Alejandro Díaz Garay
11 de septiembre, nueva agenda mundial
“La evidencia sobre la culpabilidad de Osama Bin Laden no interesa a Estados Unidos; su objetivo es establecer su derecho a actuar como y cuando le dé la gana y fijar con claridad su credibilidad como matón global”, señala Noam Chomsky.
A un año del ataque al corazón del Centro Financiero de los Estados Unidos se desconoce prácticamente todo. ¿Vive o no Osama Bin Laden? ¿Fue acaso un monstruo creado a imagen y semejanza de nuestros temores, gracias a la magia de las telecomunicaciones?
Las tesis que hoy se confirman son el hecho de que los Estados Unidos se encontraba en una profunda recesión económica, que requería crear un enemigo para mostrar la supremacía militar a la que ya nos tiene acostumbrado desde la guerra contra Vietnam, que era necesario coronar el triunfo de la guerra fría con una ofensiva ideológica apoyándose en los medios masivos de comunicación.
Antes del 11 de septiembre del 2001, México se preparaba para iniciar una agenda con Estados Unidos, tan necesaria y urgente: la migración. ¿Tiene una idea de cuántas familias han tenido que separarse para buscar un trabajo que les permita sobrevivir? Miles y miles de mexicanos viven en condiciones infrahumanas con la esperanza de regresar a casa con algunos billetes verdes que le permita a él y su familia tener un pequeño patrimonio para cuando los hijos crezcan.
A pesar de que nuestros paisanos saben que los riesgos que se corren al pasar la frontera norte del país no excluyen la misma muerte, cada vez son más los que deciden correr la aventura, ante la falta de oportunidades en sus comunidades, barrios y colonias.
¿Dónde están nuestras autoridades para fomentar y generar opciones dignas de empleo? ¿Posee actualmente México una política migratoria que proteja los intereses de nuestros connacionales? ¿Qué espera Jorge Castañeda en su calidad de secretario de Relaciones Exteriores para impulsar una agenda que responda a los intereses del país?
En lugar de migración, la agenda desde el 11 de septiembre cambió por la de terrorismo, con la consigna maximalista de: “Si no estás conmigo estás contra mí”. Desde hace un año asistimos al concierto de las naciones dónde el mundo entero toca al son que marque el líder Estados Unidos, en lo económico, político, militar, y por supuesto en materia laboral y de derechos humanos.
La doble moral que encierra la política exterior de EU, aunado a la política subordinada del actual gobierno federal no permiten solución alguna en lo inmediato. Recuerde aquel discurso del 20 de septiembre pronunciado en el Congreso donde el presidente Bush llamó a los enemigos de EU “enemigos de la libertad”. Los estadounidenses se preguntan, “¿por qué nos odian?” Dijo: “Odian nuestras libertades, nuestra libertad de religión, nuestra libertad de expresión, nuestra libertad de votar y de reunirnos y de estar en desacuerdo unos con otros”. Se le está pidiendo a la gente que haga dos actos de fe, Primero, que asuman que el enemigo es el que el gobierno de EU dice, aunque no tenga ninguna evidencia sustancial para apoyar esa afirmación. Y segundo, que asuma que los motivos de el enemigo son los que el gobierno de EU dice que son, para lo que tampoco tiene base alguna.
El gobierno de EU, y sin duda los gobiernos en todo el mundo, utilizarán el clima de guerra como una excusa para limitar las libertades cívicas, negar la libertad de expresión, despedir trabajadores, perseguir a minorías étnicas y religiosas, reducir los gastos públicos y desviar inmensas sumas de dinero a la industria bélica. ¿Para qué? El presidente Bush no puede ni librar al mundo de malvados ni llenarlo de santos.
Es absurdo que el gobierno de EU llegue a jugar con la noción de que podría eliminar el terrorismo mediante más violencia y más opresión. El terrorismo es el síntoma, no la enfermedad.
Puede que el terrorismo como fenómeno no desaparezca jamás, pero sí ha de ser coartado, el primer paso es que EU por lo menos reconozca que comparte el planeta con otras naciones, con otros seres humanos. El gobierno de Fox debe retomar la agenda de la migración, el narcotráfico y otras más prioritarias que el terrorismo sembrado por unas cuantas mentes perversas que sirven a la nación más poderosa del planeta.




