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Brindan servicio en la catedral seis quiroprácticos estadunidenses

Jorge Nava * Cientos de acapulqueños esperaron turno ayer lunes en el atrio de la catedral de Nuestra Señora de Soledad, para ser atendidos por seis quiroprácticos provenientes de Estados Unidos.

A pesar del sol del medio día y la llovizna que cayó después, 500 parroquianos esperaron a ser atendidos por los médicos invitados por dicha iglesia, quienes instalaron seis camillas en el acceso principal de la catedral desde las nueve de la mañana y que según una pancarta pegada en la pared, darían servicio gratuito hasta las 17 horas.

Atraídos por la curiosidad, los parroquianos fueron llegando conforme pasaba el tiempo: “Me duele la espalda”, “tengo una costilla fracturada”, “el dolor en las rodillas no me permite caminar”, eran expresiones de los que acudieron ayer a solicitar la atención de estos médicos.

La representante de la iglesia, María del Carmen Nájera Ibarra, explicó que estos médicos brindarán servicio gratuito hasta el día viernes, y señaló que éstos “son amigos del párroco de la iglesia de la colonia Morelos y no pertenecen a ninguna organización” y que darán consultas como servicio a la comunidad por parte de la iglesia.

Nájera Ibarra expuso que el párroco de Morelos les pidió a los médicos que dieran el servicio “porque en la ciudad no existen muchos quiroprácticos y por consecuencia muchas personas padecen de problemas de este tipo”.

La vocera de la iglesia dijo que los médicos pueden atender hasta seis mil personas en un día y aclaró que lo único que la iglesia ayuda a los médicos es la alimentación.

Anthony Wilson, uno de los quiroprácticos invitados, indicó que vienen de California, Nueva York, San Francisco, Los Angeles y Missouri.

Dijo que no han visitado ningún otro lugar de la República porque es la primera vez que brindan este servicio en una ciudad del país y señaló que los seis médicos estarán hasta el viernes afuera de la catedral, mientras que otros seis atenderán personas en la iglesia de la colonia Morelos.

Faustino Patricio Arroyo, uno de los parroquianos atendidos ayer, declaró que este servicio “es bueno para las personas que no tienen dinero para ver un quiropráctico, porque son demasiado caros y este es un servicio para el pueblo”.

Describió que después de la sesión que duró unos 10 minutos, se sintió bien “porque le dolían los huesos”.

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