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“Con el muelle nos dieron en toda la madre”, reclaman restauranteros de Puerto Marqués

Karla Galarce Sosa

Restauranteros afectados por la construcción de la marina en playa Majahua, en Puerto Marqués señalaron que las autoridades no han contribuido a resolver el problema que ocasionó la construcción que modificó las corrientes marinas y provocó que la arena de un tramo de unos 300 metros de playa se redujera.
Informaron que los restaurantes afectados se vieron en la necesidad de contratar a menos personas porque con su ingreso durante ésta Semana Santa, fue insuficiente para el pago. Alberto Palma Hernández dijo que el golpe de las olas llega cada vez más cerca de sus restaurantes y lamentó que aproximadamente un centenar de familias no tuvieron un ingreso en ésta temporada vacacional.
Respondió que no ha habido ningún acercamiento de las autoridades desde que realizaron una rueda de prensa para exponer la problemática por la que atraviesan desde que Grupo Mexicano de Desarrollo (GMD) comenzó a rellenar más de una hectárea del mar a un costado de la playa Majahua.
Dijo que “no tenemos playa y reducir nuestros precios casi a la mitad, es una acción para poder pagar a nuestros empleados. Yo tengo cinco empleados en la temporada y tengo que pagarles 200 pesos, pero a veces no alcanza para pagarles a todos; apenas nos están llegando los turistas, se asomaron y se fueron los dos camiones llenos de turistas”.
“La verdad, es que no ha habido ventas para nosotros porque no tenemos playa. La gente llega, se nos va porque ellos llegan y quieren ver arena, que sus hijos jueguen en la arena. Los 25 restaurantes que estamos afectados, no tenemos franja de arena, no tenemos nada, esta zona parece más una alberca que el mar”, describió Palma Hernández, encargado del restaurante Lucerito.

“¡Queremos playa, no
despensas!”

“¡Con el muelle nos dieron en toda la madre!”, fue la expresión de Genaro Palma Díaz, uno de los fundadores del poblado de Puerto Marqués, quien resultó afectado por el cambio de corrientes marinas.
Dijo en entrevista que lo único que reclaman él, su familia y otros restauranteros es el tramo de playa que el mar cubrió en menos de seis meses, cuando comenzó la construcción de la marina cerca de playa Majahua, para la que fueron rellenadas 1.3 hectáreas de mar por Grupo Mexicano de Desarrollo (GMD) y que provocó que las escaleras y el muro que sostiene sus locales fueran socavados en menos de dos meses.
Aseguró que los petrograbados y puntos arqueológicos de la zona ahora están siendo destruidos por las obras que comenzaron el año pasado.
Ya pasaron dos meses desde que los prestadores de servicios turísticos de ese poblado, otro grupo de afectados, se plantaron en la obra para impedir que continúe su construcción y que hace un mes, comenzaran a cobrar por que los turistas estacionen sus vehículos en la plancha de terracería que quedó desde que detuvieron la obra de la marina.
De 90 años, don Genaro Palma contó que nació en Puerto Marqués, donde no había carretera para llegar a la playa, puesto que era un sitio lleno de huizachez, salían en panga y no a pie para llegar a Acapulco.
Reclamó la falta de atención de los políticos, a pesar que se asume como perredista “hasta el lodo”, aunque eso no le ha valido para conseguir una audiencia con el gobernador, Ángel Aguirre Rivero en la que busca exponer el problema que tienen desde que se comenzó con el relleno de una extensión del mar.
Indignado por el olvido de los gobernantes, Palma Díaz exigió que las autoridades no busquen tapar el sol con un dedo: “no queremos una pendeja despensa o empleos porque eso nomás nos medio ayuda unos meses. ¡Queremos playa porque esto es lo que nos ha dado de comer! Todo lo que tengo, lo que he tenido, todo lo hemos conseguido de la playa y de aquí se mantienen mi familia, mis hijos y los hijos de mis hijos”.
Señaló que cuando las excursiones de turistas llegan al restaurante, al bajar del autobús y ver que el oleaje prácticamente llega a la barda del restaurante, se regresan.
Lamentó que las autoridades busquen a los líderes “de unos cuantos grupos que ni son de aquí” reciban unos cuantos pesos y luego “dejen todo botado. Y luego, ¿quiénes son los jodidos?, los dueños de los restaurantes, la gente que trabaja en la playa”, señaló.
“Marginan a la gente pobre, marginan a la gente pendeja pues hasta que las cansan y brincan porque no dan nada. Aquí en Puerto Marqués eran puros huizachales, no había carretera, íbamos en canoa a Acapulco, con remos; no había ni motores fuera de borda”, dijo a manera de reproche y en seguida aseguró que en el pasado fin de semana largo, no obtuvieron ganancias para pagar la ocupación de Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat), los permisos ante las dependencias municipales y mucho menos para pagar alguna mejora en sus negocios.
Desde que comenzó la construcción de la avenida escénica, la maquinaria llegó a Puerto Marqués y con la apertura de la brecha, también se modificó el espacio natural de la laguna Negra, a donde llegan descargas de aguas negras sin tratar.
“Cuando Miguel Alemán nos dijo que iba a construir la carretera vino a Puerto Marqués y nos dijo que nos dejaría la playa para que viviéramos de eso, de la playa; pero ahora ¿cuál playa? Nos la estamos viendo mal, no tengo dinero, a luchas como. Si no hay turismo no comemos”, narró.
Como otros afectados, don Genaro Palma respondió que no han sido invitados a las reuniones con integrantes de GMD, autoridades del Estado y la federación.
Negó que como restaurantero quiera una indemnización económica. “Queremos playa, no dinero. Esto es lo que nos ha dado de comer desde que nací. Estamos muy sacados de onda porque el gobierno es el que ha hecho mucho mal. Se supone que la playa, el mar sería de donde viviría la gente, es un bien de la nación, estamos en contra de esa concesión porque de qué sirve que trabajemos si ahora estoy enfermo y me muero porque no tengo dinero para pagar mi curación”, subrayó.

“El Marqués”: sitio lleno de
historia y recursos naturales

Otro de los afectados, el trovador Ubiliado Marín Domínguez dijo que desde que llegó a vivir en 1955 a Puerto Marqués se caracterizó por una exuberante belleza natural que, aunque en los más recientes años ha sido modificada para beneficio de los ricos, aún es preferida por los visitantes.
Antes de que hubiera un proyecto de desarrollo marítimo, había zonas con arrecifes de coral, pero que ahora, quedaron sepultadas con tierra, piedras y lodos que fueron utilizados para rellenar una importante extensión del mar.
“Había una poza aquí”, dijo señalando el relleno de rocas para construir la marina. “Había pulpos, langosta, almejas, caracol, era una poza redonda y no era tan profunda, era como de dos metros y medio, pero ésta obra cambió el rumbo de las corrientes”, explicó.
Recordó que antes los restaurantes estaban hechos con palapas, había zonas de playa que no tenían ningún dueño y todas las mañanas sacaban un chinchorro lleno de peces que eran vendidos en puntos cercanos al pueblo.
“Había 13 lanchas, en esa época yo era ayudante de pescador; luego me hice trovador y en ese lapso había veleros que se veían de colores desde arriba y era muy bonito, entonces el turismo buscaba el velero. La entrada la hicieron cuando construyeron la escénica y llegó hasta playa Majahua venía mucha gente desde entonces”, describió Marín Domínguez.
Indicó que desde el 27 de enero, él y otras 200 personas participan en el plantón, en el cual, cada mañana se realiza un pase de lista en la playa. Argumentó que su afectación no es visible porque el servicio que prestan es su trabajo.
Mencionó que él atestiguó el hallazgo de vestigios arqueológicos que poco a poco han disminuido. “En los manantiales, empecé a ver que había muñecos más o menos en 1956 y la gente se ha llevado cosas”, lamentó.
Ésta entrevista fue realizada en una playa que el mar formó después de la realización de un relleno con rocas, concreto y tierra, que serviría como punto de partida para la instalación de pilotes en el mar.
La playa, explicaron quienes participan en el plantón, se formó en menos de seis meses, pues antes esa superficie estaba cubierta por el mar. Ahora los afectados colocan mesas, sillas y sombrillas para rentarlas a los turistas, pues buscan evitar que la pequeña playa sea privatizada o concesionada y se reduzca aún más su zona de trabajo.

GMD cumple con todo, aunque haya daño: Semarnat

Por separado, el delegado de la Secretaría del Medio Ambiente en Guerrero (Semarnat), Daniel Vega Villanueva aclaró que las reuniones que han tenido las autoridades del gobierno estatal con un grupo de restauranteros a las que asistió, fue sólo como testigo y no para ofrecer alguna solución.
Afirmó que el cambio de corrientes afectó la infraestructura de algunos restaurantes, sobre todo en las escaleras que van a dar a la playa; sin embargo reiteró que GMD cuenta con los trámites que la ley exige ante la dependencia de la cual forma parte: el manifiesto de impacto ambiental y el título de concesión.
Aunque indicó que el problema en torno la construcción de la Marina, es únicamente social; señaló que indudablemente habría un impacto ambiental. “En la manifestación de impacto ambiental que tiene la Semarnat es muy claro señala que el promovente debe resarcir los daños que cause la obra; además que está obligado también a realizar un estudio técnico científico para determinar el tipo de daño, porque no ha sido la primera modificación en la zona federal y el cumplimiento de las condicionantes lo ve Profepa”, expuso Vega Villanueva.
Sobre el desarrollo del proyecto que emprendió GMD detalló que al inicio fueron 60 metros cuadrados, así como un relleno en el mar de 1.3 hectáreas que servirá como punto de partida para un atracadero de la marina.

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