Contrasta la alta calidad arquitectónica de Santa Prisca con el deficiente tallado de figuras humanas, afirma historiadora
Con un detallado discurso acerca del templo de Santa Prisca, la historiadora Elisa Vargaslugo Rangel, presentó su ponencia dentro de las actividades del XIII Coloquio Nacional Cultura y nación hoy”, organizado por el Seminario de Cultura Mexicana en la ciudad platera.
Ante más de un centenar de personas que se dieron cita en el teatro Juan Ruiz de Alarcón, la también escritora, investigadora y académica dio cuenta de la historia del edificio que domina la ciudad platera exaltando sus puntos fuertes pero también, señalando las fallas.
Santa Prisca, de arquitectura barroca en principio, y que la maestra identificó como Barroco salomónico pero no en su totalidad, fue construida por orden de un acaudalado señor a mediados entre 1751 y 1758, José de la Borda, con autorización del virrey en turno.
Por la libertad mencionada, Borda quiso hacer en ella, reveló la maestra, un repertorio de elementos barrocos con unas soluciones muy bellas y en apenas ocho años.
Teniendo a Santa Prisca, patrona de las tormentas, y San Sebastián, elegido al azar en el santoral, como padrinos del templo, fue edificado con cantera no muy especial sin embargo, contó con la colaboración de arquitectos, ingenieros, escultores y pintores muy famosos en su época, como Miguel Cabrera, quien realizó varios trabajos como los retablos del interior.
Cuerpos y relieves dominan la estructura de la fachada; al centro destaca el bautizo de Cristo, uno de los que más tema de discusión pudo dar.
Y es que la maestra Vargaslugo aseguró que “en el relieve del nacimiento hay partes muy toscas pero también se hizo así porque se ve de lejos… pero no tienen un oficio de primera calidad”.
“A decir verdad, la talla de las formas naturales (refiriéndose a las figuras humanas de la fachada) no es de lo mejor que hay en Santa Prisca”, contrario a la talla de los elementos arquitectónicos de los que aseguró son de primera categoría.
No obstante, se dijo admirada por trabajos como el reloj en la parte superior de la fachada; “un detalle interesante es la existencia del reloj al centro; con una sola manecilla, de una sola manecilla y Borda lo puso ahí…”.
En su disertación, la maestra Vargaslugo detalló tanto el interior como el exterior del templo del que dijo, fue una novedad en su tiempo por la inclusión de elementos diferentes aunada a la ornamentación rica en buen gusto.
Vargaslugo también aportó en el sentido de señalar que encontró documentos durante sus investigaciones acerca de Borda y el bautismo de sus hijos, la boda de un hermano y por supuesto, de la consagración de su hijo como primer párroco del templo que él mismo mandó a construir. (Óscar Ricardo Muñoz Cano).




