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Judiciales y familiares de un secuestrado en la desaparición de Faustino Jiménez

 * El 17 de junio de 2001, hombres armados y Raúl Valle, hermano del empresario plagiado José Valle, lo sacaron de su casa en Tierra Colorada

 Zacarías Cervantes, Tierra Colorada (Primera parte) La tranquilidad de la apacible madrugada se vio de pronto interrumpida. Unos 15 hombres con armas largas y cortas irrumpieron en la calle El Puente de la colonia El Depósito en Tierra Colorada y cuando menos seis de ellos llegaron hasta el patio de la casa de Faustino Jiménez Alvarez, cuya puerta dos de los intrusos patearon, después se introdujeron y lo sacaron con violencia. “¡Donde está José Valle cabrón!. ¿Donde lo tienes?. ¿Donde tienes las armas?, –exigían dos de los desconocidos en el patio de la casa, mientras adentro otros cuatro revolvían todo, buscaban en roperos, en cajones, revolvieron la ropa, voltearon el colchón, buscaron en la cocina. Todo fue en segundos, como si se tratara de una pesadilla de la que acababan de despertar Fautisno y su mujer, Enedina Cervantes, a las 4 de la mañana del sábado 17 de junio del año 2001. Pesadilla que, en los minutos, días y meses posteriores se expandió a gran parte de su familia y de la que, ellos sí, no acaban de despertar.En trusa, descalzo y con el pelo revuelto Faustino alcanzó a contestar que él también quería saber dónde estaba su primo Pepe. “Yo no tengo nada qué ver, es mi primo y soy su trabajador, –les dijo–.También les contestó que no tenía ninguna arma, “busquen” –les dijo– pero ya adentro los otros cuatro hombres vestidos de negro y con aspecto de judiciales habían terminado de buscar sin encontrar nada.El escándalo fue tanto que algunos vecinos de la accidentada colonia despertaron sobresaltados y salieron de sus casas, algunos desde sus patios, otros en sus azoteas veían lo que pasaba. Abajo, a unos 300 metros de la casa de Fautisno Jiménez, hasta donde pueden llegar los vehículos, estaban otras personas observando en cuatro camionetas Suburban, dos de color oscuro y con las siglas de la Policía Judicial.A un lado estaba también el Valiant color verde pistache de modelo antiguo de Tino (como le dicen a Faustino Jiménez Alvarez). Había, asimismo, entre ocho o nueve hombres con vestimenta oscura y con armas en ristre, algunos apuntando hacia arriba por donde esperaban que bajaran sus compañeros.Una de las vecinas que despertó fue Antonia Jiménez, hermana de Faustino, quien vive a unos 50 metros; escuchó los pasos, los gritos y los llantos de su cuñada Enedina Cervantes quien pedía que dejaran a su esposo y preguntaba a dónde se lo llevaban, pero no obtenía respuesta. Antonia se sumó a lo que a veces eran exigencias y en otras súplicas de Enedina a los desconocidos y finalmente uno de los hombres que ordenaba a los demás les contestó secamente que se lo llevaban a la comandancia: “Venimos por el secuestrador de José Valle”, había dicho antes.“Se lo llevaron hacia donde estaba su coche, un Valiant verde. Los seguí, pero dos hombres me empujaron, incluso me pegaron y me apuntaron con un arma, me dijeron que me regresara porque si los seguía me iban a disparar. Yo les pedí que nos dijeran cuando menos a dónde se lo llevaban. Lo único que contestaron es que querían las llaves del coche verde.Antonia subió nuevamente a la casa de Tino  a pedirle a su cuñada que le diera las llaves del coche. Ella le dijo que no las tenía, pero los hombres exigieron nuevamente y Enedina accedió. Cuando Antonia volvió a bajar, a pesar de la confusión y la poca visibilidad de la madrugada descubrió entre el grupo de hombres armados a su primo, Raúl Valle, hermano del empresario camionero José Valle Alvarez, quien esos días se encontraba secuestrado.“Allá abajo, frente a mi primo Raúl, siguieron golpeando a mi hermano, después lo metieron en una camioneta Suburban color oscuro, recuerda ahora Antonia Jiménez, a un año y 25 días de esos hechos.“Pensamos que se lo llevaban a la comandancia de aquí (de Tierra Colorada), que todo sería fácil, que todo se aclararía rápido, pero hasta la fecha no sabemos nada de él”, dice la hermana de Faustino Jiménez entre constantes tosiditos, como para limpiarse el nudo de la garganta que a veces no la deja hablar.Los hombres se llevaron también jalando de otro vehículo el Valiant verde de Faustino, pero minutos después lo dejaron encargado con Jorge Alvarez, primo de Faustisno Jiménez.Al amanecer de ese mismo día, Enedina Cervantes, esposa de Faustino, su cuñada Antonia Jiménez y el esposo de ésta, Martín Encarnación, se trasladaron a la comandancia de la Policía Judicial de Tierra Colorada a preguntar por Tino pero ahí les dijeron que no sabían nada y que no habían realizado ningún operativo.

 La madre de Faustino escuchó que lo llevaron a Acapulco

 Cuando Enedina Alvarez González se enteró, el 14 de junio, que su sobrino el empresario transportista José Valle Alvarez fue secuestrado en Acapulco, no dudó un instante en trasladarse a la casa de su hermana Fulgencia, madre de Pepe Valle para solidarizarse con ella y esperar juntas el desenlace de la tragedia.“Yo estaba en Acapulco esperando que rescataran a Pepe, ignorante de la tragedia que también le esperaba a mi hijo. Yo me iba a hacerle el quehacer a ellos” (a los hermanos Valle Alvarez) –habla Enedina de sus sobrinos a quienes hasta antes del 17 de junio, cuando se llevaron a su hijo Faustino Jiménez, quería “como a mis segundos hijos”, pero que ahora aborrece “con toda mi alma”.La señora de casi 70 años escuchó por la mañana del 17 de junio del 2001 en la casa de su hermana Fulgencia, en Acapulco, cuando Raúl Valle llamó por teléfono a su madre y le dijo: “Ya llevamos al sospechoso”. Enedina, entusiasmada porque se trataba de quien había secuestrado a su sobrino Pepe alcanzó a decir: “Bendito sea Dios que ya lo agarraron”.Casi media hora más tarde volvió a escuchar otra llamada de Raúl cuando volvió a informar: “Ya lo tenemos aquí en Acapulco” y ella volvió a implorar: “Bendito sea Dios”. Aún no sabía que al que llevaban como sospechoso era su hijo Faustino.

 Uno de los Valle sabía dónde estaba el detenido

 Después de preguntar en la comandancia de la Policía Judicial de Tierra Colorada, la esposa de Faustino, Enedina Cervantes, su cuñada Antonia y el esposo de ésta, Martín Encarnación, pasaron a la casa de Jorge Alvarez porque vieron ahí estacionado el Valiant verde de Faustino, “no se preocupen, Tino estaba bien, no muevan nada, porque es peor”, –les recomendó.Pero siguieron rumbo a Acapulco. Acudieron a las comandancias de la Policía Judicial y aproximadamente a las 11 de la mañana llegaron hasta la del sector central en donde los atendió el comandante Fidel Morales Vargas quien les negó que hayan participado agentes de la corporación en la detención de Faustino Jiménez Alvarez. “Nosotros no utilizamos camionetas Suburban, utilizamos camionetas Pick up de color blanco con la leyenda de la Policía Judicial”, les aseguró.Por último, llegaron a la casa de los Valle Alvarez. “Fuimos a ver si nos podían ayudar y a preguntar que por qué se habían llevado a mi hermano, qué por qué a él si era la mano derecha de Pepe; era el administrador de sus negocios”, –recuerda Antonia Jiménez.El domingo 18 de junio los recibió Arturo, otro de los hermanos de José Valle, quien les dijo que no se preocuparan “Tino está bien”, –los tranquilizó– e incluso reconoció que “más o menos” tenía una pista de dónde lo tenían y les pidió una camisa y un pantalón para el detenido porque le explicaron que se lo habían llevado en pura trusa, “yo le llevo la ropa, sé donde lo tienen” –les confesó–.Después de hacer una llamada telefónica, Arturo abordó su camioneta y a las dos horas regresó y se disculpó: “Ya se lo llevaron a otro lado y no alcancé a darle la ropa, les perdí la pista, –les dijo.

 Una testigo dijo ver el coche de Tino

 Antonia Jiménez recuerda: “nos dijo que lo que querían era que les llevaran el coche de Faustino porque había una testigo que denunció que en ese carro habían secuestrado a José Valle y que si le llevaban el carro, tal vez la testigo comprobaría que no era el mismo vehículo y que en cualquier momento podrían dejar libre a Tino”.Antonia pidió entonces a su esposo, Martín Encarnación, quien es mecánico, que fuera a Tierra Colorada por el Valiant verde que habían dejado en la casa de Jorge Alvarez.“Mi esposo le dijo a mi primo Arturo que si se sospechaba que el carro de Tino estaba implicado en el secuestro de Pepe iba a tener problemas en la carretera y Arturo le dio un papel escrito y firmado por él; le explicó que si lo detenían que enseñara ese papel y que no habría problemas”.El esposo de Antonia llevó ese mismo día el carro y lo estacionó afuera de la  casa de los Valle Alvarez.

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