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Se desplazan sin apoyo del gobierno 70 familias damnificadas de Agua Hernández, Chilpancingo

Se reubican sin apoyo del gobierno 70 familias damnificadas de Agua Hernández, Chilpancingo

*Decidieron marcharse de su comunidad luego de registrarse una nueva crecida del río que los afectó el año pasado durante la tormenta Manuel

Anarsis Pacheco Pólito

Agua Hernández

Setenta familias de la comunidad de Agua Hernández buscaron refugio en el punto conocido como Los Cimientos, para pasar la temporada de lluvias, ya que el río creció y temen quedar incomunicadas.
Durante la tormenta tropical Manuel del 2013, creció el río que pasa a un costado de la comunidad perteneciente al municipio de Chilpancingo, destruyendo 30 viviendas y provocando daños en 40 casas más.
“Aquí el pueblo es el que decidió salirse, los que con nuestras propias manos construimos nuestras casas y acordamos con el dueño del terreno establecernos aquí”, agregó el presidente del comisariado ejidal de Agua Hernández, Ignacio Carbajal Pastor.
Señaló que la salida de las familias en esta nueva temporada de lluvias se debió a que muchos decidieron prevenir, quedar damnificados nuevamente además de incomunicados.
“Aquí nos sentimos más seguros, aunque ninguna autoridad se encargó de nuestra reubicación, nosotros la hicimos sin su intervención, porque ya había pasado mucho tiempo y no hay nada de avance, nos prometieron construir las casa pero nada de eso ha llegado”, dijo.
En un terreno con una pequeña loma, rodeado por un río, 70 familias se están asentando para conformar El Renacimiento de Agua Hernández, a nueve meses de que resultaron destruidas 30 viviendas de adobe.
Carbajal Pastor recordó que las autoridades, en ninguno de sus tres niveles de gobierno ha cumplido con la reubicación y la construcción de las casas, por lo que decidieron continuar su reconstrucción por sus propios medios.
El terreno es de 7 hectáreas, las cuales pertenecen todavía al ejido de Agua Hernández, pero para llegar a la comunidad se debe caminar dos horas por veredas.
Las viviendas de los refugiados son pequeñas galeras de techo de lámina de zinc, aunque algunas son de adobe y de carrizal, dependiendo de la capacidad de cada una de las familias para poder construir de nuevo su patrimonio
El acceso al prado Los Cimientos, se realiza por la carretera de Ocotito, y durante el recorrido por el tramo de 45 kilómetros se pudieron contabilizar 15 derrumbes que complican el traslado de los habitantes a la comunidad más grande.
En la carretera permanecen vestigios de los daños provocados por la tormenta tropical Manuel, que no han sido atendidos a pesar del riesgo que significan para los habitantes que se trasladan a la capital.
Carbajal Pastor resaltó que de 100 familias que conforman la comunidad de Agua Hernández, 70 de ellas resultaron afectadas por el temporal del año pasado, y que en esta nueva temporada registraron un aumento en el nivel del río que los afecto, por lo que decidieron buscar refugio.
“Aquí las autoridades no han hecho nada, sólo nos prometen y no cumplen, el terreno nosotros lo conseguimos, las casas nosotros las estamos haciendo, porque el apoyo no llega”, agregó.
Comentó que el terreno fue donado por su dueño, del cual no quiso dar su nombre, y acordaron entre los campesinos organizados, darle en compensación otro terreno, para que no se quedara sin tierras ya que ahí era donde sembraba.
Bajo un techo de lámina, rodeada por trastes llenos de agua y un niño que se aferraba a su pierna, Doña Lorena Barrientos Carbajal relató que su familia decidió salirse desde hace un mes porque tenían miedo que el río creciera “como en la tormenta”.
“Yo sí pensé que ahí nos íbamos a morir todos, me dio mucho miedo, por eso mejor decidimos salirnos”, agregó.
La comunidad, integrada por campesinos que siembran fríjol y maíz, tomó la decisión de salir de sus casas, luego que el pasado domingo se registró una crecida en el río, lo cual provoco pánico entre ellos por lo que dejaron atrás sus viviendas dañadas.
Doña Lorena Barrientos comentó que el temor se generalizó durante estas últimas lluvias, porque el nivel del río aumentó considerablemente, por lo que decidieron salirse como medida de prevención antes de perder lo poco que tenían.
Los afectados decidieron construir sus propias viviendas de adobe con lámina de zinc, sin ayuda del gobierno, ya que para 70 familias que se están acomodando en lo que será Renacimiento de Agua Hernández, se entregaron 58 paquetes de láminas, 16 láminas para cada familia, lo cual no es suficiente.
En el prado son utilizadas casas de campañas que fueron entregadas durante la contingencia del 2013, por parte de una organización francesa que apoyó al estado, las cuales les han servido para resistir esta nueva temporada de lluvias.
En una pequeña galera, bajo trastes de cocina, cubetas y una estufa de adobe, se encontraba el hijo de don Aron Carbajal Pastor, quien tiene 22 años y sufre de retraso psicomotor, y durante todo el día contempla el pequeño río que abastece de agua a los refugiados.
La madre, de más de 60 años, dijo que para ella es doloroso ver a su hijo en esa situación acostado en el piso de tierra, sin poder darle el espacio que merece para llevar una vida más cómoda.
Mientras su padre colocaba trampas para víboras, y evitar que sea picado, relató que decidió salirse de la comunidad de Agua Hernández, ante la falta de solución desde hace nueve meses.

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