Suman 61 secuestros en Guerrero en el 2001, según notas periodísticas
* Dos de los secuestrados al año pasado aún están en cautiverio * La Procuraduría de Justicia reconoce 37
Alfredo Mondragón * En el año 2001 se registraron 61 secuestros en el estado, según información periodística, y dos de las víctimas aún permanecen en cautiverio, uno de ellos familiares de políticos guerrerenses.
En el año destacó el señalamiento contra el procurador de Justicia, de que estaba involucrado con plagiarios, y el cese del director de la Policía Judicial del Estado (PJE), Jaime Figueroa, señalado como protector de comandantes involucrados en secuestros. En cuatro casos se vieron involucrados directamente comandantes de esa corporación policiaca.
Ante la ola de secuestros en Acapulco inició operaciones una empresa privada, que mediante la contratación de un seguro, se dedica al rescate de secuestrados y varias empresas iniciaron la venta de seguros contra este flagelo. Un ejecutivo de la empresa Norteamericana EPASA, ubicada en la Costera frente al Oceanic 2000, confió que han blindado “cientos” de vehículos y vendido varios chalecos antibalas a empresarios y políticos “susceptibles de plagios”.
De acuerdo a notas periodísticas y denuncias presentadas ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) por las víctimas, este año 18 secuestros ocurrieron en Acapulco.
A pesar de las declaraciones del procurador de Justicia, Rigoberto Pano Arciniega y el actual director de la PJE, Ricardo Leonel Coronel –cuarto en la administración de René Juárez Cisneros– en el sentido de que este flagelo disminuyó este año, de 38 oficialmente registrados en el 2000 a 34 en el 2001, los casos publicados en los medios en el año 68, lo que indica que este delito va en aumento.
Sin embargo, el 19 de enero de este año, en una reunión del procurador con empresarios, manifestó que en el año de 1998 oficialmente registraron 45 secuestros; en el año 2000 fueron 47 casos y en el 2001 sólo reconoció 37.
El agente judicial Francisco Cortés Pastenes, denunció en un noticiero de radio de Chilpancingo que el director de la PJE, Jaime Figueroa Velázquez, “protegía” a bandas de secuestradores. El 31 de agosto, se dio el cese de dicho director de la corporación y los comandantes Fidel Morales Vargas, Arturo Sánchez de Tagle, Fortunato Zamora Paz, Víctor Castro Valente y Jaime Nicolás Cabañas huyeron de la entidad debido a que tienen órdenes de aprehensión por secuestro, abuso de autoridad, extorsión, robo y lesiones.
Actualmente permanecen en poder de los secuestradores Javier Múñoz Basilio, hijo del ex alcalde de Atlixtac de quien exigen cinco millones de pesos, Raúl Múñoz Marcelino; el ganadero de Tlacotepec Salvador Nava Castillo, de quien se desconoce el monto de rescate.
De enero a junio se registraron 28 secuestros, de los cuales 19 fueron denunciados ante la PGJE y otros 19 se publicaron en los medios informativos. De julio a diciembre se cometieron 33 plagios y en cuatro estuvieron involucrados comandantes y judiciales nombrados por Pano Arciniega, luego del cese de Jaime Figueroa.
El 20 de diciembre, Pano Arciniega declaró a los medios informativos que en el año 2000 hubo 38 secuestros y en el 2001 34, de los cuales 33 estaban “resueltos” y ese mismo día declaró Leonel Coronel las mismas cifras y que 100 plagiarios habían sido detenidos este año y recluidos en los penales durante este año.
Los casos de mayor resonancia fueron el del empresario inmobiliario Ron Lavender Bachur, secuestrado durante 117 días; el sobrino del procurador de Justicia, Eduardo Hernández Pano y su novia Cibeles Dávalos Jiménez, hija del rector de la Universidad Americana de Acapulco; el del padre del senador priísta Héctor Vicario Castrejón, Genaro Vicario Reyes y el empresario de la construcción Hugo Magno Terrazas Menes, familiar de regidores y funcionarios de Acapulco.
Otros secuestros de trascendencia debido a la participación de judiciales son el del empresario de Guanajuato, Sergio Ricardo Pérez, por ex agentes de la colonia El Coloso por un millón de pesos; el empresario dominicano, Santiago Francisco Maldonado Hernández y su amigo Juan Castillo Tapia por 100 mil pesos por ex agentes de la colonia Costa Azul; el transportista Bricio Pérez Ramírez por el ex comandante regional de Acapulco Fidel Morales Vargas y el empresario Víctor Gómez Gil Kuri, en que estuvo involucrado un ex agente judicial.
Sin embargo, sólo tres policías están detenidos en el penal de Las Cruces y un comandante puesto en libertad tras pagar una pequeña fianza.
Judiciales, al menos en cuatro secuestros en Acapulco
El 31 de agosto el ex comandante regional de la PJE –actualmente prófugo– Fidel Morales Vargas, fue denunciado públicamente como responsable del secuestro por dos días del transportista Bricio Pérez Ramírez, por quien exigió la cantidad de 500 mil pesos, y finalmente fue liberado, ante las amenazas de movilizaciones de parte de transportistas.
El 8 de septiembre, el comandante en la colonia El Coloso, Oscar Salomón Cruz Anguiano, los agentes Armando Chew Cervantes y Jaime Alvarado Estévez, secuestraron al empresario guanajuatense Sergio Ricardo Pérez y lo despojaron de un millón de pesos.
Los tres fueron detenidos pero el comandante salió en libertad tras depositar 28 mil pesos de fianza en tanto que los agentes permanecen recluidos.
El 25 de septiembre, el recién designado segundo comandante de la colonia Costa Azul, Juan Pita Calderón, el jefe de grupo Oscar Lino Calderón, y los agentes Edgardo Lucas Secundino y Leonel Loya Castro secuestraron al empresario dominicano, Santiago Francisco Maldonado Hernández y su amigo Juan Castillo Tapia, a quienes despojaron de 100 mil pesos y alhajas, por lo que se integró la denuncia TAB/3ª/1198/01. Sólo Loya Castro está detenido y los otros continúan prófugos.
El 7 de noviembre se dio a conocer, luego de la detención de cinco plagiarios, entre ellos un ex agente de la PJE, que el empresario del condominio Castillo Azul de la colonia Costa Azul, Víctor Gómez Gil Kuri, había sido secuestrado desde el 10 de agosto hasta el 8 de septiembre, siendo liberado tras el pago de un rescate de 300 mil pesos, debido a que la novia de un secuestrador los delató.




