde el aparato de sonido.
La procesión partió de La Villita en la colonia Guerrero, pasó por la Moctezuma, llegó a la CNOP sección A, pasó cerca de la Alianza Popular, cruzó la CNOP sección B y llegó hasta la CNOP sección C, donde está la capilla de la Santísima Trinidad; aunque en el trayecto se sumaron familias de otras colonias ubicadas al noreste de la capital, precisamente al poniente del antiguo libramiento a Tixtla, que también son azotadas por el crimen organizado, pues son constantemente escenario de balaceras, asaltos y robos.
“Ojalá nuestros ruegos y penitencias que le hacemos a nuestro señor Jesucristo, vengan a darnos un poco mas de paz y tranquilidad, por el bien de nuestro hijos que son los que más peligran en estos días difíciles por los que estamos pasando”, dijo doña Tomasa Aguilar, una de las que portaban una corona de espinas al llegar a la cima, y después de haber caminado en subida y bajo un candente sol, por más de 3 horas.
La procesión de La Villita se viene realizando desde hace 20 años, después de que se separó de la que realiza la feligresía de la iglesia de la Asunción de María, y a la que se unía este sector de la población. (Zacarías Cervantes / Chilpancingo).




