Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jeremías Marquines

APUNTES DE UN VIEJO LEPERO

  * ¿Dónde está el dinero del IGC?

 En diciembre del año pasado, el gobernador del estado René Juárez y la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sara Bermúdez, firmaron el convenio de colaboración por el cual se comprometían apoyar y llevar a cabo una serie de proyectos y acciones culturales en beneficio de los guerrerenses. Van dos meses de este año y hasta el momento ni la titular del IGC, Sonia Amelio, ni su director operativo, Hubert de la Vega, han dicho nada.

Los pretextos que durante todo el año pasado expusieron la señora Amelio y el señor Hubert para justificar ninguna acción en beneficio de los creadores guerrerenses, fue que no se había firmado el tal convenio de colaboración. Es inaudito que durante un año no se pagó a los ganadores de los apoyos Pacmyc sus recursos. Es inaudito, porque sólo fue este estado, el único en todo el país, que cometió tal barbaridad.

Para los que no saben, los apoyos del Pacmyc están encauzados para beneficiar aquellos proyectos que proponen el rescate y mejoramiento de la cultura popular en las comunidades rurales. Es decir, son recursos que de manera urgente se requieren en un estado paupérrimo pero tan rico en cultura popular como Guerrero, pero que al gobernador le valió queso este asunto y los tales beneficios nunca llegaron.

Hace unos días se publicó la lista de los que este año se hicieron merecedores al apoyo Pacmyc que se da con recursos federales y estatales. La mayoría de los beneficiados son bandas de música tradicional que requieren el dinero sólo para reparar o comprar nuevos instrumentos.

Para el caso del Pacmyc, es una lástima que en un estado donde abundan variadas expresiones del arte popular: tejidos; cerámica; talla en madera; artesanías de concha; música y lenguas indígenas, no se hayan presentado proyectos de creación y desarrollo en estos ámbitos. Sin embargo, esta omisión no es realmente responsabilidad de los artistas y artesanos populares, es la viva evidencia de que en este lugar ha faltado la orientación, el apoyo y los estímulos para que los creadores comunitarios estén en condiciones de proponer proyectos de desarrollo y mejoramiento cultural para sus comunidades.

Es penoso que los guerrerenses sepan de sus artesanos y artistas tradicionales sólo cuando el presidente de la República les otorga un premio tras muchos años de sufrir la ignorancia de las autoridades locales, como ocurrió recientemente con el músico de la Costa Chica Silvestre Tiburcio Noyola.

Y como pasó aquí en Acapulco con la niña indígena Gesusana Ruiz ganadora del cuarto concurso nacional de narrativa indígena, y el gobierno que todos queríamos y anhelábamos no la apoyó ni siquiera con una miserable beca. Al contrario el secretario técnico de la Comisión de Educación, el panista José Luis Ordiozola Gómez, sin conocimiento alguno declaró que no le podían dar beca porque la niña que ayuda a sus papás a vender cosas en la vía pública asiste a una escuela de paga.

La verdad es que Gesusana estudia en la ultrapaupérrima escuela, Emperador Cuauhtémoc, de las muchas que hay en las zonas desfavorecidas de Acapulco, y que el gobierno que ahora se anuncia como el de la fortaleza y el cambio, ignoró.

Pero volvamos al IGC, y a los señores Sonia y Hubert, quienes a dos meses de haber firmado el tal convenio con el Conaculta, no han emitido ninguna convocatoria, ninguna propuesta concreta para saber en qué van a utilizar los más de cinco millones de pesos que el gobierno federal y el estatal les autorizó para llevar a cabo acciones de cultura. Les recuerdo con tiempo que aún está pendiente la convocatoria y la renovación del desaparecido y olvidado Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Guerrero, cuyas convocatorias –como lo hacen casi todos los estados del país– deben aparecer a más tardar en julio.

En un estado donde los ayuntamientos no apoyan el desarrollo artístico individual, ni lo fomentan, los fondos del Foecag son necesarísimos para el desarrollo de muchos creadores jóvenes que requieren de estímulos para seguirse superando. Guerrero tiene muchos talentos, su problema es que están subdesarrollados y mucha culpa de esto la tienen el gobierno del estado y funcionarios como doña Sonia Amelio y el señor Hubert.

Van poco más de dos años del gobierno de René Juárez y la verdad, las cosas en los asuntos de cultura no le han favorecido en nada y no creo que en adelante le vaya mejor con los actuales encargados del IGC. Cada vez, lo que antes era una sumisa inconformidad, crece más y la participación y los cuestionamientos de “la comunidad cultural” hacia esta institución son cada día más y más fuertes. No creo que, como van las cosas, en el IGC y la forma insultante de conducirse de la señora Amelio, que ha hecho de esa dependencia su oficina particular para promocionar sus bailables, haya gente que los soporte otro año más.

El dinero en la campaña de Nelson Valle

Siguen en práctica el cinismo y el abuso de poder en la UAG. Recién el secretario técnico de la comisión electoral, Carlos Rubén Silva dijo que sólo si se prueba que el rector Florentino Cruz apoye a Nelson Valle le harían un llamamiento para abstenerse de repartir computadoras en las escuelas para que apoyen al tal candidato de la AEU.

Pero qué más prueba quiere el Silva, si con las declaraciones del rector basta y sobra. Un ejemplo: Valle fue señalado durante el debate de ser el maletero de Armando Chavarría. Bueno, pues ni tardo ni perezoso, al día siguiente el rector, como buen entrenador, salió en defensa de su pupilo y declaró que él tenía pruebas de que también a Ortega y a Salgado lo apoyan “otro senador y un secretario del gobierno del estado”.

Días más tarde, Florentino encabezó también la campaña de meter miedo a los universitarios con el discurso de la violencia y hasta un sospechoso huevo cayó cerca de él en Taxco. ¡Ah, que huevo tan irrespetuoso!

Y más tarde negó contra toda evidencia que los recursos de la UAG están a favor de Nelson. “Tonterías”, llamó a las denuncias. Y si son tonterías ¿qué hacen los empleados de prensa de la Zona Sur y de Rectoría trabajando para la campaña de Valle López? ¿Por qué la casa de campaña de Nelson ocupa el mismo edificio que ocupó la CGRU en Chilpancingo? ¿Por qué en la página de internet de la UAG el único que se anuncia como candidato a la Rectoría es Nelson Valle? ¿De dónde saca Nelson para pagar a TV Azteca? ¿Es mentira que el rector aplica el Procampo universitario al repartir tiempos completos, recategorizaciones y becas en tiempos de campaña? ¿De quién son las computadoras, teléfonos y faxes que utiliza Valle López en su campaña?

Y por último, en el remotísimo caso de que la aseveración de Florentino Cruz fuera cierta y que los dineros que gasta Nelson Valle no fueran de la universidad, ¿entonces de dónde? El dispendio del que hace gala Valle López, debería cuando menos inquietar al Consejo Universitario y a la comunidad, porque es seguro que más temprano que tarde todos tendrán que pagarlo. Ninguna inversión es gratuita y toda hipoteca se paga.

Lo que yo me pregunto es como hará Nelson Valle –si es que llega a la Rectoría– para cumplir todas sus promesas con una universidad en quiebra como la que dejará Florentino Cruz, con un déficit en la nómina por más de 50 millones de pesos y el impagable adeudo con el ISSSTE. Más los 4 millones de pesos que deberá erogar anualmente por las recategorizaciones y tiempos completos que el rector otorgó a gente de AR. Más la deuda que deje la campaña de Nelson.

Con todo esto sólo a quien le valga madres la UAG puede apoyar a un candidato a rector como Nelson quien con gran eficacia dará el tiro de gracia a la UAG y todos estaremos aquí cruzados de brazos, viendo como liquida, envilece y embrutece a varias generaciones de estudiantes que tendrán como ejemplo moral seguir a profesores pusilánimes, chaqueteros, sin principios y corruptos.

Y para que no quede duda del apoyo a Nelson. La semana pasada por la noche, el rector se reunió con los ex rectores Hugo Vázquez, Rosalío Wences, Nelson Valle, entre otros que apoyan al candidato de la AEU en un restaurante de la Costera de Acapulco. Dicen que hubo discusiones acaloradas por lo mal que va la campaña del ex secretario privado de Chavarría y porque el dinero se les acaba.

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