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Pide el presidente de Colombia revisar consecuencias de la lucha antitidrogas; Obama reitera rechazo a despenalización

Staff / Agencia Reforma

Cartagena, Colombia

Con el reconocimiento de que el negocio de la droga sigue a la alza, de que el consumo genera graves problemas de salud pública y de que el narco ha dejado en el camino “¡tantos muertos!”, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, urgió ayer en la inauguración de la Sexta Cumbre de las Américas hacer un alto en el camino para evaluar las consecuencias de la actual lucha contra el tráfico de estupefacientes.
Ante 31 jefes de Estado y de Gobierno –al cónclave no asistieron el ecuatoriano Rafael Correa, el nicaragüense Daniel Ortega y el venezolano Hugo Chávez–, Santos opinó que, por sí misma, la cumbre no resolvería el problema del narcotráfico, pero estimó que podría ser el punto de partida para iniciar una discusión aplazada ya por mucho tiempo.
Unas dos horas antes de la ceremonia de inauguración, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó su rechazo a la despenalización de las drogas, una propuesta impulsada por el guatemalteco Otto Pérez, y abogó por un Estado con instituciones sólidas.
Todo empezó alrededor de las 12:30 horas tiempo de México, con la participación de la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica de América Latina (CEPAL), Alicia Bárcena, quien destacó los avances económicos y sociales del continente, pero dijo que aún falta mucho por hacer en materia de equidad.
Después vino la inauguración oficial. La cantante colombiana Shakira cantó el himno nacional. La “Cumbre de las Guayaberas”, como fue bautizada por el líder cubano Fidel Castro, arrancó.
En su discurso, Santos habló de las drogas y condenó el embargo económico estadunidense sobre Cuba.
Sobre el primer tema, el que captó la mayoría de los reflectores, el anfitrión declaró que la guerra lanzada en 1971 por el entonces presidente estadunidense, Richard Nixon, debe ser replanteada para iniciar una discusión que “contemple los diferentes escenarios y las posibles alternativas para enfrentar este desafío con mayor efectividad”.
Santos señaló que esa discusión, la cual “no puede servir de excusa para combatir con firmeza al crimen organizado”, debe estar centrada en la gente y en las víctimas.
La guerra de las droga ha dejado 50 mil muertos en cinco años en México y 20 mil sólo en 2011 en Centroamérica.
Tras un receso de más de dos horas, los líderes se reunieron a puerta cerrada, pese a que la Canciller colombiana, María Ángela Holguín, había dicho hace unas semanas que el plenario sería abierto.
“Las discusiones están siendo duras”, dijo un vocero de la cancillería sin revelar el contenido de las mismas.
Antes, a punto de arrancar la VI Cumbre, el presidente de EU, Barack Obama se manifestó en contra de la despenalización de las drogas.
“Nosotros estamos conscientes de nuestra responsabilidad de entablar una conversación sobre si las leyes ahora en vigor quizá están causando más daño que beneficio en unos campos”, indicó.
“Mi postura y la de mi gobierno es que la legalización no es la respuesta; de hecho si uno considera cómo ocurriría esto en la práctica, en la práctica veríamos que habría un comercio masivo de drogas que dominaría a muchos países sobre su operación y esto podría ser más dañino que las condiciones que existen en este momento.
Un Estado “donde exista una estructura policial y de procuración de justicia que funcione y donde exista una economía en crecimiento”, enfatizó.
El presidente estadunidense deslizó ese panorama “en contraste con los países que están enfermos, por así decirlo, y en donde los jóvenes consideran que el narcotráfico es la mejor oportunidad que tienen porque no tienen capacitación para trabajar en Pepsi o para empezar su propia pequeña empresa; y es por tanto importante que miremos el tema de las drogas en el conjunto de todos los temas que implica”.

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