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Reubicar a los testigos de Jehová tardaría un año, dice un funcionario

 Ezequiel Flores Contreras, corresponsal, Chilpancingo * El asesor jurídico de la Procuraduría de Defensa de los Campesinos, Alfredo López García, aseguró que el conflicto religioso de la comunidad de Capulín Chocolate podría resolverse dentro de un año, y advirtió que al reubicar a los testigos de Jehová tendrán que hacer lo mismo con 50 familias más que profesan ese culto, que actualmente habitan en los poblados de Zoyatlán, Agua Zarca y el Aguacate, en donde también se presentan casos de intolerancia religiosa por parte de grupos de católicos.

El área jurídica de la dependencia estatal elaboró un dictamen sobre el conflicto en donde plantea reubicar a las siete familias– que el grupo católico pretende desplazar– de Capulín Chocolate a un poblado llamado Chapultepec, perteneciente al municipio de Azoyú, pues en ese ejido “es factible reubicar a más campesinos”, sin embargo antes se tiene que regularizar la situación jurídica de los terrenos, situación que llevaría un tiempo aproximado de 10 meses, informa el documento.

Y agrega, que en ese tiempo se tendrá que presentar escritos ante la Secretaria de la Reforma Agraria para la regularización del ejido, ya que existen documentos que dicen que el poblado de Chapultepec se desintegró porque sus habitantes regresaron a su lugar de origen y actualmente quedan pocos ejidatarios.

Posteriormente se tendrá que convocar a una asamblea general de ejidatarios, en la que se exponga la posible aceptación de nuevos posesionarios, y en caso de que los testigos de Jehová sean aceptados, se tiene que solicitar su ingreso al Registro Agrario Nacional para su acreditación como nuevos sujetos agrarios del ejido. “Este proceso puede llevarnos cerca de 10 meses, lo que viene a demostrar que el conflicto en Capulín Chocolate no se puede resolver en dos meses o una semana; esto es más complejo”, aseveró García López.

Además, el funcionario estatal, advierte que si reubican a los testigos de Jehová de la comunidad de Capulín Chocolate se tendrá que hacer lo mismo con 50 familias que profesan el mismo culto religioso y que actualmente habitan en tres comunidades de Marquelia, “pues ahí también los católicos pretenden expulsar a los testigos de Jehová”.

Ante esta situación, la procuraduría de la defensa de los campesinos planea como líneas de acción inmediatas integrar un grupo de trabajo por autoridades estatales, municipales y locales con el fin de sensibilizar a los dos grupos para evitar enfrentamientos, y que se renten casas en la cabecera municipal a los testigos de Jehová para evitar que el grupo católico de Capulín Chocolate atenten contra la integridad o las propiedades de las familias desplazadas, o que la Policía Comunitaria se los lleve –a los testigos de Jehová–  para que trabajen en los municipios de San Luis Acatlán, Malinaltepec y Metlatónoc.

Alfredo López García, reconoce que el conflicto es muy delicado, pues la gente de campo no confía en las autoridades, y justifica la actitud de los campesinos al decir: “esto se debe a que los beneficios al campo siempre han llegado lento”, por eso la intervención de las autoridades de los tres niveles debe ser inmediata, y es crítico que el problema que se vive en Capulín Chocolate el PRD lo este utilizando para “llevar agua a su molino”.

El asesor jurídico de la procuraduría de defensa de los campesinos mencionó que este problema no debe ser manipulado por los dirigentes partidistas, refiriéndose a la participación en el conflicto del dirigente municipal del partido del sol azteca en Marquelia, Javier González Juárez, y lo acusó de magnificar los hechos.

Además, descartó que el pasado miércoles los agentes de la policía del estado que iban al mando del subsecretario de Seguridad Pública, Cesar Gallegos, hayan sitiado la comunidad de Capulín Chocolate, “sólo permanecieron en estado de alerta a unos seis kilómetros del poblado en el crucero que va para San Luis Acatlán”, expresó López García.  

Hasta el momento no hay ningún acuerdo, únicamente se contuvo el ánimo del grupo católico de Capulín Chocolate, que accedió a dar una prórroga para que las autoridades resuelvan el problema, y será hasta la próxima semana cuando se haga una reunión para tomar acuerdos definitivos sobre este asunto, mientras confiamos en que predomine la razón entre los grupos antagónicos para evitar un incidente grave, aseveró el funcionario estatal.

López García reconoce que el comportamiento de los testigos de Jehová, personas de origen Mixteco que llegaron del poblado de Yoloxochitl, municipio de San Luis Acatlán hace 18 años, no ha sido el más adecuado, ya que en Capulín Chocolate las familias que intentan expulsar se niegan a hacer tareas comunitarias, y se dedican a la cacería y pesca furtiva de animales comunes en la zona como venados, iguanas, armadillos y camarones.

Prácticamente ellos cazaban para vender la carne y los productos, no para alimentarse; esto fue mal visto por la población ya que en algunos casos vaciaban demasiada cal sobre el río como método de pesca del camarón; aunado a eso los testigos de Jehová se niegan a colaborar con las actividades comunitarias como la reparación de cercos perimetrales, la construcción de escuelas, y las contribuciones a la comisaría, expresó el funcionario estatal.

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