Intercambian expresiones culturales las ciudades hermanas Acapulco y Sendai
Xavier Rosado * El trigésimo aniversario de la hermandad entre la ciudad japonesa de Sendai y del puerto de Acapulco, se festejó el jueves con diversas actividades cívicas, culturales y sociales, como primicia de un programa semanal que encabezará una delegación de representantes de la ciudad hermana del Japón.
El presidente municipal Alberto López Rosas, entregó ayer una escultura conmemorativa al representante del alcalde de Sendai, Hajimu Fujii, Kiyohiko Okumura, quien a su vez entregó un recuerdo tradicional de aquella ciudad de Japón, simbolizando la voluntad de seguir estrechando los lazos fraternales que se establecieron hace 30 años.
La ceremonia cívica se efectuó a las 18 horas en la estatua del guerrero samurai Rokuemon Hasekura Tsunenaga, en el lado sur de la Costera, con la presencia de las autoridades municipales de ambas ciudades y además de la secretaria de Fomento Turístico del estado, Guadalupe Gómez Maganda.
El director de Cultura municipal, José Dimayuga, comenzó la ceremonia con un comentario histórico acerca del viaje del embajador Tsunenaga, enviado por el fundador de Sendai, Date Masamune, en 1613 a Acapulco, convirtiéndose en el primer samurai que pisó este puerto.
Expresó que el viaje del osado guerrero, que después continuó hacia Europaen un trayecto que se prolongó por siete años, se convirtió en uno de los más destacados en la historia de Sendai.
En su turno, el alcalde de Acapulco leyó una carta del alcalde de Sendai, Hajimu Fujii, en la que destacan los principios de justicia y valor que tienen en común ambos países, así como el interés en seguir cultivando vínculos interculturales, comerciales y sociales entre Acapulco y Sendai.
Por ese medio, el alcalde japonés comunicó: “les envío mis más cordiales saludos y agradezco su comprensión y colaboración brindada hacia las actividades de intercambio entre las dos ciudades”.
En un español impecable, el ministro de la embajada de Japón en México, Noriteru Fukushima, hizo votos de voluntad para que a través de la promoción de este tipo de actividades de intercambio, se fortifique el lazo de amistad entre ambas ciudades, y remarcó que gracias a la apertura diplomática entre ambas culturas, Japón y México, tienen muchas cosas en común.
A la ceremonia acudieron además de los mencionados, la secretaria de Desarrollo Social, Rossana Mora Patiño, el director de Turismo Municipal, Roger Bergeret Muñoz, la directora de Relaciones Pública, Fabiola Vega Galeana y los miembros de la Asociación Amigos de Japón A.C., Alejandro León Pineda y Blanca Villalba de Urruñuela.
Exposición tradicional japonesa
Después de la ceremonia, se presentó un intercambio cultural entre Japón y México en el auditorio Juan García Jiménez de la casa de la cultura de Acapulco, donde se montó una exhibición de diversas artesanías de Sendai, así como pinturas de niños japoneses y los ornamentos de papiroflexia utilizados en el festival anual de Tanabata.
Asimismo, se dio una demostración de artes marciales ejecutada por jóvenes del DIF municipal y una exhibición de movimientos samuráis por un descendiente en la décimo sexta generación después de Tsunenaga Hasekura, el guerrero Iai o Jutsu, Norimasa Hasekura, quien vistió un atuendo tradicional de samurai.
Entre las manifestaciones culturales japonesas que se podrán apreciar toda la semana en la casa de la cultura, se encuentra un plato cubierto con laca de Tamamushi Nuri, un muñeco de papel de Matsukawa, máscaras de papel Sendai Hariko, una muñeca de madera o kokeshi y los tradicionales abanicos japoneses, utilizados para bailes, ceremonias o como simple adorno.
Intercambio social con la delegación japonesa
A las 22 horas, el ayuntamiento ofreció una cena de gala en una exclusiva residencia del fraccionamiento Las Brisas, en la que los funcionarios, miembros de la sociedad acapulqueña y de la asociación Amigos de Acapulco, convivieron con los más de 20 japoneses que interactuaron con sus hermanos acapulqueños.
Posteriormente se ofreció un espectáculo con juegos pirotécnicos y diversas danzas prehispánicas y bailes regionales de Veracruz y Jalisco.
En la distribución de las mesas, se cuidó que hubiera por lo menos un miembro de la delegación japonesa, con el fin de que se diera un intercambio social con los anfitriones acapulqueños.
Historia de la hermandad entre Acapulco y Sendai
En la parte sur de la Costera, esquina con la calle Andrea Doria de la colonia Costa Azul, se encuentra la estatua en bronce de Rokuemon Hasekura Tsunenaga, donada a México en 1972 en señal de la hermandad recién firmada entre las dos ciudades, estableciendo como vínculos los lazos que comenzaron a forjarse a principios del siglo 17 con la visita del guerrero samurai al puerto de Acapulco.
Esta imponente estatua esculpida en bronce, muestra con detalle la vestimenta del que fuera sin duda uno de los primeros diplomáticos japoneses a la usanza del año 1618 y narra parte de la vinculación entre Japón y México cincelada en dos placas de mármol: “Transcurría 1613 cuando Masamune Date, señor de Oshu en el norte de Japón envió a la Nueva España, una misión religiosa y comercial de casi 180 personas designando al señor Rokuemon Tsunenaga Hasekura como su representante.
“El 28 de octubre de aquél año, desde el puerto de Tsukinoura y en la nave japonesa Mutsumaru de 500 toneladas de peso, el enviado del señor Date partió hacia Acapulco, a cuyas playas arribó el 25 de enero de 1614”, se lee en las placas, donde también se esculpió la imagen de la nave.
Ahí se narra que Hasekura estuvo en la capital de la Nueva España desde el 23 de marzo y partió el 10 de junio rumbo a Europa desde San Juan de Ulúa, en Veracruz en otro barco.
“La mayoría de los miembros de la misión permaneció en territorio novohispano hasta el retorno de su representante, quien a su regreso dispuso reembarcarse en Acapulco el 2 de abril de 1618. Durante su estancia en México la misión de Japón fue acogida por el pueblo y las autoridades con amistad y simpatía”, concluye la narración escrita.Ahí mismo se explica que la estatua conmemora la misión de Hasekura cuya estatua original se encuentra en Sendai, Japón.




