Asilo a autoridades, pide Domingo Bailón; teme que en Parotillas lo vayan a matar, dice
Aurora Harrison
Domingo Bailón Dorantes, sus tres hermanos y familiares pidieron a las autoridades de los tres órdenes de gobierno asilo para vivir tranquilos, debido a que tuvieron que salirse de la comunidad de Parotillas por el temor de que el vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz, y sus policías comunitarios los vayan a asesinar.
Unas 15 personas, en su mayoría familiares de Domingo Bailón, que estuvo preso como presunto responsable de la agresión a policías comunitarios de Cacahuatepec, acudieron a la Casa Diocesana a pedir al arzobispo Carlos Garfias Merlos que no intervenga a favor del vocero del Cecop, porque es una persona “agresiva” y “quiere ser cacique del pueblo”.
También estuvo el comisario de Parotillas, Apolinar Bailón Gallardo, y familiares que dijeron que ya analizan el presentar una denuncia ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
“Nosotros pedimos asilo, no sé quién nos vaya a ayudar pero necesitamos un lugar en dónde vivir porque cuando ellos se dan cuenta nos amenazan con que al caer la noche nos van a matar, es lo que ellos dicen y tenemos miedo”, declaró Bailón Dorantes a reporteros.
Explicó que el pasado 4 de abril, cuando fueron rescatados por policías del estado después de que fueron detenidos por los agentes comunitarios que los acusaron de la emboscada, sus familiares se salieron de la comunidad de Parotillas, unas 30 personas, de las cuales 10 son menores, ante el temor de que fueran víctimas de agresiones.
“Gracias a Dios y a los policías estatales estamos vivimos, salimos del penal porque no somos delincuentes, somos los agredidos, los golpeados, Marco Antonio pide que seamos encarcelados y el arzobispo aboga por el señor, pide que no lo molesten, que es una persona buena, pero golpea a niños y balacea a mujeres”, señaló.
Pidió al alcalde Luis Walton Aburto, al gobernador Ángel Aguirre Rivero y al presidente Enrique Peña Nieto que “atiendan ese asunto, Cacahuatepec no puede estar bajo el régimen de ese señor, bajo su poder porque no hay delincuencia, es un pueblo tranquilo y no debe estar armado, queremos una solución”.
Bailón Dorantes dijo que Marco Antonio Suástegui los acusa de la emboscada porque los considera sus enemigos porque no participan en el Cecop, porque son un grupo opositor que busca proyectos para la comunidad, que haya empleo para que los habitante tengan mejores condiciones de vida y no haya carencias de servicios.
“Siento que se hirieron entre ellos, ellos dicen que nosotros lo atacamos de frente y los balazos al parecer, en las imágenes del periódico salieron de costado, ellos balacearon esa camioneta para echarnos la culpa a nosotros y a nosotros nos obligaron a disparar y salimos positivos”, puntualizó.
Pidió “al presidente municipal, al gobernador, al presidente de la República que le echen ganas en ese tema, tenemos que trabajar, somos 30 de la familia y no tenemos dónde vivir ni empleo porque está en la comunidad”.
Bailón Dorantes aclaró que no tienen armas, que la Policía Comunitaria “cateó las casas y la miscelánea que tengo con mi esposa y saquearon todo, no me dejaron nada, no permiten que regrese. En Acapulco andamos durmiendo en la calle, toda la familia nos salimos por miedo a ser asesinados, porque los policías que no son reconocidos nos amenazan”.
Al preguntarle sobre la relación con la gravillera Kimbar, Bailón Dorantes respondió que “nosotros no tenemos nada qué ver, nosotros somos transportistas pero el único contacto es porque somos de la comunidad donde está asentada la empresa, pero el trato que tenemos con la persona es cuando se hace un contrato, porque tiene que participar el pueblo”.
Denunció que se enteró de que los policías comunitarios les quitaron sus tierras y las están repartiendo a personas que no son de los Bienes Comunales de Cacahuatepec.
Reiteró que la petición al arzobispo es “que no intervenga por ese señor, él debe de abogar por la persona que es buena, sabemos que tiene 10 órdenes de aprehensión”.
Por su parte, la esposa de José Bailón, Rode Cruz Delgado, indicó que “no hemos regresado a nuestras casas porque nos amenazan, yo no he regresado porque tengo dos hijos, tengo miedo, y por eso estoy aquí en la Casa Diocesana para pedir que no se ruegue por ese señor que es malo, porque no le importó que mis hijos estuvieran enfrente de esa balacera”.
Explicó que el día que sucedió la emboscada escondió a sus hijos de bajo de la cama para que no les sucediera nada, pero que ellos estaban llorando porque golpearon su papá, por eso pidió al arzobispo que “no proteja a Marco Antonio Suástegui”.
Sostuvo que desde que salieron del poblado han estado en diferentes lugares en la zona suburbana, que no saben dónde quedarse a vivir por el temor que sean nuevamente agredidos.




