Entre drenajes abiertos, calles sin pavimentar y animales, viven los niños de Los Órganos
Karla Galarce Sosa
En las calles del poblado de Los Órganos, en la zona rural, los drenajes atraviesan las calles, la mayoría sin pavimentar, además de que los habitantes tienen fosas sépticas en sus casas y extraen el agua de uso de pozos artesianos.
Las personas conviven con cerdos y gallinas que engordan con desperdicios de comida y aguas residuales en chiqueros aledaños a sus viviendas, fuera o dentro de sus patios, en la calle o en el río.
Luego de que 335 personas, 317 de ellas niños de la primaria Juan R. Escudero, resultaran intoxicados por comer alimentos contaminados por la bacteria estafilococo áureo durante el festejo escolar por el Día del Niño, los pequeños no volvieron a clases ayer; en cambio se pudo observar a un grupo de al menos 20 personas del área de Epidemiología de la Secretaría de Salud Estatal (SSa) que registraban los nombres de quienes integran las familias de los intoxicados el viernes pasado.
En una visita a esa comunidad, ubicada a escasos 20 minutos de la zona Diamante del puerto, por el viaducto Metlapil, se vio a una brigada del Ayuntamiento fumigando la escuela y las calles, mientras que otro grupo entregaba abate casa por casa.
Aunque se preguntó cuál sería el seguimiento que realizarían las autoridades de Salud que allí estaban, una mujer de nombre Irma dijo que la “línea a seguir” era que el secretario de Salud estatal, Lázaro Mazón Alonso, hablaría sobre el tema de los intoxicados.
Los habitantes, consultados en el poblado, indicaron que no había ninguna recomendación por parte de las autoridades luego de que los niños volvieron a sus casas.
Durante el recorrido por las estrechas y polvorientas calles del poblado se observó a una mujer que llevaba a su hijo envuelto con un trapo que cubría su cabeza. Ella llevaba medicinas y una receta en la mano.
Se le preguntó si su hijo estaba enfermo y respondió que tenía diarrea y vómito. Aclaró que su pequeño hijo no estaba en edad de ir siquiera al kínder, por lo que él no comió lo que causó la intoxicación masiva.
“Mi niño comenzó a sentirse mal anoche, lo llevé al centro de salud y sí lo atendieron, pero no nos han dicho qué debemos de hacer para evitar que los niños que no se enfermaron antes se enfermen ahora”, dijo la mujer.
La señora Marina Rodríguez aseguró que nadie la ha visitado ni le ha dicho si debe de tomar alguna medida especial de prevención para evitar que ella o sus otros dos hijos enfermen, pese a que su hija Reina, quien cursa el tercer grado de primaria, también fue hospitalizada durante dos días.
Consultado por separado, el encargado del Centro de Salud de la comunidad de Los Órganos, José Belester Bornios Reyes, informó que los males que aquejan a esa comunidad son principalmente las enfermedades respiratorias, las crónico degenerativas y actualmente las gastrointestinales, aunque descartó que hubiera algún problema con la cloración del agua.
Aseguró que se tiene un control sobre el agua que los habitantes consumen en la zona.
En el recorrido se encontró que la tubería de los drenajes está descubierta sobre las calles sin pavimentar, que la gente aún cocina con leña y carecen de agua entubada. Algunos queman la basura en sus traspatios y otros la dejan afuera o a un costado de sus casas.
El drenaje es canalizado por los arroyos que van a dar al río de La Sabana.
Las escasas calles pavimentadas fueron acondicionadas para que entre ellas corra el drenaje, pues hay una canaleta que las une para que en ésta circule el desperdicio líquido.
En algunas casas que están construidas con bajareque, lodo y concreto, y que cuentan con amplios patios, se vieron criaderos de cerdos que se alimentan de la basura que la gente arroja al lado de sus casas.
La carretera nacional México-Acapulco divide el poblado cuyos extremos este y oeste son delimitados por el río y las montañas.
Los habitantes dijeron que la mayor cantidad de comercios están al margen de la carretera, donde fueron colocados tres topes para reducir la velocidad de los vehículos que por allí transitan.
Entre los comercios que hay están los de comida, fritangas, tienditas de abarrotes, una ferretería, pequeñas mesas que ofrecen dulces, y cerca del Centro de Salud varios puestos de comida, pollo crudo, chicharrón de cerdo y aguas frescas.
El encargado del centro de salud dijo que ese establecimiento a cargo del estado funciona las 24 horas desde que se registró la contingencia sanitaria, y aseguró que las recaídas de los niños intoxicados serían normales.
Agregó que por los cambios bruscos de temperatura, la mayoría de los 4 mil 500 pacientes que allí son atendidos padecen de enfermedades respiratorias, enfermedades crónico degenerativas como diabetes e hipertensión.




