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Colapsa la banda Radiohead el Foro Sol con vibrante propuesta musical y visual

Agencia Reforma

Ciudad de México

Con su sonido, su propuesta visual y el carisma poco usual de su líder, Thom Yorke, Radiohead colapsó la noche del martes el Foro Sol.
En su primera visita a México, en 1994, el quinteto de Oxford era una banda desconocida; en sus shows de 2009, ya consolidada, desató la locura con su presencia; y en esta ocasión, para muchos en el mejor momento de su carrera, el grupo simplemente hipnotizó con su actuación.
Las notas de Bloom, de su más reciente álbum The king of limbs, dieron inicio al primero de sus dos concierto en el DF, a las 22:12 horas, con Yorke (voz) Jonny Greenwood (guitarra y teclado), Colin Greenwood (bajo y sintetizadores), Ed O’Brien (guitarra y coros) y Phil Selway (batería) poniendo a retumbar el recinto.
Su escenario, diseñado por Andi Watson, con luces robóticas que bañaban con códigos de color distintos cada canción, tres pantallas gigantes, y una serie de cuadros de leds colgados sobre las cabezas de los músicos en diversos ángulos, magnetizaba las miradas de la multitud.
“Buenas noches,  México. ¡Somos Radiohead!”, saludó Yorke en español a las 50 mil personas reunidas en el recinto, muchos abrigados y hasta con impermeables por la lluvia que había caído horas antes.
De inmediato, la banda británica formada a mediados de los años 80, dio paso a 15 Step y Airbag, con un Yorke, de fama hosca, ahora de muy buen humor, alegre y comunicativo, presentando sus temas en una combinación español-inglés, y agradeciendo constantemente.
“Esta canción se llama Staircase, dijo antes de entonarla.
Yorke, de 43 años, no paró de sacudir su cuerpo por el escenario con saltos o movimientos, a veces rítmicos, y otras temblorosos, convirtiéndose él solo en un potente atractivo sobre el entarimado.
Tras presentarse en el Festival Coachella en Indio, California,  la agrupación regaló un set list que conjugó canciones de The king of limbs, su más reciente álbum, producido por Nigel Godrich, y de In rainbows, aunque sin olvidar el resto de su discografía.
En cada lugar del Foro, esparcidos, pero unidos con sus voces, coreando a Radiohead, había adolescentes, veinte, treinta y cuarentañeros, devotos de la banda.
Entre temas, rugían “Radiohead, Radiohead”, “son unos dioses”, o “vengan más seguido”; aplaudían al unísono como en un frenesí, o bailaban tratando de imitar a Yorke, como en I might be wrong y Reckoner.
“Quiero decirles algo: muchas gracias”, dijo Yorke, arrancando carcajadas y ovaciones entre la multitud.
Las pantallas del escenario, de pronto, dejaron de proyectar colores unitarios y dieron paso a figuras amorfas como de lluvia.
“Va a llover, va a llover, va a llover, va a llover”, expresó el cantante, antes de interpretar Lotus flower, la canción 14 de la velada, mientras que algunos fanáticos pedían a gritos que el grupo entonará uno de sus sencillos más famosos: Creep.

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