Aspiro a ser un estadista con visión progresista: Zeferino Torreblanca
* Pelear por la reforma política antes que por un fondo de gestoría, sugiere a los diputados locales del PRD
Tercera y última parte * En la parte final de la entrevista con El Sur, Zeferino Torreblanca Galindo habla de la mayoría opositora en el Congreso del Estado, del papel del PRD en la actual legislatura local, de su concepto sobre justicia social y de su experiencia de gobierno, donde afirma, le cambió “absolutamente” su visión en lo que pensaba estando en el sector privado.
“No creo en las privatizaciones”, concluyó en la charla sostenida el viernes 29 de noviembre en su oficina de la Presidencia Municipal de Acapulco, prácticamente el último día en que despachó allí.
–¿Qué tan justa es la distribución de las presidencias de comisiones en el Congreso local a la luz de los resultados electorales del 6 de octubre?
–No quisiera opinar mucho porque no encuentro los términos en los que se discutió, y aunque es relativo decir hoy si sigue habiendo una mayoría opositora, los presidentes se convierten en simples coordinadores. Yo fui secretario de una comisión en la Cámara de Diputados y el presidente era de un partido opositor al que gobernaba el país y hacíamos lo que quería la mayoría del partido que gobernaba, no lo que quería el presidente de la comisión. Esa es la primera lectura.
“Quien piense que el presidente de la Comisión de Presupuesto o de Hacienda hará lo que quiere, no; es una comisión la que tomará decisiones mayoritarias.
“Ahora, de todos modos era importante tener las cabezas de las comisiones porque éstas finalmente le dan un sello, un perfil y viabilidad a un gobierno de oposición, aunque no sea definitorio. Esto prueba que de alguna manera no hubo comunicación entre las fuerzas representadas para operar esta situación, que no es definitiva, sólo demuestra que hay que meterle más oficio político, humildad, negociación, sentarse con todos los actores políticos sin pensar que somos una ínsula; tenemos una oportunidad, es la primera parte, no está todo perdido.
“Tiene una mala lectura que un presidente de las principales comisiones que fiscalizarán la cuenta pública del Ejecutivo sea del mismo partido, pero espero que quienes conforman la comisión tengan habilidad para que el coordinador se ciña a los principios de transparencia, presentación y de revisión profunda de las cuentas públicas de los ayuntamientos y el Ejecutivo estatal.
–¿No han perdido (los perredistas) su oportunidad de empezar a ser gobierno desde el Congreso del Estado como afirmó Félix Salgado?
–Creo que esto es una prueba de lo que tenemos que ir construyendo, que aquí tendrán que sentarse los que representan las fracciones parlamentarias, en el caso del PRD para tratar de conformar una visión. Si seguimos en ese camino, coincido con Félix Salgado de que estamos cavando nuestro propio deterioro y le damos ventajas al que aparentemente el 6 de octubre estaba noqueado, está medio groogy como en una pelea de box, pero se va a ir a su esquina, le van a dar sales, a poner agua y se va a levantar; y el otro si tiene actitudes soberbias, no está bien entrenado, no está bien asesorado y no hay entrenamiento previo, a ese ritmo perderá la pelea de 15 rounds.
–¿El papel de bajo perfil de los diputados podría afectar al PRD con el castigo ciudadano por no responder a sus expectativas y demandas?
–Desde luego que sí, cada día la sociedad conoce más a sus diputados y es más vigilante del desempeño que tengan, creo que el papel que tendrán que realizar –y no tengo que decirles lo que tienen que hacer porque lo saben, sobre todo el PRD–, la principal tarea en lugar de convertirse en gestores y pelear con el gobernador para que les dé un fondo para gestoría en sus comunidades, peleen los principios fundamentales de la reforma del Estado, la reforma política y los temas que conocen a la perfección.
–¿Se identifica con los recientes planteamientos de Carlos Slim de que el negocio debe estar en invertir en los pobres, de que el neoliberaslismo es un neocolonialismo, de educar a los mexicanos para no ser un país de mano de obra barata?
–Me identifico con la inversión en los ricos para a través de ellos llevar bienestar social a los pobres; me identifico con aquello que genere riqueza para ser un país de menos pobres y no uno de puros pobres; me identifico en la medida que debemos tener una educación no de mayor gasto sino de mayor calidad. Peleamos muchos años para acercarnos al 8 por ciento del PIB (para la educación según) los estándares internacionales, pero no coincido que esto sea para engordar a los sindicatos o a maestros que no cumplen con su misión.
–Preferiría llegar a ser conocido como un estadista más que como un simple político, ¿es lo que necesita Guerrero, un estadista?
–Desde luego que sí y no sólo el estado sino el país; necesitamos políticos que aspiren a ser estadistas, no los que convierten a la política en politiquería, en trampolín para saltar de un lugar a otro y resolver sus problemas personales y que siempre están pensando en la próxima elección.
–Kissinger comentó al presidente electo de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva que la política era como un violín, que se sostiene con la izquierda y se toca con la derecha.
–Me permito responder con una anécdota. Yo fui un recalcitrante crítico de (José Francisco) Ruiz Massieu, quien inclusive buscó de alguna manera coptarme y nunca lo logró, guardé la sana distancia con él, y cuando íbamos a un acto en Tixtla, yo invitado como presidente de la Coparmex, más Rubén Figueroa y el ex gobernador Israel Nogueda, Ruiz Massieu me presentó con el director del IMSS y representante del poder federal Emilio Gamboa con las siguientes palabras: “El es Zeferino Torreblanca, un comunista de derecha”.
“Creo que no hay que perder los principios básicos de la izquierda, me ubico más a pesar de mi formación, como izquierdista, entendiendo la izquierda como alguien que busca revolucionar y cambiar las injusticias pero que debe entender la parte de administrar y de ordenar. A veces tiene un desorden la izquierda, vomitamos muchas ideas, tenemos muy buenos propósitos pero a la hora de concretar no somos capaces de hacerlo. Haría bien una combinación ecléctica, entre un Lula no derechizado sino más al centro y con una visión progresista de tercera vía”.
–Ha dicho ‘hay que limpiar Casa Guerrero’, como primera tarea de un futuro gobernador surgido de la oposición al PRI, ¿por qué esa expresión?, ¿no hay limpieza ahora?, ¿hay una mala administración?
–No quiero adelantar porque no conozco, me gusta señalar con elementos, pero haría lo mismo de ordenar hacia adentro la casa, no es posible tener MP en las condiciones que están.
Ninguna relación con Acosta Chaparro
–¿Sobre su relación con Arturo Acosta Chaparro cree que está todo dicho?
–No tengo ninguna relación con él. Cuando él llega (como director Policía Judicial) yo ni siquiera estaba en Guerrero, venía como estudiante, me recibí en el 75 y trabajé en Monterrey un año como auditor; llegué a Acapulco en el 77 y desde entonces al 82 no tuve presentaciones públicas, fui presidente de Canaco del 84 al 86.
“La relación con la que se ubica a Acosta Chaparro conmigo viene de parte de su esposa Silvia Madrigal a través de Gala y una cuñada como amigas que se siguen viendo. Ni me asesoró ni trabajó conmigo ni fue mi guarura. Acepto que lo conozco y tuvimos trato fuera de Acapulco, cuando no tenía que ver como director de la Policía, insisto, por la relación con su señora”.
Recordó que en los tiempo de la guerra sucia “Zeferino se dedicó a trabajar como burro, Luis Torreblanca me pidió que me dedicara a trabajar porque no había de otra”.
Y que por el contrario en su experiencia como presidente de la Canaco, conoció que Acosta Chaparro con Rubén Figueroa Figueroa como gobernador tomó por asalto la Canaco, y de ahí vine en el parteaguas cuando cambió la Canaco.
“No podemos olvidar la historia pero no se vale que esa historia y los problemas del pasado sigan siendo abanderados por unos cuantos como bandera política para obtener beneficios personales. Lo repruebo”.
Dijo que su posición es: “Sí al esclarecimiento de los crímenes del pasado, la injusticia, sí contra la represión y los crímenes contra luchadores sociales, pero un no rotundo a los que quieran lucrar”.
–¿Hay posibilidad de que se repitan?
–No creo porque no lo permitiría el pueblo de Guerrero, no permitiremos más actitudes autoritarias, caciquiles ni ese tipo de represión ni venganzas del pasado.
–En cultura, ¿el déficit es cuestión de formación o por nuestra realidad?
–Ambas, porque cuando tienes un presupuesto escaso, afrontas lo inmediato, a lo mejor refleja el mal nivel de cultura del presidente municipal. Estoy de acuerdo que se necesita atender el deporte y la tercera edad, acciones y espacios culturales, pero con un presupuesto reducido vas relegando y lo reconozco que en la cultura no hicimos nada, pero creamos la Dirección de Cultura, por trata de dar otras condiciones para participar en espacios y apoyos que no son los suficientes porque no somos expertos.
–¿Faltó apoyo?
–Sí, pero también reconocer que en el caso de la cultura hay puntos de vista diferentes y no fácil ponerse de acuerdo, pero a lo mejor por formación y por lo que vio fue dejando en segundo término actividades tan importantes que hay que rescatar en el futuro como cultura y deporte.
–En tu informe parece que analizaste mucho el término justicia social, ¿tu experiencia de gobierno te hizo cambiar este concepto?
–Resulta en el discurso de manera diferente a lo que se vive en la realidad y de manera reiterada se habla de la justicia social en cualquier discurso, pero en la practica se ve de otra manera.
Ahora no entiendo la administración pública después de que la viví en estos tres años como única estrategia de eficientismo, lo digo claramente, no quiero ser recordado como un presidente municipal que saneó las finanzas y que las modernizó, sino como un presidente que hizo obra pública, que llegó a los más pobres y que atendió las grandes necesidades de muchos de los ciudadanos acapulqueños.
Observó: “La eficiencia y el eficientismo son un instrumento para cumplir con el objeto social que tiene la autoridad, por el contrario, a Zeferino Torreblanca le cambió absolutamente su visión en lo que pensaba estando en el sector privado, no creo en las privatizaciones, tan no creo en ellas, que terminamos nuestra relación con Servicios de Tecnología Ambiental (Setasa)”.
“Demostramos que el gobierno debe mantener la rectoría, tan no creo en las privatizaciones, que no terminamos el rastro municipal sino que abrimos una especie de tercera vía: una solución donde la justicia social no sea mera retórica sino se complemente con la realidad que vemos a diario los políticos y es más práctica que los anhelos y deseos plasmados en un discurso político”.
–¿En qué cambia Zeferino Torreblanca en estos tres años?
–Primero en lo físico, ahora estoy flaco y más viejito. En segundo término hay un hombre que ha entendido la magnitud de los problemas de Acapulco, se ha convertido en un hombre más consciente, más maduro, con una visión absolutamente diferente que tenía de la política, cuando lo hacía desde el sector privado y como diputado federal.
“Termino muy maduro y convencido de la necesidad de decirle a la gente que hicimos nuestro mejor esfuerzo, que se puede hacer mucho, que no todo está terminado, pero cuando el firme deseo de hacer las cosas bien, cuando hay la honestidad y la voluntad, y la colaboración de la sociedad se pueden hacer bien las cosas”, finalizó. (Nelly Bello, Ossiel Pacheco y Juan Angulo).




