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Saben que se inundan pero no tienen a dónde ir, dicen afectados por las lluvias en Arroyo Seco

Mariana Labastida

A 10 meses del paso de la tormenta tropical Manuel, vecinos de Paseo de La Sabana, en Arroyo Seco, dicen que son conscientes de que se inundan con cada lluvia “pero no tenemos a dónde ir”.
“Nos pagaron lo del Empleo Temporal pero la tarjeta para enseres nunca llegó, pero a otras casas que no se inundaron ni nada, que no les pasó nada hasta tres tarjetas llegaron, eso fue porque empezaron a censar del marcadito para acá y no aquí donde estábamos los afectados”, señaló José Manuel Longares Pérez.
A una parte de los habitantes del Paseo de La Sabana las autoridades los sentenciaron de que no los iban a ayudar porque sus viviendas están en la ribera del río, aunque muchos de ellos perdieron parte de las mismas y recibieron la tarjeta de enseres, con lo que nuevamente iniciaron sus pequeños negocios como el caso de Javier Alejandres Hernández.
En el Paseo de La Sabana no parece que las cosas hayan cambiado de 10 meses a estos días: aunque con menos tierra y lodo las calles siguen sucias, las viviendas que colapsaron y los terrenos desgajados ya fueron rellenados de nuevo, pero hay todavía vestigios de la inundación con colchones dañados en predios baldíos y sigue presente lo ocurrido en la memoria de los vecinos, que al recordar “se les enchina la piel”.
La losa de la casa de Javier se desplomó cuando la corriente del río se llevó la barda construida por la Comisión Nacional de Agua (Conagua) y comenzó a socavar la tierra, provocando que se cayeran las paredes de su vivienda.
A 10 meses del hecho el vecino ha vuelto a rellenar parte de lo que es su terreno, colocó una estructura de metal con lámina en la parte que se quedó sin techo y surtió nuevamente su miscelánea.
A Javier las autoridades no le hablaron de reubicación ni le dijeron nada de un nuevo espacio para vivir, pero consideró injusto que luego de preguntarle por todo lo que perdió por las lluvias de septiembre le hayan dado el mismo monto en la tarjeta de enseres que a sus vecinos que no perdieron nada.
José Manuel Longares Pérez vive en la calle Diego Álvarez, a unos metros de Paseo de la Cañada; a él sí le dijeron empleados de la Secretaría de Desarrollo Social, cuando censaron su vivienda, que sería reubicado, pero sólo quedó el comentario porque “nunca regresaron, si me dan otro lugar a donde vivir yo me iría porque aquí siempre se inunda”, dijo el obrero, quien vive en el mismo terreno en diferentes cuartos con sus dos hijos, a los que tampoco les llegó la tarjeta de enseres para compra de muebles.
Don José y sus hijos rescataron sus pertenencias del lodo y por ello les llegó el pago del Empleo Temporal de mil 200 pesos, pero aseguró que ni despensas les fueron a dejar, que tenían que corretear a los camiones de reparto porque sólo llegaban a la zonas donde el agua llegó: “ahí”, dice señalando el tobillo de su pie con el otro pie.
Las hermanas Estela y Bertina Chino Guerrero viven en la calle Pedro Ascencio de Alquiado y las casas de ambas se inundaron con el desbordamiento del río de La Sabana. Ellas saben del riesgo que corren de que vuelva a ocurrir algo similar
“Estamos conscientes de lo que pasa pero no teneos  a dónde ir, no regresaron a darnos nada”, se quejó doña Estela, y es que a ella también le informaron cuando se hicieron los censos de afectados que sería reubicada, sin embargo a 10 meses de la inundación no ha regresado nadie a hablar con ella, ni siquiera a avisarle qué hacer en caso de que ocurra un evento similar o a qué números llamar. “Pero cuando quieran el voto aquí todos van andar, eso ya lo sabemos”, sentenció Estela.
“Aquí no se metieron, desde allá a lo lejos nos querían sacar, salimos por familiares que entraron con cuerdas”, recordó Bertina, quien dijo que en septiembre estaba convaleciente de una operación.
Bertina señala al final de la calle para que se vea el abandono en el que sienten que viven, y es que con las lluvias de mayo se volvió a socavar parte del muro de tierra del río y se llevó la base de una casa cuyo piso y paredes están en el aire.

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