Evocan en las Jornadas Alarconianas la vida y obra de la poetisa Pita Amor
*Durante una hora el público escuchó en voz de la actriz Arlette Pacheco los versos de quien fuera considerada en su tiempo una mujer transgresora de los patrones establecidos
Claudio Viveros Hernández
Taxco
Pita Amor, cumplió en este mes 14 años de su partida, cuando se fue a un eterno encuentro con la muerte, a la que tanto reto y temió. Pero también, como citó alguna vez la periodista Elena Poniatowska, “encontró a Dios, le cantó a Dios y ella misma se creyó Dios”.
Después de que falleciera el 8 de mayo de 2000, la poetisa renació este domingo en las Jornadas Alarconianas para decir a los taxqueños y el público que llenó el auditorio de la Casa Borda “aquí estoy”.
Fue en la voz y la presencia cautivante de la actriz Arlette Pacheco que Guadalupe Amor llegó con puntualidad y tocó a fondo a los asistentes, jóvenes y adultos que se quedaron conmovidos por la lectura de sus Décimas a Dios o Polvo, en abierta alusión a la muerte, entre un ramillete de versos e interlocuciones.
La actriz se presentó en Taxco como parte del festival alarconiano y el programa Bellas Artes en todas partes del INBA. Puntual, entusiasta y de notable presencia escénica Arlette inició con saludos al público, seguidos de una semblanza de la poetisa y después entró de lleno con la lectura punzante, amorosa y tormentosa de la poetisa, quien fuera considerada en su tiempo transgresora de los patrones establecidos.
En sintonía con las distintas propuestas que han desfilado desde el primer día, con obras del Siglo de Oro hasta puestas en escena contemporáneas y lecturas en atril, el trabajo de la actriz brilló con la voz y la esencia de Pita Amor al regalar cargadas dosis de versos que maravillaron al auditorio.
No creo en ti, pero te adoro.
¡Qué torpeza estoy diciendo!
Tal vez te estoy presintiendo
y por soberbia te ignoro.
Cuando débil soy, te imploro;
pero si me siento fuerte,
yo soy quien hace la suerte
y quien construye la vida.
¡Pobre de mí, estoy perdida,
También inventé mi muerte!
La voz de la actriz y Pita se confundieron en un viaje ameno para conocer y evocar a la musa que alguna vez Salvador Novo escribiera con dedicatoria Diálogo entre Pita Amor y Sor Juana, que se recordó en esta ciudad y en donde estuvieron presentes personas que la conocieron o escucharon de ella en sus años de juventud, a la par de jóvenes inquietos por conocerla en esa lectura y más públicos que prefirieron darse la tarde para evocarla.
El banquete se sirvió espléndido en los 60 minutos, casi exactos. El final, cerró la tarde y en el ambiente quedó la huella de la poetisa y la viva voz que le dio vida donde la gratitud se convirtió en abrazos, fotos y autógrafos con la actriz, a tono con los versos en memoria del corcovado Juan Ruiz de Alarcón.
Con estas lecturas, el taller Introducción al teatro del Siglo de Oro, el seminario Teatro en tiempos violentos y una variedad de puestas en escena, transcurre el festival alarconiano en el que la lluvia aplazó su cita para más tarde y permitió que las actividades se presenten, aunque con algunos despliegues de prepotencia y falta de tacto de auxiliares en escenarios, como en el teatro del hotel Posada de la Misión, en donde cerraron la puerta pasados unos minutos del inicio de la obra Retrato de ella dormida, del dramaturgo premiado este año, Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monas-terio, Legom, y ya no se permitió el ingreso.
“Dice la directora que, sea quien sea, ya no se puede pasar”, trató de excusarse una mujer, como si los asistentes con la puerta en la nariz desconocieran que estaban ante una obra teatral.




