Jorge Camacho Peñaloza
Un encuentro con el Presidente
*Si quieres conocer las causas que existieron en el pasado, mira los resultados que se manifiestan en el presente. Y si quieres conocer los resultados que se manifestarán en el futuro, mira las causas que existen en el presente. Nichiren Diashonin
Cada vez estoy más convencido de que el problema más grave del estado es la pobreza y que su principal consecuencia es la inseguridad pública, de que la violencia es la principal consecuencia de necesidades insatisfechas cuando no hay caminos para resolverlas ya sea en lo individual o social.
La vida delincuencial puede tener numerosas causas como la educación, la moral, la falta de valores, psicológicas, conflictos interfamiliares y comunitarios, pero una que destaca sobre todo socialmente es la falta de un sustento sólido para la satisfacción de las necesidades de las familias.
A estas alturas del partido la vida delincuencial se ha desarrollado al grado de llevarse a cabo casi gerencialmente, hasta confundirse en la sociedad con las actividades casi altruistas, ya hasta se sostiene que la delincuencia organizada está más organizada que muchas actividades como la económica o gubernamental.
Aunado a la falta de sustento sólido para la satisfacción de las necesidades, es decir, la pobreza, y al desarrollo de la delincuencia organizada, tenemos la incompetencia, corrupción y penetración del crimen organizado en las filas del gobierno, las policías y fuerzas armadas, todo lo cual hace un explosivo caldo de cultivo de violencia, inseguridad, impunidad y desarticulación social.
Las soluciones al problema de la violencia se han enfocado al uso de la fuerza del Estado, que más que solución es un método de legitimación, de tratamiento inmediato y contención del problema, mas no su solución, menos cuando no existe un modelo policial acorde a la sociedad más democrática que somos hoy en día.
No va a ser con violencia como vamos a solucionar el problema de la violencia, del crecimiento del crimen organizado, de la inseguridad pública, porque este problema no es causa sino consecuencia. Combatamos las causas y solucionaremos el problema.
La violencia también puede tener varias causas en una sociedad como las pugnas religiosas, las confrontaciones étnicas, los conflictos intergrupales, políticos y culturales, pero hoy por hoy la violencia que se vive en México es derivada fundamentalmente de un problema económico de falta de oportunidades de empleo y de ingresos suficientes, pero además de falta de oportunidades de desarrollo humano principalmente en el sector de la juventud que es el que está sustentando las filas del crimen organizado.
Por eso el pasado lunes al encontrarme de cara con el presidente de la República, Enrique peña Nieto, en Coyuca de Catalán, a bocajarro le dije que solo reactivando la economía pueden resolverse muchos de los problemas del país y de nuestro estado.
No se justifica, pero si se pudiera hacer una encuesta entre los delincuentes, éstos asegurarían que ingresan a la delincuencia organizada ante la falta de sustento familiar, empleo e ingresos suficientes, y los que no ingresan a la delincuencia organizada optan por migrar a Estados Unidos porque su estado y su país no les pueden ofrecer una oportunidad.
En Acapulco por ejemplo, que alguna vez fue boyante y de gran atractivo para el turismo internacional, el cierre de negocios, la caída del turismo, la insuficiente inversión y la escasa actividad económica más allá del turismo, genera serios problemas a las familias para contar con un sustento y a la juventud de tener oportunidades de desarrollo humano, situación que resuelven engrosando las filas de la delincuencia.
Aunado a lo anterior, Acapulco es visto por los políticos, por muchos de quienes lo han gobernado, como escalón en sus carreras políticas, gobernándolo con puro pragmatismo electoral.
Le dije al Presidente que no sólo con policías y ejército le vamos a ganar a la delincuencia organizada, sino reactivando la economía, invirtiendo en la agricultura en la Tierra Caliente, en el desarrollo urbano en Acapulco, en el desarrollo comunitario en la Montaña, en la infraestructura carretera y pesquera en las costas y en la ganadería en la zona Norte de nuestro estado, sólo así la delincuencia va a dejar de ser atractiva para resolver el problema del sustento y oportunidades de desarrollo para los jóvenes.
Necesitamos enfocar las soluciones a los problemas de inseguridad y violencia hacia la generación de actividad económica, la generación de empleos y de ser posible a la redistribución del ingreso con políticas fiscales más distributivas.
El ser humano no nace violento, se hace violento en la sociedad, lo mismo que la delincuencia organizada no se va a resolver solo oponiéndole policías, sino quitándole mano de obra generando empleos y oportunidades a los jóvenes. Con el crimen organizado se tiene que competir en la economía para que deje de ser atractivo el dinero fácil delinquiendo.
Enrique Peña Nieto me escuchó y respondió que sí visualiza esa solución y que la tiene considerada para Guerrero por lo que tiene interés en incrementar y fomentar la inversión en su economía, veremos.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A ese Pedro Joaquín Coldwell que ora sí me apantalló con su declaración de que no tiene vocación de empresario y que entró a la política por convicción, y que por eso va a transparentar su declaración. Pos ya deberían de seguirlo varios políticos que andan por ahí por decisión.




