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Silvia Alemán Mundo

El universo dentro de un municipio

Estás loco? Te levantas a las tres de la mañana para trabajar. Sólo a ti se te ocurre. La gente se levanta a las cinco de la mañana, no a las tres.  Así regañaba el señor Dionisio a su hijo Leandro. El señor Leandro trabajaba en sus tierras, era un joven campesino con una familia a la que tenía que alimentar. Él había sido brasero en tres ocasiones. Iba y venía y allá había aprendido a trabajar de noche en los cultivos de fresa en California.  También había aprendido a decir: one, two, three, four,  five… Por eso ahora que trabajaba en sus tierras propias en esa pequeña comunidad donde vivía, no tenía empacho en trabajar muy de madrugada. Eso sí era la época de bonanza del campo en esa región donde el calor se siente en toda su plenitud. El clima se cataloga como caluroso seco. Muchos años después el señor Leandro recordaría la forma en que eran reclutados como braceros. Pasaban días hacinados en galeras insalubres esperando cubrir todos los trámites para poder cruzar la frontera. Ya como trabajadores en los campos gringos eran agrupados todos para recibir la orden de desnudarse y de esta forma ser bañados y despiojados a punta de chorro de agua de una manguera, para posteriormente ser vacunados contra quien sabe qué enfermedades. En esos tiempos de su juventud como bracero, al señor Leandro le creció la barba y el cabello hasta el hombro.
Esta región era una potencia agrícola y ganadera, productora de maíz, ajonjolí, mango, sandía, ciruela y ganado. Sobre todo el mango es el más dulce que se puede saborear.  Nadie se imaginaba el colapso en que se encontraría décadas después. El señor Leandro tenía en ese entonces tres pequeñas hijas. Su esposa, Carilú, estaba inconforme y ansiosa, tener tres hijas seguidas y ningún hijo varón, era como para enfurecer a cualquier padre de familia campesino pero don Leandro era feliz con sus tres pequeñas hijas. Ya el cuarto fue hijo varón, y doña Carilú suspiró aliviada. Don Leandro tenía una característica, trataba de igual forma a sus hijas mujeres y a sus hijos varones, ningún privilegio para nadie, todos(as) eran tratados(as) con el mismo rasero, los mismos derechos y las mismas obligaciones. La comida y la escuela estaba asegurada, no había lujos pero ¿de dónde sacaron las niñas que ellas eran unas princesas? Tal vez de su propia imaginación y del cariño de sus padres y vecinos(as). Las hijas tardaron bastante en desprenderse del complejo de princesas. Altagracia era la segunda hija. Ella se aprestaba a salir para la escuela, estaba en tercero de primaria, cuando escuchó el grito de su padre: ¡Alta, toma un vaso de leche! Ella sintió la leche tibia deslizándose en su garganta. Don Leandro estaba sentado en posición de ordeña frente a la ubre de la vaca.
Existen municipios en México en donde se pueden encontrar prácticamente todos los ecosistemas. El municipio al que pertenece la comunidad donde vivía la familia de Alta era uno de éstos. Por llamarlo de algún modo lo llamaremos el municipio del Lucero Atolero. Un río caudaloso pasa a los pies de la cabecera municipal. La comunidad con menor altura de este municipio tiene 220 metros sobre el nivel del mar (msnm) y cuenta con 137 personas, la comunidad con mayor altura alcanza los 2612 msnm y cuenta con dos habitantes.
Este municipio lo integran 385 localidades, sólo dos de ellas podrían ubicarse como urbanas, es decir, es un municipio fundamentalmente rural. La atomización de sus localidades se puede observar en las siguientes cifras. Este municipio tiene 150 comunidades que no sobrepasan los diez habitantes. Escalando en números se tienen 215 comunidades que no sobrepasan los 20 habitantes. En esta dirección tenemos 290 comunidades menores a los 50 habitantes. Una de las situaciones más frágiles de este municipio es que tiene 123 comunidades de no más de 20 habitantes establecidas por encima de los 1000 msnm; dentro de este grupo se tienen 33 comunidades por encima de los 2000 msnm  con no más de 20 habitantes ¿Qué estrategia de desarrollo se tendría que diseñar para cubrir las necesidades de estas comunidades atomizadas y aisladas?
¿Qué tipo de plan de desarrollo municipal podría cubrir las necesidades de las 385 localidades ubicadas a lo largo y ancho de un territorio con distintos ecosistemas que van desde los 220 hasta los 2612 msnm? ¿Cuántos ecosistemas podríamos encontrar a lo largo y ancho de este territorio? ¿Cuántas micro-cuencas se encuentran dentro de él? Este dato no admite suposiciones y se requiere un trabajo basado en un mapeo por micro-cuencas, aunque no difícil de conseguir si se recurre a la página de internet del INEGI donde se proporciona un sistema de mapeo por cuencas y micro-cuencas del territorio mexicano. Las cuencas, sub-cuencas y micro-cuencas son conceptos utilizados para referirse a distintas coberturas del territorio tomando en cuenta el sistema hidrológico natural. Este sistema hidrológico natural nada tiene que ver con las divisiones político-administrativas del territorio, en este caso mexicano, sino que fue conformado según los caprichos de la naturaleza. Por ello, perfectamente podemos esperar que una micro-cuenca sea un territorio compartido por dos o más municipios, dos entidades federativas o dos países.
Pero ¿qué tiene que ver el diseño de un plan de desarrollo municipal con el análisis de un territorio basada en su sistema hidrológico y específicamente  en  el enfoque de cuencas? Una de las razones principales es que la calidad del agua sintetiza la salud o enfermedad del ecosistema y por lo tanto de un territorio determinado. Cuando el agua de una micro-cuenca llega finalmente a una laguna, a un lago o al mar y se le analiza para conocer la calidad que tiene, se puede descubrir si el agua está limpia o bien el grado de contaminación que contiene. Esta información es importante porque el agua arrastra todo lo que encuentra a su paso y si el territorio ha sido contaminado con insumos químicos agrícolas o bien el bosque ha sido deforestado, las diminutas corrientes de agua que resbalan por las laderas, que posteriormente formarán un arroyo o río pequeño se encargarán de recoger todos estos residuos a su paso. Ignorar este hecho puede contribuir a agravar la situación de fragilidad y deterioro en que ya se encuentran la mayoría de los ecosistemas en el país y que se ubican tácitamente en algún municipio.
Se pueden seguir diseñando planes municipales de desarrollo sin tomar en cuenta los ecosistemas que se tienen y su condición de deterioro y sin tomar en cuenta el enfoque de cuencas pero seguir en esta ruta sólo conllevará al agravamiento de la situación de los suelos, los bosques, la fauna silvestre y el agua. Sobre todo el agua dulce, que es la base sine qua non de la vida terrestre y como bien lo sabemos se vuelve cada vez más escasa. Vayamos a la región o municipio que sea, los relatos de nuestras madres, padres y abuelas(os) son los mismos: el volumen de agua de los manantiales, de los ríos, de los arroyos que ellos(as) disfrutaron cuando eran niños(as) era mucho mayor que el que se puede observar ahora o bien ya algunos cuerpos de agua, lagunas, por ejemplo, han desaparecido. Y según los estudios que se han hecho el mar tiene una contaminación mayor de la esperada porque todos los residuos que se generan finalmente desembocan en los océanos.
Y lo que es más irónico, la escasez de agua no sólo se tiene en los asentamientos urbanos sino también en las comunidades rurales. Cualquier programa gubernamental que mejore las fuentes de agua en las comunidades rurales será inmediatamente aceptado por la gente. Aún más, la contaminación de los cuerpos de agua no sólo se tiene en las zonas bajas y urbanas, sino ahora también se tiene en las zonas altas y rurales, dónde no hace mucho se podía aún gozar de abundante agua cristalina. Por otro lado, existen algunos manantiales con aguas cristalinas que se han convertido en centros de turismo local, pero la inconsciencia de los visitantes origina que podamos observar bolsas de plásticos, botellas, vasos y platos desechables flotando en sus aguas o atorados en las plantas acuáticas.
Volviendo al municipio de Lucero Atolero no sólo podemos encontrar cuatro o más ecosistemas, probablemente cada ecosistema sostenga a una sociedad local con características singulares. Por ello no es lo mismo una comunidad a 300 msnm a una comunidad a 2000 msnm; la naturaleza, la sociedad, la economía y la cultura son distintas. Tomando en cuenta esta situación las políticas municipales, estatales o nacionales no pueden ser las mismas para comunidades distintas.
De esta forma, es importante que se tenga como política gubernamental nacional, el diseño de los planes de desarrollo municipal tomando en cuenta como ejes transversales la sustentabilidad y específicamente el enfoque de cuencas, además de otros enfoques como la equidad de género y la diversidad cultural, donde la haya. Dado que estas dimensiones transversales harán que el plan de desarrollo municipal se vuelva más complejo, como sería el caso del municipio de Lucero Atolero, ya que contiene distintos sistemas ecológicos, se hace necesario y urgente la integración de un equipo interdisciplinario de investigadores(as) para el diseño, aplicación, seguimiento y evaluación de un plan de esta naturaleza. Cuestión novedosa porque la mayoría de los Ayuntamientos no cuentan con este cuerpo de especialistas. Que estaría muy lejano de ser un cuerpo de asesores, en este caso se trata de especialistas que tendrían que hacer trabajo de campo y análisis de datos a fin de fundamentar el plan de desarrollo. Tal vez lo que propongo se vea como un sueño lejano, pero desde mi punto de vista no por ello menos importante y urgente. Un equipo interdisciplinario de investigadores(as) de planta por cada Ayuntamiento de este país, es lo menos que se puede hacer para mejorar el desempeño de los ayuntamientos ante la complejidad del territorio que tienen que atender.
Por otro lado, sea el municipio  que sea, vale la pena mencionar la necesidad de la participación ciudadana en la gestión de éstos con órganos ciudadanos para la toma de decisiones y evaluativos de la acción municipal. Dentro de estos organismos estratégicos se puede mencionar la necesidad del establecimiento y funcionamiento de un parlamento infantil, un parlamento juvenil y un parlamento de mujeres, además del equipo interdisciplinario de especialistas para el diseño, aplicación y evaluación del plan de desarrollo municipal.
El municipio del Lucero Atolero donde vivía Alta, en lugar de incrementar su población ésta disminuye debido a la emigración, sobre todo a Estados Unidos de Norteamérica. El éxodo de jóvenes varones es típico. Una de las preguntas más comunes que estos jóvenes hacen estando ya en Estados Unidos, cuando llaman a sus padres es: ¿ya mejoró la situación por allá? Con la esperanza de poder regresarse. Pero la respuesta la conocemos: no, la situación no ha mejorado, probablemente haya empeorado.
El tiempo había pasado y Alta había salido de su hogar para estudiar la licenciatura  en una ciudad lejana y cuando visitaba a sus padres, el señor Leandro le decía: hija aquí la economía está muy baja. Este comentario casi siempre se lo hacía su padre cada vez que los visitaba. El mensaje implícito era: para eso te mandé a estudiar, para que me presentes soluciones. Alta sólo callaba.

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