Netzahualcóyotl Bustamante Santín
Trabajadores Agrícolas en Canadá
El 17 de junio de 1974, el presidente Luis Echeverría y su contraparte canadiense suscribieron el Memorándum de entendimiento entre México y Canadá mediante el cual nuestro país se comprometió a proveer de trabajadores del campo a pequeños y medianos granjeros.
El modelo de exportación de mano de obra agrícola a Canadá funcionaba ya entre esa nación y países caribeños como Jamaica, Trinidad y Tobago y Barbados desde 1966.
En términos generales, el Memorándum contiene los siguientes compromisos de ambos gobiernos: México se compromete a recibir solicitudes de empleo de Canadá; reclutar, seleccionar y documentar al trabajador y enviarlo a Canadá. Este país por su parte solicita a los trabajadores, concede el permiso de trabajo temporal, “asegura una remuneración y trato justo” igual que el otorgado a sus nacionales, y “supervisa” las condiciones de trabajo en las granjas.
Como parte del Memorándum, se creó el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT), que registra a los jornaleros que solicitan ir a Canadá.
El PTAT cumple hoy 40 años. Se trata de un esquema de movilidad laboral circular que regula y ordena el flujo de trabajadores agrícolas a los cuales el gobierno canadiense a través del Ministerio de Recursos Humanos, expide visas de trabajo hasta por un plazo de ocho meses. El modelo garantiza el retorno de los trabajadores a México cada fin de temporada agrícola que ocurre el 15 de diciembre.
El flujo de trabajadores que migran anualmente a Canadá ha crecido significativamente desde los 203 enviados en 1974, los 5 mil 148 en 1991, 10 mil 708 hace diez años, hasta alcanzar durante la temporada 2013 a 18 mil 463, haciendo un total de 280 mil trabajadores que migraron durante las últimas cuatro décadas.
A la fecha son nueve las provincias canadienses que participan en el programa y a donde se emplean los jornaleros (Alberta, Columbia Británica, Isla del Príncipe Eduardo, Manitoba, Nuevo Brunswick, Nueva Escocia, Ontario, Quebec y Saskatchewan).
El grado de especialización y eficiencia de la mano de obra de los mexicanos está en función de la frecuencia con la que migran a Canadá. Buena parte de ellos los hacen hasta por 6 u 8 años de manera consecutiva, lo que lo convierte en capital humano de alta calidad para los empleadores.
Comúnmente las granjas donde laboran son de mediano tamaño y se encuentran muy alejadas de los centros urbanos. Eso genera una circunstancia de aislamiento; además acercarse a pequeños pueblos a adquirir insumos básicos, genera en muchas ocasiones discriminación por su condición de jornaleros agrícolas, extranjeros y no hablantes del francés o inglés, según el territorio donde se encuentren.
La mano de obra mexicana se emplea en cultivos de verduras (jitomate, pepino, pimiento), frutas (manzana, durazno y fresa) y tabaco, así como en empacadoras de productos agrícolas y en el cultivo de flores.
Existe sin embargo, una problemática en torno al PTAT que debiera ser revisada por autoridades mexicanas: envío-recepción de trabajadores, atención de trabajadores enfermos o accidentados en las granjas, pago de licencias médicas e indemnizaciones por accidentes no laborales, y la transferencia de trabajadores entre granjas, trato y condiciones de trabajo ofrecidos por los empleadores (cumplir con lo que se indica en el contrato)??pero particularmente, la resolución de conflictos entre trabajador y empleador.
Por otro lado, se ha llamado la atención sobre el intensivo uso de pesticidas en los cultivos y la exposición a esos químicos de los trabajadores agrícolas pese al uso de equipo protector y el riesgo de adquirir padecimientos o enfermedades como el cáncer.
El Sindicato del Comercio y la Alimentación (UFCW por sus siglas en inglés), que agremia a trabajadores de esos sectores en Canadá y Estados Unidos y que cuenta con una membrecía de 3 millones de afiliados, opera diez oficinas de apoyo a trabajadores agrícolas en las nueve provincias mencionadas.
El servicio que prestan a los jornaleros es gratuito. como hacer llamadas a sus países de origen, también se encargan de brindarles asesoría legal en caso de despido injustificado y ofrecer talleres sobre sus derechos laborales o clases de inglés o francés.
En el año 2008 un grupo de jornaleros mexicanos solicitó su afiliación voluntaria al UFCW pese a su temporalidad en Canadá (no más de ocho meses allá), invocando la cláusula en el Memorándum de Entendimiento que asegura el “trato nacional” para los trabajadores mexicanos que forman parte del PTAT ya que tienen los mismos derechos y obligaciones que los trabajadores canadienses. Sin embargo, los granjeros se opusieron a la afiliación al Sindicato, colocaron a los jornaleros en una lista negra del PTAT para que no fueran recontratados para laborar y se inició un largo juicio entre el Sindicato y los granjeros. Después de seis años, el caso aún no se resuelve en la Corte Provincial de la Columbia Británica.
De todos los estados migran jornaleros agrícolas anualmente a Canadá. México, Tlaxcala, Veracruz y Puebla concentran a los contingentes mayoritarios que se?envían a aquella nación. El número de guerrerenses que participan en el PTAT fue marginal entre 2000 y 2006; en promedio 55 jornaleros migraron de aquí en ese periodo. A partir de 2007 se incrementó a 125 y entre 2008 y 2011 se fueron 380 trabajadores cada año. La cifra pasó a 425 en 2012 y 450 el año pasado, que representa menos de una cuarta parte de trabajadores originarios de Tlaxcala.
De los 450 jornaleros guerrerenses que se fueron este año, la mitad tiene su origen en Chilapa, y el resto de otros municipios señaladamente Taxco y Pilcaya.
Durante su visita a México en febrero, el premier canadiense no abordó con su par mexicano lo referente al PTAT, lo que hubiera sido importante tanto por el número de mexicanos que migran como por el simbolismo que reviste el Programa para nuestro país.
A 40 años del Programa se hace necesaria una revisión del esquema y las condiciones de contratación que en algunos casos son injustas cuando hay algún accidente laboral, por ejemplo. Y también supervisar la portabilidad de beneficios sociales para los trabajadores (antigüedad, derechos, etc.), ya que aportan al sistema de salud y pensión canadiense.
La cifra de trabajadores agrícolas mexicanos va en aumento, como también la de guatemaltecos a quienes se ofrece una remuneración y trato más desventajoso que el otorgado a los nuestros.
En la lógica de los granjeros canadienses, si los mexicanos exigen más, ahí estarán esperando los guatemaltecos, dispuestos a aceptar cualquier condición y paga.
De ese modo se podrá satisfacer la aspiración de los granjeros canadienses en voz de su presidente, Kenneth Forth, para que “nuestras granjas sigan produciendo los mejores vegetales” gracias a este programa.




