Figueroa visita el Congreso la víspera del aniversario de Aguas Blancas
De la corresponsalía, Chilpancingo * “Que onda, pinches talibanes, aquí estoy”, dijo a un grupo de diputados el ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer quien recorrió las instalaciones del Congreso local y hasta se dio tiempo para saludar a algunos legisladores del PRD que en la víspera del séptimo aniversario de la masacre de Aguas Blancas exigieron castigo al ex mandatario estatal como presunto autor intelectual de la matanza.
Seguro de que su presencia en el Congreso local –un día antes de la conmemoración de la matanza de Aguas Blancas, y que originó su caída del gobierno– causaría festejos de los diputados priístas y reviviría viejos enconos en su contra de la oposición, Figueroa llegó como si nada al estacionamiento del recinto en una camioneta Suburban blindada.
Estuvo un rato en la oficinas de su hijo, el diputado local Rubén Figueroa Smunty, a quien sus compañeros le apodan el “cometa Haley”, porque ocupa el primer lugar en inasistencias a las sesiones ya que en los 31 meses que lleva esta 56 legislatura lleva 40 faltas.
Y es que, como dijo en una ocasión el vástago del ex gobernador guerrerense: “Con el salario que ganó aquí que son alrededor de 35 mil pesos mensuales, sólo me alcanza para pagar las casetas de la autopista y bolearme los zapatos”.
Sonriente y dicharachero, Figueroa Alcocer se sentó casi en la puerta de las oficinas de su hijo. Frente a él, estaban las oficinas de los diputados de la fracción parlamentaria del PRD.
La ocasión para saludar a su jefe no se hizo esperar, y hasta allí llegaron los diputados priístas, Juan Salgado Tenorio, Roberto Alvarez Heredia y el presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso, Héctor Apreza Patrón.
Pero también se sumó a la salutación, la legisladora perredista Rosario Merlín García quien vestida con una corta minifalda se sentó frente a Figueroa. Ambos iban vestidos del mismo color, de café claro.
Un “cómo está usted señor, que bueno que viene aquí al Congreso para conocer las instalaciones”, fue el saludo que le dio a Figueroa la diputada perredista. Pero la presencia de los reporteros gráficos que empezaron a tomar placas, fue motivo para que el secretario particular de la familia Figueroa, Gerardo López Segura, cerrara la puerta.
“El, es mi amigo, mis hijos estudian en la misma escuela donde van los de él”, explicaba Merlín a Figueroa Alcocer de su relación que lleva con Gerardo López Segura, quien es maestro de un Colegio de Bachilleres pero que está “comisionado” en las oficinas del diputado Figueroa Smunty.
A los pocos minutos salió la diputada perredista que regresó a su oficina y después Figueroa Alcocer acompañado de su hijo recorrió las instalaciones del Congreso.
“Qué bonitas oficinas, quedaron muy bien”, comentaba el ex gobernador quien a cada rato era detenido por los diputados priístas para saludarlo.
Entró a la oficina del presidente de la Comisión de Gobierno, Héctor Apreza Patrón, y allí se encontró con el ex alcalde de Acapulco, Juan Salgado Tenorio.
“Mira qué pinche viborita me encontré aquí”, le dijo Figueroa a Salgado Tenorio quien sonrió nervioso y luego soltó la carcajada para festejar la ocurrencia del ex gobernador.
La reunión con los diputados priístas que fue a puerta cerrada duró 20 minutos. Luego Figueroa, salió por la puerta de trasera del edificio.
Según, versiones oficiales, la visita de Figueroa al Congreso fue para pedir a los diputados priístas –que representan la mayoría en la Cámara– que excluyeran de la orden del día de la sesión legislativa un punto de acuerdo donde se pedía la reapertura del caso de Aguas Blancas.
Hubo sesión, y efectivamente en el orden del día no se incluyó este punto que propondría el PRD.
Mañana viernes, según el coordinador de la fracción parlamentaria perredista, Sebastián de la Rosa Peláez, sí se va a proponer un punto de acuerdo para exigir a la PGR que investigue a Figueroa por la masacre de los 17 campesinos de Aguas Blancas.




