Nombran a Leonel Godoy presidente del PRD tras la renuncia de Rosario Robles
* El acoso de las corrientes perredistas, porque no alcanzó la meta del 20 por ciento de la votación el 6 de julio, y por la supuesta deuda superior a 600 millones de pesos, los motivos
En medio del acoso de algunos que exigían que cumpliera la promesa de renunciar si su partido no obtenía más de 20 por ciento de los votos, y de señalamientos por supuestos adeudos por más de 600 millones de pesos, Rosario Robles Berlanga presentó el sábado su renuncia irrevocable a la presidencia nacional del PRD.
Después de conocerse la decisión en el Consejo Nacional perredista, donde se escucharon voces contra lo que consideraron “el sistema de tribus” –como llaman en privado los perredistas a sus propias corrientes internas– fueron éstas las que precisamente retrasaron un rápido nombramiento de un nuevo dirigente.
Tras intensos cabildeos entre corrientes y una reunión privada de más de seis horas en la que intervinieron gobernadores, ex dirigentes nacionales, líderes partidistas y miembros del actual Comité Ejecutivo Nacional, la noche de ayer las cabezas de los grupos perredistas tomaron la decisión de nombrar como sustituto de Robles a Leonel Godoy, secretario general de Gobierno de Michoacán, perredista muy cercano a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
Se informó que aunque no estuvieron presentes en estas reuniones, fueron consultados sobre el nombramiento, el dos veces candidato presidencial Cárdenas Solórzano; el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador y el gobernador de Zacatecas, Ricardo Monreal.
Antes se manejaron los nombres de Alejandro Encinas y Martí Batres, secretario y subsecretario de Gobierno del Distrito Federal, respectivamente, quienes luego se autodescartaron para contender por la dirigencia nacional del PRD, mientras López Obrador evadió declarar sobre la renuncia de Robles, aunque confió en que la crisis por la que atraviesa su partido tendrá buen término.
Después de estas declinaciones quedó el nombre de Leonel Godoy, y algunos perredistas llegaron mencionar al director fundador del periódico La Jornada y ex senador por el PRD, Carlos Payán, según declaró Elpidio Tovar, presidente de la mesa directiva del Consejo Nacional, quien expresó que ellos tenían en esos momentos “un mayor consenso” de los grupos.
La Comisión Política Consultiva del PRD –que agrupa a los jefes de las corrientes, a ex gobernadores, y a los ex presidentes nacionales– se reunió en un lugar alterno a la sede del Consejo que se llevó a cabo en el Distrito Federal.
El sábado, cuando no bien había iniciado la sesión general del Consejo Nacional perredista, Robles denunció ser blanco de ataques sucios desde el interior de su partido, y anunció su renuncia irrevocable como presidenta nacional.
Más tarde, el guerrerense Ramón Sosamontes Herreramoro, secretario de Relaciones Políticas y Alianzas, presentó también su dimisión. Luego hizo lo propio el secretario de Elecciones, Juan Guerra, mientras que el diputado electo René Bejarano demandaba que todo el CEN renunciara.
Rehén de las tribus
Robles subió a tribuna y dijo que mientras por fuera se habla de “unidad y cierre de filas” por debajo del agua “se emprende de manera premeditada una guerra sucia para desprestigiar y socavar nuestra presencia en la presidencia nacional, para colocarnos una camisa de fuerza”.
Así que, dijo, “no estoy dispuesta a ser rehén y tampoco soy partidaria de la simulación”. Reclamó, en referencia a lo publicado, que “se ha insinuado un manejo indebido de los recursos del partido; se ha sustituido el debate por la filtración interesada”.
“Presento mi renuncia por coherencia, porque fue parte de las metas que puse en campaña”, agregó. Antes, argumentó que nadie puede dirigir al partido “maniatado y bajo sospecha”.
Robles lamentó dejar al partido en condiciones financieras de una alta deuda que, sin embargo, no es de 654 millones de pesos, como se filtró a la prensa que lo publicó justo el día del comienzo del Consejo Nacional perredista.
De acuerdo con la información publicada, el déficit se atribuyó a los gastos que hizo Robles en publicidad para el partido. Según las versiones periodísticas, Robles Berlanga habría autorizado un sobreejercicio de 354 millones de pesos respecto del presupuesto que el Consejo Nacional del partido programó para las actividades del CEN y que fue de 300 millones de pesos.
Aunque dijo que la renuncia a la presidencia no significa la de su militancia, no quiso quedarse a ver las reacciones de sus compañeros, y abandonó la sesión acompañada de su hija Mariana.
La ex dirigente perredista leyó un discurso de siete cuartillas en el que reconoció que su decisión fue personal y no la consultó ni con sus amigos. Su renuncia tomó por sorpresa a sus compañeros de corriente y a los dirigentes de corrientes antagónicas.
Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Amalia García consideraron incorrecta la decisión de Robles, se deslindaron de la guerra sucia denunciada por ella y aseguraron que ellos estaban dispuestos a emprender la reforma del PRD con Robles como presidenta.
La renuncia obligó a alterar el orden del día de la 11 reunión plenaria del Consejo Nacional, que el sábado tenía programado conocer y discutir el informe electoral en materia política y financiera, pero que al final sólo fue para recibir la dimisión y acordar el nombramiento del sustituto.
Ayer domingo por la noche se manejaba en el Consejo Nacional cuando éste terminaba, que Leonel Godoy, quien fue designado con sólo cuatro votos en contra, durará en su nuevo cargo no más de un año, tiempo en el que se convocará a un congreso nacional perredista, y en el que se definirá la convocatoria para la elección de un presidente del partido que dure tres años, es decir, del 2004 al 2007, y cuya tarea principal será llevar las riendas en las elecciones del 2006.
El nuevo dirigente, en tanto, deberá preparar al PRD rumbo a las elecciones locales de Tabasco –principalmente por tener fuerza electoral– y de San Luis Potosí –donde el pasado 6 de julio ganó el PAN y el perredismo se mantuvo en el tercer sitio. Asimismo, la atención de los problemas financieros y la negociación de los temas legislativos que habrá de abordar la nueva Cámara de Diputados, de septiembre a diciembre.




