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Reelección de senadores y diputados, y que duren seis años, propone David Sotelo

 El diputado federal del PRD David Sotelo Rosas, presentó ayer en la sesión de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión una iniciativa de reforma a la Constitución para permitir la reelección de los diputados y senadores, y para que los primeros tengan el mismo periodo de duración en el cargo que los segundos, de seis años.

Asimismo, propone reformar la fórmula de representación proporcional, mediante la cual accedan los candidatos que haya obtenido el segundo lugar en su respectivo distrito “pero sólo hasta en número de 200”. Explica que en este caso “cien quedarían fuera de la selección que el Consejo General del Instituto Federal Electoral realizara, dando constancia a los primeros 200 mejores porcentajes con respecto a la votación nacional”.

De acuerdo con el texto de la iniciativa presentada por el perredista, y que fue enviado a la redacción de este diario, Sotelo Rosas plantea que los senadores y diputados federales sean reelectos hasta por una ocasión en forma inmediata.

En su argumentación indica que “el principio de la no reelección fue enderezado en contra del poder Ejecutivo, más nunca contra el poder Legislativo. La razón histórica de la no reelección se vierte sobre el presidente de la República, pero jamás se hizo, ni tiene razón de ser para con los legisladores”.

Explica que “tanto la doctrina como la experiencia han señalado la necesidad de la reelección de los legisladores”. Agrega que “una crítica recurrente es que durante el primer año de ejercicio de la legislatura, los diputados experimentan el proceso de aprendizaje y conocimiento tanto de los temas, asuntos y dictámenes pendientes de la legislatura próxima pasada y, aún, el establecimiento de relaciones políticas de concertación y convergencia con los demás diputados integrantes de la Cámara; todo ello para arribar a un segundo año en el que empiezan a dictaminarse y a aprobar iniciativas, asuntos y temas en los que las fracciones parlamentarias se han puesto de acuerdo”.

“Sin embargo, los tiempos de la circunstancia política, económica y social del país, sólo permiten que el segundo año de ejercicio, con sus dos periodos de sesiones, se signifique por ser el último año en que se pueden concertar y concretar reformas y enmiendas entre partidos y entre poderes”.

Señala que “esto es así porque para el tercer año los legisladores empiezan a ocuparse más en su futuro político. De esa forma, las bancadas de todos los partidos ven mermada su integración al sufrir las licencias” de quienes se postulan para cargos de elección popular en estados y municipios.

Lo anterior, afirma el perredista, “ocasiona que los legisladores estén más atentos a conseguir empleo, cargo, o comisiones partidarias al finalizar la legislatura, que en legislar hasta el último día del segundo periodo ordinario de sesiones, del tercer año de ejercicio; lo que redunda en detrimento de los ciudadanos en general. Por otra parte, el legislador está más pendiente de la línea política de la dirección nacional de su partido que de las demandas de los ciudadanos del distrito por el que fue electo; llegando incluso a contrariarse los intereses de uno y de otro”.

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