Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Anituy Rebolledo Ayerdi

Cómo han pasado los años (XXV) Los años 30 de aquí, allá y acullá

*En memoria de Antonio Trani y Sergio Garduño, dos hombres de su tiempo, visionarios y triunfadores. Amigos a carta cabal….

Eduardo VIII

El rey Eduardo VIII de la Gran Bretaña asume el trono el 20 de enero de 1936 y abdica el 11 de diciembre del mismo año, una corona de escasos 325 días. El monarca había estado en Acapulco en 1920 como humilde príncipe de Gales, al mando del acorazado MHS Renow y para entrar al puerto debió obtener un permiso especial del gobierno mexicano en razón de que nuestro país no mantenía relaciones diplomática con el suyo. A la hora de la comida, el visitante degustará como cualquier plebeyo las famosas albóndigas de doña Bucha Castrejón, con caldillo de chile cuaresmeño y harto perejil. Las servía en su fonda localizada en la plaza Álvarez. Un platillo de rechupete que merecerá los máximos honores de un príncipe con la boca escaldada.
–“¡Gracias, mi rey… ándele, mi rey… cuando guste, mi rey” !” –responderá doña Bucha a las lisonjas reales dejando los ojos cuadrados del visitante y su comitiva. No saldrán estos de su asombro en todo el viaje de regreso, elogiando la insólita visión futurista de aquella humilde acapulqueña. Nunca sabrán, por supuesto, que aquel tratamiento cariñoso de “mi rey” era común en doña Bucha para todo mundo. Las mujeres eran “mis niñas”.
La abdicación del monarca se adjudica oficialmente a su compromiso matrimonial con la señora Wallis Simpson, plebeya estadunidense, dos veces divorciada y, en opinión de la realeza, muy poco agraciada. Un cuento de hadas que nadie se tragará. Sobre eso mismo, en los pasillos del palacio de Buckinham se cuchicheaba la verdadera razón de la salida de Eduardo VIII y la llegada de su hermano menor como Jorge VI. No otra que la extraña fascinación despertada en el rey por la persona y el pensamiento de Adolfo Hitler, con quien ya habría tenido encuentros furtivos. La Germania peligraba, pues.
Durante tan breve estancia en Acapulco, el príncipe Edward Albert Cristian George Andrew de Sajonia Coburgo Gotha, de 26 años, pide conocer Pie de la Cuesta y hacia allá viajará en una lancha de su propia nave. ¡Maravilloso, maravilloso!, exclamará.

Tigre de Tasmania

Los siempre activos defensores de los animales lloran la muerte del “tigre o demonio de Tasmania”. El animal parecido a un perro con la piel rayada, se encontraba en el zoológico de Hobart de Tasmania, Australia.
Sobre el Tigre de Tasmania se bordarán leyendas al por mayor presentándolo como un depredador feroz. Se trataba en realidad de un marsupial carnívoro con la cola erecta al igual que su pariente el canguro. Fue este el último de su especie aunque su nombre perdurará envuelto en la mitología. Habrá luchadores boxeadores y otros hombres del espectáculo llamados tigres de o demonios de Tasmania.
Bacardí

La publicidad del ron cubano Bacardí lo pregona en 1937 como “la bebida que se impone por su pureza, por su delicioso sabor, por la variedad de formas en que se puede tomar: solo, en jaibol, en fizz, en cocteles, en ponche y por su precio moderado”. ¿Perdón y la cuba libre?
Seguramente a los publicistas les pareció entonces muy corriente incluir en su lista la mezcla con cola. Lo fue porque las noticas del bebistrajo se remontan a los primeros años del siglo XX. Habría sido durante la guerra hispano cubana con el auxilio estadunidense. Según esto, los defensores de la isla tenía como grito de guerra ¡Viva Cuba Libre! Un día, en la imprescindible cantina, un soldado pide que le sirvan ron con cola y unas gotas de limón. Alzará enseguida su vaso para lanzar este grito: ¡Viva Cuba Libre!, respondiendo los presentes en coro creyendo que el eufórico se refería a su bebida. ¡Yaa!

Los monitos

Los mexicanos que hoy le rozan el ochentón tuvieron el privilegio de conocer el nacimiento de algunos personajes de revistas ilustradas gringas, hoy tan frescos como lechuga. Entre otros Tom y Jerry, el Pájaro Loco y Bugs Bunny, quienes compartirán la fidelidad de los niños con sus pares de la poderosa casa Disney. Esta, por cierto, lanzará en el mismo año de 1936 a dos de sus clásicos: Pinocho y Fantasía. En 1938 llega a la tierra Supermán, procedente de Kripton y aquí adquiere la personalidad del reportero Clark Kent. Se sospechará de su preferencia sexual cuando no pele a Luisa Lane, quien durante 70 años se ha derretido por él. Ya hay grupos gay que quieren cambiar su capa por el arcoiris.
Los cuarenta abrirán con Blanca Nieves y los siete enanos.
En México, gracias a las campañas de alfabetización desde la SEP –entre ellas la histórica e irrepetible de Vasconcelos– millones de mexicanos tendrán acceso a los cuadernos ilustrados llamados cómics o popularmente “monitos” y no a los clásicos como quería el filósofo oaxaqueño. Pretensión más que fallida al conocerse en 1945 un reporte devastador. Las lecturas de pasquines, entre ellos Pepín, Paquín y Chamaco, sumaban semanalmente 18 millones. Reconfortante la advertencia de que el mayor número de lectores de esos materiales no eran niños, como se hubiera pensado, sino adultos de todas las clases sociales. En la larga lista estará el perdurable Memin Pinguín y su Ma’ linda.
Entre los favoritos estarán El Mago Mandrake, Rolando Rabioso con su escudero Pitoloco, Los Supersabios con Panza, Pepe, Paco, Doña Pepita Piñón, don Severo y el médico loco. La familia Burrón, con doña Borola, don Regino, Macuca, Regino chico, El Tejocote, Foforito Cantarranas, el perro Wilson y cien personajes más.
Los estrenos gringos

Los más grandes éxitos de la cinematografía estadunidense durante la década de los 30s, incluidos los ganadores del Oscar de Jólibut, fueron los siguientes: Sombrero de copa (Fred Astaire y Ginger Rogers); Una noche en la ópera (Hermanos Marx); Tiempos modernos (Paulete Godard y Charles Chaplin); Camille, basada en la Dama de las Camelias (Greta Garbo y Robert Taylor); El gran Zigfield (William Powell y Mirna Loy, ganadora del Oscar de 1936).

Mirna Loy

Durante una vacación en Acapulco, Mirna Loy se hospedó en el hotel Papagayo. Allí, en uno de sus bares, el cantinero Chava Añorve, de Ometepec, le pide un autógrafo. Emocionada por ser reconocida por alguien en una aldea tan lejana, la bella dama toma una servilleta de papel para imprimir en ella sus labios sensuales de carmín encendido. Chava conservó aquel trofeo hasta que el papel se hizo polvo.

Más películas

Pigmalión , basada en la obra homónima de Bernard Shaw (Leslie Howard y Wendy Hiller); la celebérrima e intemporal El Mago de Oz (Judy Garland y Frank Morgan); La diligencia (Claire Trevor y John Wayne): Ninotschka (Greta Garbo y Melvin Doglas); Adiós, Mr. Chips (Robert Donat y Greer Garson); Lo que el viento se llevó (Clark Gable y Vivian Leigh, Oscar a la mejor película de 1939); Cumbres borrascosas (Laurence Olivier y Merle Oberon).

Merle Oberon

Merle Oberon, nacida en Bombay, India, y actriz del cine inglés, nominada al Oscar de la Academia de Hollywood como mejor actriz por Angel de tinieblas, fue feliz residente de Acapulco. Casada con el empresario italiano Bruno Pagliai, la dama se distinguió como una activa promotora social. Ella corresponderá al cariño de los acapulqueños con varias obras pías y entre ellas el parque infantil de Costa Azul con su nombre (si es que no se lo han quitado). Su residencia en Guitarrón reunía a la creme de la creme de todo México y sus fiestas de fin de año resultaban dionisiacas.
Fue en una de aquellas, por cierto, donde se gestó el asesinato del conde italiano Césare D’Aquarone. Sucedió cuando este, Otelo alcoholizado, descargue su mano gorilesca sobre el dulce y bello rostro de su esposa Claire Dierix Celorio. Pocas horas más tarde, el noble de casi 130 kilogramos flotará como cachalote en la alberca de la vecina Quinta Babaji, residencia de los Basi-Celorio. No había muerto ahogado sino perforado el cuerpo con la carga completa de una pistola Beretta italiana. Menos mal.

Toro vs oso

El estadio Nacional de la ciudad de México anuncia en 1939 la sensacional lucha entre un oso y un toro de lidia. La admisión general es de un peso y no hay noticias sobre la bestia triunfadora, aunque seguramente se trató de un empate. Aquí, recién abierta la carretera México-Acapulco, se dio una función circense en el patio central del fuerte de San Diego, esta si muchos más espectacular. Se habrían enfrentado un toro cebú contra un tigre presentado como de Bengala, con un resultado lógico. El gato rompe de un zarpazo el cuello del astado y no faltarán espectadores que duden de la autenticidad del felino y su procedencia. Lo reducirán, severos, a un mero güindure, gato montés o en el mejor de los casos a un jaguar.

DDT

El insecticida conocido como DDT es creado en 1939 por el químico suizo Paul Muller. Acá, mientras llega el producto, se seguirá combatiendo al zancudo quemando bonote de coco (cáscara seca), hachones de citronela, un vaso de vinagre en las ventanas y cien recetas más. Ora que la mejor defensa contra los mosquitos siguen siendo los pabellones cubriendo totalmente los aposentos Acaloran, es cierto, pero libran del dengue que, hemorrágico, resulta mortal.

Cárdenas del Río

Lázaro Cárdenas asume la presidencia de México en 1934 y dos años más tarde decreta la expropiación petrolera. El hombre de Jiquilpan, Michoacán, había estado en Acapulco durante su campaña presidencial. Su lugar favorito a partir de entonces será Caleta y Caletilla y particularmente la fonda de doña Juana Quiroz. Prefería el ceviche, los camarones al ajillo y las mojarras con salsa molcajeteada. Doña Juana adoptará el nombre de Eréndira para su puesto de Caletilla, por así llamarse una heredad cardenista en el estado de Morelos. Allá estudiarán sus hijos.
Cuando pasado el tiempo llegue a Caletilla un funcionario federal para exterminar los árboles y entre ellos uno frente a la Eréndira, sembrado por el propio Cárdenas del Río, doña Juana lo evitará amenazando al hombre con un filoso machete. Aterrorizado, el chilango emprenderá la graciosa huida por toda la playa y atrás de él doña Juana blandiendo la hoja azoyuteca. La mujer desgranaba a cada tranco el más hiriente y demoledor compendio de denuestos. La cabeza sin un solo pelo del funcionario, calvo, pues, servirá a la dama para encontrarle estrambóticas semejanzas sexuales. Aquella misma noche, el señor Padilla volará con fiebre alta a la ciudad de México.
¿Quien será la Juana Quiroz que corretee machete en mano cuando lleguen los taladores del Zócalo?

Vida y muerte

Nacen en los treinta: El escritor Mario Vargas Llosa, el cantante Victor Iturbe El Pirulí, el mismo que actuaba como payaso en el espectáculo del Club de Skies de Acapulco. El modisto Ives Saint Laurent, los actores Robert Reford, Dustin Hoffman, Woody Allen, y las actrices Claudia Cardinale y Jane Fonda. También, Elvis Presley, Luciano Pavaroti, Armando Manzanero, Tina Turner , Carlos Monsiváis, el modisto Ralph Lauren y el ex rey de España Juan Carlos I.
Mueren en los treinta: Los aedas Alfonsina Storni, César Vallejo, Antonio Machado y Federico García Lorca. Miguel de Unamuno, Rudyard Kipling, Iván Pavlov, Federico Gamboa, Sigmund Freud, George Gershwin, Miguel D’Anunzio, Carlos Gardel, José Ives Limantour y el barón Pierre de Coubertin, fundador de los juegos olímpicos modernos.

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