Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Juan Carlos Moctezuma R.

El Piojo Herrera ha vivido arrebatadamente los últimos ocho meses de su vida –que comenzaron desde que fuera presentado oficialmente el 20 de octubre del año pasado como técnico del Tri. han sido un remolino de experiencias que empezó exitosamente al hacer calificar a México al Mundial de Brasil tras vencer al equipo de Nueva Zelanda en el repechaje.
En unas cuantas semanas logró parar un equipo competitivo y sorteó exitosamente la primera fase del torneo, incluso llamando la atención internacional por su empate ante el anfitrión Brasil y su categórico triunfo 3-1 sobre Croacia.
Además, él mismo se convirtió en una moda por sus peculiares festejos en la cancha.
Pero llegado el momento de la verdad, falló.
Herrera ahora está en la mira de todos.
Llegado al Tri por su relación como timonel del América, al que hizo campeón en una final contra Cruz Azul en la que la suerte fue factor determinante, el Piojo había tenido una carrera promedio como entrenador. Tena, Vucetich y el propio Chepo de la Torre, lo superan como estrategas.
Entrón como es, aceptó el reto. Y los seleccionados respaldaron la propuesta y comenzaron a trabajar con presiones y, algunos de ellos, incordiados.
Cumplió sin chistar con los compromisos económicos de los dueños del negocio que es el Tri: Juegos de exhibición de quinta, campañas de publicidad donde a todo el equipo lo hacen actuar como monos cilindreros y una actitud accesible hacia sus jefes.
Todo iba bien hasta el juego con Holanda. Con la ventaja de 1-0 decidió echar al equipo atrás, hizo el cambio de siempre –meter al Chicharito, supongo que por el compromiso publicitario con Banamex y no por mejorar el ataque, como muchos nos quieren hacer creer– y a un desencanchado Javier Aquino, quién fue llamado providencialmente y sin estar metido de lleno en el sistema del equipo.
El resultado fue el de siempre: perdimos.
Lo más seguro es que el Piojo se quede como entrenador nacional. Ya vendrá una crisis que lo haga perder el puesto, encontraremos otro entrenador, lucharemos en Concacaf para conseguir la calificación a Rusia 2018, lo lograremos apenitas, vendrá otra crisis y otro entrenador y al final competiremos. Pero lo más probable es que no lleguemos al quinto partido.

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