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Murió Magdaleno Altamirano, referente obligado de la contaduría pública local

 * Fue uno de los fundadores y presidentes del Colegio de Contadores del Estado * También ayudó a fundar la Escuela de Comercio de la UAG y la Universidad Americana

Este jueves a los 70 años de edad, víctima de una enfermedad crónica, falleció Magdaleno Altamirano Toledo, referente obligado de la contaduría pública en el puerto, quien fue presidente del Colegio de Contadores Públicos del estado de Guerrero, en los periodos 1986-1987 y 2000-2001.

Altamirano Toledo, fundador y socio del Colegio de Contadores Públicos, nació el 22 de julio de 1932 en Asunción Ixtaltepec, Oaxaca, y estudió en la Escuela Superior de Comercio y Administración del Instituto Politécnico Nacional, de la que egresó en 1956.

En 1958 llega a Acapulco como gerente del Auto Hotel Ritz, y posteriormente es gerente de la Lavandería Lavamex de Acapulco.

En 1973 fundó su despacho Altamirano, y Altamirano Contadores Públicos y Abogados, y se dedicó principalmente al área de asesoría y de litigio fiscales y administrativos, donde logró un destacado desarrollo profesional.

Fue además uno de los fundadores de la Escuela de Comercio y Administración de la UAG –donde impartió clases de Dereecho Fiscal desde 1970–, y participó en la fundación de la Universidad Americana de Acapulco.

Fue asesor de diversas empresas en materia fiscal, y también dio asesoría a los contribuyentes fiscales en todas las áreas.

A partir de 1979 fue miembro distinguido del Colegio de Contadores Públicos del Estado de Guerrero y del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, donde desempeñó diversos cargos, entre los que destacan el de presidente del Consejo Directivo del primero en los periodos ya indicados.

En el Instituto fue vicepresidente y fundador en la Zona Centro-Istmo-Peninsular en el periodo 1989-1990, y vicepresidente de Práctica Externa en el periodo 1992-1993.

Fue integrante de las comisiones fiscales de ambos organismos, y miembro del Patronato Proconstrucción de la Casa de la Contaduría Pública del Estado de Guerrero.

Participó como expositor desde 1979 hasta el final de su vida en el estado y en el país.

De acuerdo con sus hijos, siempre tuvo muy arraigado su origen y por ello visitaba frecuentemente el istmo de Tehuantepec.

A Altamirano Toledo le sobreviven sus hijos Carlos Magdaleno, Magdalena Andrea, Juan Martín, Luis Vicente y Shunashi Jazmín, además de su esposa, Andrea Pineda Luna.

El cuerpo de Magdaleno Altamirano será cremado este viernes y sus cenizas serán depositadas en la Capilla de La Paz, en Las Brisas, este sábado 21.

Al velorio, efectuado en un salón del Colegio de Contadores Públicos, acudieron diversas personalidades de la vida pública y social del puerto.

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