Toman damnificados del huracán Javier el Invisur en Zihuatanejo
* Angel Aguirre les regaló las casas donde los reubicaron y no tienen por qué pagar, indican
Brenda Escobar, corresponsal, Zihuatanejo * Habitantes del fraccionamiento Un nuevo horizonte para Guerrero, localizado en la comunidad de Barrio Nuevo, tomaron las instalaciones de la delegación de Invisur en protesta de que el delegado Mario Alberto Bello Alvarez pretende cobrarles sus viviendas que fueron donadas por el gobierno de Angel Aguirre Rivero en 1999. Con pancartas manifestando su inconformidad, medio centenar de amas de casa se manifestaron en las oficinas de Invisur para reclamar lo que consideran una injusticia, toda vez que en 1999, fueron damnificadas por el huracán Javier y reubicadas en la unidad Un nuevo horizonte para Guerrero, de manera gratuita. La representante de los vecinos, Isabel Sarabia Moreno, dijo que el 29 de mayo, la mayoría de sus compañeros recibieron un documento firmado por el delegado Mario Alberto Bello en donde los conminan a regularizar su situación y poder hacerse acreedores de sus escrituras, “pero a nosotros nos las regalaron, nos dieron nuestras casas y ahora nos las quieren cobrar”.
Agregó que Bello Alvarez ha puesto un plazo no mayor de cinco días para que todos los habitantes de este fraccionamiento pasen a pagar 2 mil pesos para tramitar sus títulos de propiedad y 3 mil 500 pesos para pagar las viviendas de madera, “además, el delegado sólo reconoce a 46 familias como damnificados cuando en realidad somos 250”. Las amas de casa inconformes indicaron que “somos de escasos recursos, apenas sí tenemos para ir medio comiendo y de dónde quiere el delegado que consigamos 5 mil pesos para pagarle en cinco días. No le vamos a dar nada, porque las casas nos las regalaron”.
Cabe señalar que las vecinas de “Un nuevo horizonte para Guerrero” permanecían en el lugar hasta después de las 15 horas en espera de ser atendidas por el funcionario en cuestión quien al momento de que llegaban las inconformes salió de la oficina mientras los empleados fueron impedidos para salir “hasta que venga Mario Alberto Bello a atendernos personalmente”.




