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Inundaciones, falta de agua y drenaje sufren los colonos de la Alejo Peralta

 Karina Contreras * A pesar de que han pasado cinco años de los daños provocados por el huracán Paulina, el dolor, el miedo y la angustia siguen latentes en algunas personas cada vez que recuerdan esa tragedia que enlutó al puerto.

En la ventana de la casa que le fue entregada a Estela Nava Cipriano, una de las damnificadas, ella recuerda aquel día con tristeza. Sus ojos se pierden en la distancia y narra que vivía en la colonia Palma Sola, ubicada en una zona de alto riesgo.

Señala que en ese trágico día tuvo que salir ya que su hijo pequeño estaba enfermo, por lo que –dice– ella y sus hijos están vivos de milagro, ya que el huracán Paulina entre sus fuertes corrientes se llevó muchas casas, incluyendo la suya.

Mientras que Bertha Toral Ayala, quien vivía en la Generación 2000, manifiesta que cada vez que recuerda esa tragedia siente temor. Aun así explicó que esa madrugada ella estaba con siete de sus nueve hijos cuando se empezaron a formar dos arroyos a los costados de su casa.

Dijo que con unos vecinos se organizaron y salieron por un estrecho camino. “Sólo así pude salvar la vida de mis hijos”.

Recordó que estuvo en un albergue hasta que la suerte le ayudó y salió sorteada para recibir las ya famosas casas para damnificados, las cuales en su mayoría son casas de ocho por doce metros y cuentan con dos recámaras, un baño y una sala–comedor.

Pero al igual que la mayoría de las unidades como Sedesol I, Alejo Peralta I, la Tunzingo y El Quemado sufren las consecuencias de contar con viviendas hechas a prisa, y a decir de algunos comentarios de los vecinos, “las transas de algunos que lucraron con el dolor”.

Y es que la unidad habitacional Alejo Peralta y Díaz Cevallos II, por El Coloso, donde fueron reubicadas Estela Nava y Bertha Toral, así como otras 161 familias, éstos sufren de inundaciones, carencia de agua potable y drenajes sin capacidad para cubrir la demanda de las familias, lo que provoca que las aguas negras salgan por los excusados.

Y es que la Alejo Peralta ahora también tiene las huellas que dejaron las intensas lluvias de la tormenta tropical Julio. Sus calles presentan grandez charcos de agua y lodo que dificultan el paso de los vecinos.

Por tal motivo los colonos piden a las autoridades municipales y estatales la pavimentación de las mismas, mientras que a la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) la instalación de la red de agua.

Por su parte, María de la Luz Mojica Gutiérrez dijo que el problema de esa unidad es no quedó al nivel de la carretera. Explicó que muchas veces ellos han tenido que desazolvar las alcantarillas. Ella antes de llegar a las viviendas para damnificados vivía en Renacimiento, lugar donde sufren de las inundaciones todos los años.En un recorrido del lunes de El Sur en la Alejo Peralta, en el lugar se encontraba Lulia Hernández Flores, quien vive en la unidad habitacional  Tunzingo y que señaló que debido a las inundaciones se han botado las fosas sépticas, lo que ha provocado infecciones en la piel de los niños, diarrea, entre otras enfermedades.Al igual que los vecinos de la Alejo Peralta, Lulia Hernández pide que se pavimenten sus calles y que CAPAMA les introduzca la red de agua potable.A las autoridades de la Salud les pide que les fumiguen, porque se han dado casos de dengue clásico.Finalmente, los afectados solicitan a las autoridades que se acuerden de ellos y les ayuden.

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