Xavier Carreto A.
Una película muy vista
Leyendo la información del corresponsal de El Sur en la capital del estado, Zacarías Cervantes, acerca del desfile con el cual se conmemoró el 16 de Septiembre, nos encontramos que las cosas no han cambiado entre nuestros políticos, particularmente entre quienes militan en el Partido Revolucionario Institucional y llenaban el presídium de este evento.
El orador oficial fue el recién estrenado diputado federal por el séptimo distrito, Mario Moreno Arcos, quien expresó lo mismo que hemos escuchado de anteriores legisladores priístas: que lucharán “por que nuestro estado deje atrás el histórico rezago que tanto lástima a los guerrerenses. Buscaremos más recursos para Guerrero y exigiremos que nuestro estado reciba un trato más justo y equitativo en el reparto de los dineros públicos que la federación entrega para su desarrollo…”.
Parece que el diputado Moreno Arcos pierde de vista que la gran mayoría de nuestros diputados y senadores pertenecen a su partido y éstos no han hecho gran cosa a favor del desarrollo de nuestra entidad, sobre todo cuando tuvieron al presidente de la República de su lado. Por eso ahora que ofrece luchar por dejar atrás nuestro rezago, propiciado esencialmente por los malos gobernantes emanados del PRI, pienso que muchos ciudadanos no le creen, pues ese discurso lo hemos escuchado en reiteradas ocasiones y los resultados están a la vista: Guerrero sigue siendo una de las entidades más atrasadas de este país, gracias a los ofrecimientos como el que el diputado Moreno hizo en el desfile de la Independencia.
En cuanto a que peleará porque el estado de Guerrero tenga un trato más justo y equitativo por parte del gobierno de la República, lo primero que a Moreno Arcos debe de preocuparle es que los recursos que envía la federación a nuestra entidad sean honesta y eficientemente ejercidos, pues lo que los ciudadanos aprecian es que el dinero público es desviado para beneficio del gobernador en constantes viajes al extranjero, de los cuales los guerrerenses se enteran una vez que el Ejecutivo estatal viene de regreso, ya que ni los miembros del Poder Legislativo local saben que éste se encuentra fuera del territorio guerrerense.
De la corrupción que impera en el sector educativo, en el de salud, en la obra pública, seguridad, etcétera, es algo que los ciudadanos conocen de sobra y que parece no tener solución, sobre todo cuando los miembros del Congreso local están convertidos en cómplices de estas anomalías al no cumplir su papel de fiscalizar el ejercicio del gasto que ellos mismos autorizaron.
Tiene mucha razón, por otra parte, el senador Héctor Astudillo al exigir que se vigile a los ayuntamientos perredistas de Acapulco, Iguala y Zihuatanejo para que no desvíen recursos públicos a las próximas campañas a la gubernatura del estado. Aunque el legislador priísta debe ser honesto y reconocer que quienes tienen la costumbre de utilizar el dinero del erario para ganar procesos electorales son los gobernantes emanados de su propio partido, ya que de otra manera no se explica cómo siguen logrando triunfos como los del pasado 6 de julio. Y la explicación no es otra, lo han conseguido con dinero público, algunas mañas y la apatía ciudadana. Hay que reconocérselos, les siguen saliendo bien, por eso ganaron en Tierra Caliente, Costa Chica, en la región Centro y en el Norte.
Asimismo, el senador Astudillo, que es de los comprometidos a traer más recursos de la federación a Guerrero, rechaza el IVA a medicinas y alimentos, cuando la opción más sensata que permitirá al gobierno contar con mayores recursos, para financiar el desarrollo nacional, es reduciendo la tasa de este impuesto al 10 por ciento y generalizar su aplicación. También Astudillo se opone a la reforma energética, aunque no dice de dónde saldrán los recursos para que en el país se produzca la gasolina y el gas que ahora les estamos comprando a los gringos. Seguramente prefiere que la pandilla de Romero Deschamps y Aldana sigan siendo de los grandes beneficiarios de nuestra riqueza petrolera. Critica, por otro lado, el senador priísta al presidente Fox de romper los protocolos de las ceremonias oficiales, lo cual no le hace daño a los mexicanos; como sí nos afecta que los senadores priístas defiendan la impunidad que, ésta sí, representa un obstáculo al desarrollo de nuestro país. Concluye, el ex alcalde de Chilpancingo señalando la importancia del desempleo y la salida de nuestros compatriotas a Estados Unidos, como si estos problemas hubieran empezado hace tres años y no fueran, como lo sabemos, una más de las herencias de la era del autoritarismo del partido del cual él es un miembro distinguido.
Al PRI lo condena su pasado, no hay tal renovación tricolor. El caso del senador Aldana no fue una defensa solidaria, sino el respaldo a un cómplice. Y en este asunto el senador Astudillo cumplió fielmente su papel de defender hampones.
Los miembros del Partido Revolucionario Institucional, como seguramente el senador Astudillo no lo reconoce, no aceptan y no aceptarán nunca hacer una autocrítica que los llevara a romper con su pasado corporativo y autoritario; en cambio, han hecho suya la idea de que la democratización del país fue realizada por los dirigentes priístas, quienes desde la presidencia de la República apoyaron los cambios que nos llevaron a la alternancia en el poder en el 2000. Que no se les olvide a los priístas que fueron las presiones sociales las que propiciaron el cambio, y no las reformas políticas aplicadas desde la Secretaría de Gobernación.
Los priístas harían bien en hacer caso a la sugerencia que les hace Enrique Krauze: “Lo que necesitan es alentar el voto libre, responsable, realista, informado, moderno de sus 221 diputados, y yo le agregaría de sus senadores, en torno a las reformas estructurales que el país requiere, en particular a la reforma integral de las finanzas públicas”.
México se ha democratizado con el presidente Fox, al PRI le hace falta dar ese paso.




