Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

CARTAS (Informa desde Canadá porqué están en huelga de hambre sus padres)

 Señor director:

Soy Leonor Araceli Arenas Agís, hija de Jacobo Silva Nogales y Gloria Arenas Agís presos políticos en Almoloya y Neza-Bordo respectivamente. Yo estoy en Canadá, como resultado de las condiciones que el Estado mexicano impuso a mi vida personal y familiar en un ambiente de injusticias, detenciones, secuestros, torturas y amenazas. Vine acogiéndome al derecho internacional y a los tratados que Canadá firmó con la ONU a través de la ACNUR.Estoy lejos de mi México lindo, de mis amigos, familia y mis padres que en estos momentos se encuentran en huelga de hambre, mi papá hoy primero de junio cumple 43 y mi mamá 28 días sin probar alimentos, sólo agua y miel. Los dos presentan mareos, y mi papá fue trasladado al área médica del penal de La Palma, Almoloya de Juárez desde el pasado 17 de mayo con dolor de estómago, calambres y con 13 kilos menos, perdiendo 4 kilos cada semana.Ellos mandan saludos a Ericka Zamora y Efrén Cortes, también presos políticos que fueron liberados recientemente y agradecen a todas las personas y organismos defensores de derechos humanos que han ayudado para que esto fuera posible. Están contentos porque ahora el gobierno mexicano ya no puede seguir negando la existencia de presos políticos  y de conciencia en las cárceles de nuestro país.Ellos exigen la revisión de su caso para lograr su justa libertad, ya que el juicio al que fueron sometidos desde su detención ha sido secreto y amañado, sustentado en  declaraciones prefabricadas, cuyas firmas les fueron arrancadas a base de torturas. Se les negó durante aproximadamente las primeras cuatro semanas  de su detención el acceso a abogados. Y en el transcurso del proceso se vieron privados de la mayoría de sus derechos, que tuvo lugar en la prisión y que fue calificado por el gobierno como “proceso secreto no abierto al público”, aunque no existiera ninguna ley que permita un proceso así en una prisión de máxima seguridad. En varias ocasiones a mis padres se les negó el derecho de acceso a su abogada, así como el derecho a hablar con ella en privado. De la misma manera se nos denegó el acceso a juicio tanto a familiares como amigos. Entre otras irregularidades como falsificación de numerosas declaraciones oficiales, así como otra documentación, exámenes médicos y las llamadas “confesiones firmadas”.El año pasado Amnistía Internacional emitió sus recomendaciones (Recomendación AMR 41/008/2001) y el Grupo de Trabajo sobre la detención arbitraria de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas dirigió su opinión (Opinión 37/2000) sobre el caso al gobierno mexicano en la que se afirma que en los casos expuestos, no han sido respetados los artículos 5, 9 y 10 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y los artículos 9 y 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, del que nuestro país es parte.

Además piden al gobierno la liberación de todos los demás presos políticos que aún viven en situaciones deplorables en los diferentes penales de la república. Una solución puede ser vía la aprobación de una ley de amnistía federal.En este contexto, en la tortura y en la cárcel mis padres han sido amenazados con perjudicarme si ellos no dan datos de la organización de oposición al gobierno a la que reconocen pertenecer, Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), o si mi mamá no cede en sus demandas contra sus torturadores. Ella ha señalado al actual procurador de Justicia del estado de Chiapas, Mariano Herrán Salvati como el que dirigió su tortura y el operativo en que fue detenida de una manera arbitraria, sin orden de aprehensión alguna.Otra de sus demandas es la garantía del respeto a los derechos humanos de todos los familares, mi mamá teme que sus torturadores cumplan sus amenazas de hacerme daño a mi o a la familia.Mi papá me dice que sus compañeros de lucha, los demás presos políiticos y de conciencia son como sus hijos y por eso se lanzó a esta huelga porque quiere verlos libres y está dispuesto a seguir.

Un fraternal abrazo
Leonor Aracely Arenas Agís

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