Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Arturo Martínez Nateras

Fábrica de Letras

  Sembradoras de esperanza

 Quinientos cincuenta y siete desaparecidos por motivos políticos son una vergüenza nacional. El presidente Vicente Fox dijo que “el Informe va a ser un tiro”. Ojalá que dentro de los anuncios espectaculares que profetiza Fox se refiera al asunto de los crímenes de Estado y de la prisión política. Es justo y necesario. Hace ya 25 años de la huelga de hambre que realizaron las madres en la Catedral Metropolitana del 28 al 30 de agosto. La coyuntura era sumamente delicada. México vivía con la esperanza de la reforma política, de la amnistía y de algún pronunciamiento sobre los desaparecidos. El 28 de agosto de 1978, ochenta y tres madres de secuestrados se instalaron en un ayuno por la vida, por la democracia y por la dignidad… El presidente José López Portillo ya había tomado la decisión de emprender la reforma política y presentar una iniciativa por la amnistía. La provocación derechista no se hizo esperar y estaba encaminada a abortar el inicio de los cambios preventivos. El 29 de agosto fue secuestrado Hugo Margain quien apareció asesinado dos días después.

La demanda central de la huelga de hambre de Catedral era Presentación de los desaparecidos y amnistía general. Las puertas de Catedral les fueron cerradas no así el atrio. La Iglesia católica por boca del obispo don Raúl Vera apenas el pasado 28 de agosto en una misa dentro de la iglesia que entonces les negó su manto, tiene sobrada razón para pedir perdón, para hacerse un mea culpa y reconocer el valor y las aportaciones de las madres del Comité Eureka. Rescato para mis frases inolvidables, la referencia a los jóvenes sacrificados:

“Sus hijos fueron sembradores de paz”.

Esto es hacerle justicia a miles de mexicanos que ofrendaron vida, libertad, familia y amores por el país.

Monseñor  Raúl Vera pasó de Ciudad Altamirano a San Cristóbal y de aquí a Saltillo desde donde extiende el evangelio de redención de una iglesia progresista y limpia. Vale la pena conocer su prédica para conocer la raíz… Resulta que el obispo en 1968 era estudiante.

Doña Rosario Ibarra lamenta la ausencia en la misa “como hace 25 años” de los políticos profesionales que les dieron la espalda. Menciona a Vallejo, a Heberto y a Valentín Campa… Hoy no sé si invitaron a los partidos ni a la sociedad.

En 1978 este escribano formaba parte de la dirección del PCM; era el responsable del Secretariado y tengo elementos de sobra para demostrar que nosotros y los movimientos en los cuales participábamos desplegamos nuestra mayor solidaridad posible. Rosario no puede olvidar que participamos muy activamente en la constitución del Comité, en los primeros actos públicos, en infinidad de gestiones. Los días de la huelga de hambre, a la cual nunca nos invitaron con sobrada razón para no partidizar su lucha nos mantuvimos solidarios.

Los comunistas iniciamos en Atoyac, en enero de 1976, el movimiento por la presentación de los desaparecidos, formulamos la primera lista en el Zócalo de Atoyac cuando esto representaba un verdadero peligro. Valentín Campa visitó a los presos y durante su campaña nunca desmayó en la demanda de libertad, amnistía y presentación. Octaviano es testigo de calidad como lo pueden ser Celia Piedra la esposa de Jacob Nájera, Victoria Montes y todas aquellas admirables mujeres que siempre encontraron en nosotros apoyo decidido.

Recurro a un testimonio de Elena Poniatowska en su libro de ERA Fuerte es el silencio. Elenita relata, sí, que Heberto les pidió esperar al día del informe (p84), menciona los apoyos del STUNAM, de los mineros de Nacozari, movimientos cuyos dirigentes eran camaradas nuestros; menciona la presencia del abogado Carlos Fernández del Real y de Gilberto Rincón Gallardo, que habló con chavos y chavas (p115). La posición de los comunistas y de los movimientos en los cuales participábamos era indoblegable. Personalmente hablé en varias ocasiones tanto con el presidente López Portillo, como con don Jesús Reyes Heroles y el subsecretario Fernando Gutiérrez Barrios. Cierto, dialogábamos en torno a la reforma electoral, a la amnistía, a la democracia sindical y sin duda sobre los desaparecidos. Rosario relata el emplazamiento que le formuló don Jesús Reyes Heroles. Fue un acierto realizar la huelga a pesar de los riesgos como lo fue levantarla. Elena en su crónica (p 136): “Rosario advierte en voz baja: ‘Voy a Excélsior a poner un desplegado. Me va a ayudar Martínez Nateras por si hay alguna dificultad’”.

Estos son los hechos. Después seguimos participando juntos en algunas actividades como el Seminario de Culiacán en 1979, donde no movíamos el dedo del tema de los desaparecidos.

Los sucesos políticos nos llevaron por senderos distintos, pero la historia nos demanda rigor y apego a la verdad.

Las madres tenían razones más que justificadas para su movimiento. Todos vivíamos al filo de la navaja. Hoy tenemos apreciaciones distintas, como ocurrió en las elecciones del 88 y en otros episodios, pero nada nos ha hecho flaquear en la acción perseverante por la presentación de los desaparecidos, la justicia, la verdad y el castigo a los culpables de los crímenes de estado.

Hace falta que tanto Eureka como otros organismos sean mucho menos intolerantes, mas incluyentes y plurales para potenciar un movimiento que está en el alma de todos los mexicanos bien nacidos. Para mí Rosario y todas las madres, esposas, novias, hermanas, hijas de los desaparecidos-secuestrados han sido sembradoras de esperanza y dignidad; están en la conciencia nacional.

Cajita de Olinalá

Acapulco. ¿Ahora qué? El fin de semana es un tiempo muy bueno para reflexionar. Ya pasaron los momentos de los gambitos, de los intentos de doblete o triplete, del sacrificio de peones. Para coronar y dar jaque mate al conflicto, usando la figura que introduce Aurelio Peláez, para no ahogarse en un charco de agua que prime el reino de la política. Como le gusta repetir a mi teórica de cabecera: las empresas y las instituciones líderes son las que saben construir y consolidar las mejores relaciones al interior y al exterior.

Salvador Allende. El 11 de septiembre próximo se cumplirán 30 años del golpe de Pinochet. El 10 se inicia la cumbre de la OMC en Cancún. Después del Tercer Informe que espero como ya he escrito sea el primero del tiempo nuevo la agenda estará más que entretenida.

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