Xavier Carreto A.
La quiebra financiera de la SEG
Presionado por la falta de recursos para hacer frente a los compromisos de cubrir puntualmente el pago a los profesores y al resto del personal que cobra sus sueldos en la Secretaria de Educación Guerrero (SEG), el titular de esta dependencia, Daniel Pano Cruz, declaró la quiebra financiera de la misma. Fue el propio secretario el que dio a conocer esta situación, la cual seguramente está afectando la precaria situación en que se encuentra nuestro Sistema de Educación Pública y las consecuencias negativas para la formación de los niños y jóvenes guerrerenses.
En esta anunciada quiebra financiera de la SEG, la cual representa casi dos veces el presupuesto total del ayuntamiento de Acapulco para este año, por supuesto que hay responsables con nombres y apellidos. Uno empezaría por preguntarse en donde han estado –desde 1987, fecha en que se inició este déficit– quienes han ocupado el cargo de Contralores estatales, los integrantes de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de las legislaturas de la 52 a la 57, en funciones; los ocupantes del cargo de Contador Mayor de Glosa de la 52 a la 56 legislatura del Congreso del estado; qué ha hecho en este asunto, el contador Ignacio Rendón, Auditor General del Estado, responsable actual de la revisión técnica de las cuentas públicas. Pero resulta imperdonable que el actual Ejecutivo estatal nos diga, después de casi cuatro años en el cargo, que ya ordenó una revisión a fondo para que se tenga mejor eficacia en el destino del gasto.
Obviamente, los principales responsables que tienen la obligación de darnos una explicación por este quebranto económico, son quienes han ocupado el cargo de gobernador del estado de Guerrero y de titulares de la Educación Pública de la entidad.
Estos mandatarios y funcionarios deben asumir la parte de responsabilidad que cada uno tiene en este déficit financiero. Porque autorizar 6 mil 500 plazas sin soporte presupuestal es no tener una idea clara del ejercicio del gasto público. En este sentido la Ley de Presupuesto de Egresos, Contabilidad Gubernamental y Deuda Pública, en su artículo 36 establece: Ningún gasto podrá efectuarse sin que exista partida expresa del presupuesto que lo autorice y que tenga saldo suficiente para cubrirlo.
Tampoco se puede admitir haber aumentado el gasto por presiones gremiales como fue el caso del incremento en el pago de los aguinaldos de 45 a 90 días. Los presupuestos son autorizados para su ejercicio por el Poder Legislativo local a propuesta del Ejecutivo cada año y de acuerdo con la disponibilidad financiera.
Una actitud muy ingenua es la de Daniel Pano, cuando señala que “la situación financiera de la SEG será entregada a las instancias fiscalizadoras para que determinen si hay irregularidades y deslinden responsabilidades”. Más bien Pano debería estar haciendo cuentas de cuanto de los mil 790 millones le ha tocado dilapidar para saber cómo los va a reponer.
La discrecionalidad para beneficiar al Partido Revolucionario Institucional y, en menor medida, al Partido de la Revolución Democrática con los recursos destinados a la educación de los niños y jóvenes guerrerenses, debe ser puntualmente castigada, pues se está poniendo en juego el futuro de nuestra sociedad, entre otras cosas porque muchas de las personas que han recibido una plaza de profesor no cumplen con el perfil para desempeñar este cargo; algunas de las plazas creadas son utilizadas para fines distintos a los educativos como las de atender funciones de chofer, guaruras, proselitismo a favor del PRI o simplemente no trabajan. Las oficinas administrativas están saturadas de profesores que no hacen nada; asimismo, en las oficinas de directores de escuelas, supervisores y jefes de sector se encuentra un número excesivo de maestros auxiliares. En las escuelas de turno vespertino hay más maestros que alumnos. En contrapartida, existen escuelas ubicadas en la zona rural que carecen de profesores. Esta situación propicia que cuando los profesores que sí laboran se enteran de estos hechos, se desaniman y no ponen mucho empeño en su quehacer docente.
La sociedad guerrerense debe exigir que estas irregularidades en la educación pública estatal se terminen de inmediato, cesando el pago de todos aquellos que no realizan actividades sustantivas a favor de la educación de nuestros niños y jóvenes; fincando responsabilidades a los funcionarios que autorizaron la creación de estas 6 mil 500 plazas. Respetándose las conquistas salariales y el reconocimiento a los profesores que diariamente cumplen con su cometido.
Los ciudadanos guerrerenses estaríamos esperando, por otra parte, que, ahora sí, los responsables de las instancias fiscalizadoras hagan el trabajo que no han realizado de revisar con seriedad la Cuenta Pública del gobierno del estado. En el caso más reciente de aprobación de la Cuenta Pública correspondiente al cuatrimestre septiembre-diciembre del 2002, el diputado Alvis Gallardo, presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública al leer el dictamen que sustentaba la aprobación del documento presentado por el Ejecutivo estatal dijo: En el periodo septiembre-diciembre correspondiente al ejercicio fiscal 2002, el gobierno del estado dio cumplimiento a la normatividad que regula el manejo del origen y la aplicación de los recursos públicos toda vez que las acciones emprendidas por las entidades del sector central y paraestatal tuvieron como premisa fundamental el apego a la legalidad.
Como nos hemos dado cuenta los guerrerenses, los dictámenes emitidos por los diputados carecen de seriedad, pues no se dieron por enterados del enorme boquete financiero que presentaba la SEG. Tampoco el Contralor y el Auditor General supieron de este quebranto financiero.
Está por entregar el Auditor General Ignacio Rendón el Informe técnico financiero de la Cuenta Pública del primer cuatrimestre del 2003, el cual servirá de base para que los diputados miembros de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública presenten ante el Pleno del Congreso el dictamen correspondiente. Son tan irresponsables nuestros legisladores y tan cínicos que no tengo duda que aprobaran nuevamente la Cuenta Pública, pues no se darán por enterados del colapso financiero que el secretario Daniel Pano dio a conocer.




