Condenado a 40 años por un asesinato cometido cuando él estaba en prisión
* El juez sólo tomó en cuenta la acusación que hizo bajo tortura otro detenido por el homicidio del taxista Antonio Méndez Pérez, en Las Tranquitas, Coyuca de Benítez
Uno de los acusados del asesinato de un taxista en Coyuca de Benítez en mayo de 2002, Juan César García Vicencio, fue sentenciado a 40 años de prisión por el juez Carlos Meza Román. El preso apeló de la sentencia, y afirma que el juez no tomó en cuenta las pruebas de su inocencia, entre ellas, que cuando se cometió el crimen, el 11 de mayo del año pasado, él estaba encarcelado en este mismo penal de Las Cruces, en Acapulco.
Fue involucrado por uno de los responsables del homicidio, Roberto Justo Prisciliano, quien fue torturado por agentes judiciales quienes le sugirieron que mencionara el nombre de otro vecino, precisamente García Vicencio, que tenía orden de reaprehensión por el delito de robo. “Dice que me involucró porque los judiciales cuando lo torturaron le dijeron que me mentara a mí, porque yo tenía orden de reaprehensión”. Los judiciales torturadores y el detenido desconocían que García Vicencio ya había sido reaprehendido, precisamente dos días antes del asesinato del taxista.
El sentenciado denunció que las autoridades del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Acapulco se niegan a entregarle la documentación que demuestra que ingresó a ese penal el 10 de mayo del año pasado, un día antes de que se cometiera el asesinato, y que fue detenido por agentes judiciales el 9 de mayo, permaneció ese día y la noche en los separos de la Judicial, y fue trasladado al reclusorio el 10 de mayo como a las 10 de la noche, y salió libre el 13 de mayo.
Sólo tiene pruebas en su expediente de que el 11 de mayo, día en que fue asesinado el taxista, presentó su declaración ante el juez pero por el delito de robo.
Juan César García Vicencio pide la intervención de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos de Guerrero (Codehum) para que se investigue el caso, se le entregue la documentación oficial que solicita, y que el juez tome en cuenta la prueba de que él estaba preso cuando fue asesinado el taxista Antonio Méndez Pérez, en Las Tranquitas, Coyuca de Benítez.
El asesinato a golpes y heridas con desarmador del taxista en Las Tranquitas, el año pasado, causó conmoción en Coyuca de Benítez, principalmente en el gremio de transportistas, y dio lugar a protestas por la inseguridad pública y movilizaciones de taxistas que se organizaron para buscar a los responsables.
Al día siguiente, taxistas y policías preventivos del municipio detuvieron en la comunidad de El Zapote a los hermanos Roberto y Javier Justo Prisciliano, y los entregaron a la comandancia de la Policía Judicial del Estado en esa cabecera municipal.
Después, los taxistas hicieron una caravana con moños negros y sonando el claxon de sus vehículos por las calles de la cabecera municipal de Coyuca de Benítez, y pretendían lichan a los detenidos pues pensaban que los policías judiciales podían dejarlos en libertad.
Durante el funeral del taxista Antonio Méndez Pérez, el domingo 12 de mayo, una multitud se reunió en la comandancia de la Judicial y en la agencia del Ministerio Público en Coyuca de Benítez, donde el agente en turno se negaba a integrar la averiguación previa contra el detenido; sólo accedió a abrir el expediente después de que el subsecretario de Asuntos Religiosos del gobierno del estado, Javier Bataz, habló con el procurador de Justicia, Jesús Ramírez Guerrero, quien conminó al agente a iniciar la indagatoria.
Juan César García Vicencio informa que de los dos hermanos detenidos, Javier Justo Prisciliano fue enviado al Consejo Tutelar para Menores Infractores. Su hermano, Roberto Justo Prisciliano, en su declaración confesó el crimen y dijo que lo había cometido por venganza. Fue él quien señaló a García Vicencio, con base en las torturas y a sugerencia de los judiciales.
Sin embargo, Roberto Justo no sustuvo la acusación a García Vicencio, y en la primera diligencia en el juzgado se retractó de acusarlo.
El juez dictó la condena de 40 años con base en la declaración de Roberto Justo, (quien fue sentenciado a 50 años), a pesar de que él mismo se retractó, y sin tomar en cuenta que García Vicencio, de 32 años de edad, de oficio pintor, no pudo haber participado en el asesinato del taxista en Las Tranquitas porque en esos momentos estaba en la cárcel.
García Vicencio insiste en la principal prueba de su inocencia: “Al taxista lo mataron el 11 de mayo para amanecer 12 de mayo de 2002, yo ingresé (al reclusorio) el 10 de mayo en la noche, y me fui el 13 de mayo”.
“Desgraciadamente no me quieren reconocer esas pruebas”.
El sentenciado pide que intervenga la Codehum, principalmente porque en el Cereso no le quieren entregar su carta de ingreso del 10 de mayo del 2002, entre las 9 y las 10 de la noche.
García Vicencio fue sentenciado el 29 de agosto de este 2003, y espera el resultado de la apelación a una condena que se baja sólo en una declaración hecha por un detenido bajo tortura.
Entrevistado vía telefónica, hace un último comentario: “Que pongan un alto a las toturas, porque hay muchos inocentes involucrados a causa de la tortura”. Por eso, pide “la intervención de derechos humanos”, es decir, la Codehum. (La Redacción).




