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El 15 de septiembre, el cerro de la Cruz “tronaba como si aventaran cohetes de feria”

Las lluvias torrenciales y los caminos lodosos hacen que llegar a Tepetates sea un sacrificio de una hora y media desde la cabecera municipal.
Primero se llega a El Cortijo, después a Cruz Quemada, siguen Lagunilla y El Refugio, en donde el camino se vuelve de un solo carril de terracería para llegar a Colotepec y finalmente a Tepetates.
Para los vecinos de este lugar que bajan a comprar alimentos ante la falta de un mercado, es difícil el recorrido sobre todo en la temporada de lluvias, porque después del medio día están cayendo aguaceros desde inicios de mayo.
Los vecinos dijeron que en las primeras semanas de mayo sólo lloviznaba, pero desde hace dos semanas la lluvia cae durante días completos, y temen que nuevamente queden incomunicados, como sucedió con la tormenta tropical Manuel en septiembre.
En una plática, cuatro vecinas que regresaban del mercado de Ayutla comentaron que el 15 de septiembre del 2013 desde la mañana cuando comenzó a llover, el cerro de La Cruz que está a espaldas de la comunidad de Tepetates “tronaba como si aventaran cohetes de feria”, dijo una de ellas.
Por la poca visibilidad debido a la nubosidad y la lluvia, no se dieron cuenta de los daños, hasta que otros vecinos bajaban con bolsas llenas de ropa y algunos niños llorando, pues tres casas de la parte alta fueron arrastradas por el río que se desbordó.
La señora Selorina Vázquez recordó que se encontraba haciendo tortillas de mano para el desayuno de su familia y vio pasar a sus vecinos correr con ropa, “mi hijo llegó bien mojado y con lodo hasta las rodillas y le pregunté lo que pasaba arriba del pueblo y me dijo que el río se había llevado la casa de don Casimiro León, y que estaban sacando a la gente con una escalera para poder atravesar el cauce de agua, fue cuando me preocupé y de inmediato di aviso a mis vecinos, pero como nosotros estamos en la parte baja decidimos quedarnos en el pueblo pues nadie quería dejar a sus animales, porque también ésos se llevó de las casas de arriba”.
Dijo que le preocupa que con estas lluvias el cerro de La Cruz se desgaje.
Se quejó de que el gobernador Ángel Aguirre Rivero, cuando visitó el lugar un mes después de la tormenta, fue por menos de diez minutos y “sólo fue por su vaso de chilate”.
“Ya no creemos en las promesas que hizo” de reconstruir las casas, porque desde que fueron a censar en octubre del año pasado no han visto avances de la construcción, además de que les pidieron dinero para la compra de los terrenos, 5 mil pesos por familia, a pesar de que el presidente municipal Cevero Castro Godínez les prometió que el Ayuntamiento pagaría los terrenos para la reubicación de más de 300 familias que viven en Tepetates.
En el recorrido se observó que se formaron amplias zanjas de lodo.
En el trayecto después de la comunidad de Colotepec ya no hay casas y sólo se ven los cerros reverdecidos y las corrientes de agua lodosa provocada por la lluvia.
Los vecinos de Tepetates dicen que están acostumbrados a que en estas fechas el agua cae “recio”, pero hasta el año pasado no se habían preocupado porque el cerro de La Cruz podría ocasionar un alud que podría desaparecer al pueblo entero.
Mientras las mujeres bajan a la cabecera municipal a comprar alimentos, los varones se quedan en las casas para vigilar que no se presente otra contingencia, pues relatan que no quieren que los tome desprevenidos y no puedan salir de sus casas, pues cada que llueve, las camionetas de redilas son preparadas para que la población pueda salir del pueblo.
La señora Bertha Gómez, dijo que todos saben qué hacer en caso de una emergencia, mientras el comisario José Parra Abarca, anuncia una evacuación, las mujeres y niños son los primeros en subir a los vehículos, y los hombres ayudan al resto del pueblo a llegar a donde se encuentran los carros y a cerrar las casas, aunque no todos están de acuerdo en dejar sus viviendas por miedo a que les roben.
Mencionaron que la noche del jueves 29 de mayo cayó una lluvia torrencial y se pensó que ya no se quitaría y ya se estaban preparando para abandonar el pueblo, pero todos decidieron esperar un día más y la lluvia ceso en la madrugada del día siguiente. (Alberto Rodríguez Guzmán / Tepetates, Ayutla).

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