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La bandera blanca de la tregua política opacó al verde y al rojo del lábaro patrio

* Crónica del grito en el Zócalo porteño t Deciden regidores y funcionarios olvidar los temas difíciles y unirse en el festejo de la fiesta mexicana

Adalberto Valle n La noche del grito de Independencia fue el pretexto para que unas 15 mil personas, entre locales y visitantes, se dieran cita en el centro de la ciudad para participar en los festejos por el 193 aniversario de este suceso histórico.

El día comenzó con el clima en contra. Lluvia en gran parte de la ciudad, que parecía no dejaría festejar a lo grande. Pero ya entrada la noche las precipitaciones se ausentaron y todo quedó listo para el: “Viva México”.

Adentro del antiguo Palacio se llevaba a cab la sesión solemne de Cabildo. Afuera, los reporteros en espera de “la nota”, ante la posibilidad de que las fracciones disidentes despreciaran la fiesta oficial.

En el Zócalo el grupo Fiesta 85 preparaba sus instrumentos para ser parte de la verbena popular. “Chin, ya quiere llover otra vez”, se escuchó por ahí, mientras caían algunas gotas.

Cerca de las 11 de la noche la explanada del viejo Palacio lucía llena. “Le caben unos 3 mil 500” calculaba la gente de Gobernación municipal.

López Rosas salía sonriente de la sesión. “Todo salió bien”, se le escuchó decir. “Ahora vamos con la gente”, comentó, mientras se dirigía al balcón oficial. Detrás de él, funcionarios y demás ediles quienes lucían sus elegantes camisas blancas de manga larga, tipo manta, “de las que están de moda”.

En el balcón, algunos curiosos se asomaban y la gente gritaba como si viera a algún artista o a un personaje famoso.

En cuanto se dio el paso al balcón, como si fuera una carrera todos buscaron el mejor lugar. No hubo sitio para la cortesía ni la caballerosidad. Algunas damas fueron empujadas y no pudieron asomarse al balcón para ver al pueblo.

“Viva México, viva México, viva México”, gritó López Rosas, con voz un poco lastimada, pero correspondiendo al ánimo de la población.

Vino entonces la liberación de los presos en la parte baja y el respectivo saludo del presidente municipal a quienes se acercaban a darle la mano.

En el ambiente, el verde, blanco y rojo. Los juegos pirotécnicos y la música marcaron el comienzo de la fiesta, mientras que pasada la media noche ya había reportes de algunas grescas en el Zócalo, donde la gente se dio cita para celebrar.

En el festejo del grito no hubo espacio para los temas difíciles que han envuelto al gobierno municipal en el último mes.

Ahí andaba el personaje central de disputas en el Cabildo, la secretaria de Desarrollo Social, Rossana Mora, sonriente y disfrutando del festejo. Los regidores, algunos con bandera mexicana en mano sacaron también la blanca, como una tregua momentánea, para “disfrutar la noche”, dijeron.

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