Juan Angulo Osorio
QUINTO MUNDO
Buenas y malas noticias
El histórico fallo de la Suprema Corte, que permite la extradición del represor argentino Ricardo Miguel Cavallo a España para ser juzgado por delitos de lesa humanidad y genocidio, pasó inadvertido para los medios, los partidos, los diputados y las numerosas víctimas de la guerra sucia de los 70-80 en Guerrero.
No es la primera ocasión en que un episodio que tiene relación con el pasado, presente y futuro de la entidad, o que incluso haya sucedido aquí, no alcanza en el estado el impacto político y mediático que adquiere en los ámbitos nacional e internacional.
Rubén Figueroa Alcocer cayó menos por la presión local que por el video de la matanza de Aguas Blancas que presentó Ricardo Rocha en Televisa. Los campesinos ecologistas de la sierra de Petatlán, Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, eran más conocidos en la ciudad de México y, sobre todo, entre los ambientalistas de Estados Unidos y Europa. Y fue la presión internacional, y el asesinato de su abogada Digna Ochoa, la que apresuró su salida de la cárcel de Iguala.
El caso mismo de la defensora de derechos humanos puede citarse en esta relación, puesto que las amenazas anónimas que recibía coincidían con su regreso de alguna diligencia en Guerrero.
Dos sobrevivientes de El Charco –Ericka Zamora y Efrén Cortés– recibieron más solidaridad para su excarcelación en el Distrito Federal que acá.
La lista de ejemplos puede seguir. Y no se trata de decir que el pueblo de Guerrero, o sus ciudadanos, son pasivos pues todo mundo en el país conoce de sus luchas. Lo que se quiere destacar aquí es que la desmovilización social era, precisamente, uno de los objetivos que perseguían las matanzas mencionadas, como la detención de los ecologistas y el asesinato de Digna, y antes los cinco centenares de desaparecidos o los más de 200 perredistas asesinados en los gobiernos de Salinas y Zedillo.
Luego de la resolución de la Corte sobre Cavallo, parecería que se reducen las posibilidades de nuevas matanzas y asesinatos políticos. ¿Alentará eso a los guerrerenses a organizarse? Por lo pronto, a las élites políticas el veredicto les pasó de noche, y esto es una mala noticia.
¿Y la participación ciudadana?
El director municipal de Protección Civil, Sabás de la Rosa, se lamentó la semana pasada de la escasa participación de los ciudadanos del puerto en los simulacros que organiza la dependencia a su cargo para preparar a la población ante eventuales riesgos a su vida y propiedades en esta época de lluvias.
De la Rosa dice que hace la difusión suficiente para que los ciudadanos asistan, pero que no encuentra el eceo requerido.
Hay varias razones para preocuparse ante este dato de nuestra realidad inmediata. Por aquí pasó hace seis años un huracán, el Paulina, que dejó más de 200 muertos según cifras oficiales; y, de acuerdo con cifras también oficiales dadas a conocer al comienzo de la temporada de huracanes, de 1997 a la fecha pasó de 10 mil a 20 mil el número de personas que viven en zonas de alto riesgo.
Cuando el Paulina se criticó sobre todo al presidente municipal Juan Salgado Tenorio por la falta de aviso a la población acerca de la magnitud del huracán que se avecinaba, pese a que existía ya una alerta de servicios meteorológicos de Estados Unidos y del país al respecto.
Es correcto que se insista en alertar a quienes viven en zonas de riesgo, como informó ayer la secretaria del ayuntamiento, María de la Luz Núñez Ramos. Pero, ¿será suficiente cuando el problema se ha duplicado y los ciudadanos no parecen estar conscientes de que estén ante algún peligro?
Otra pregunta: en estos tiempos en que las diferencias programáticas entre los partidos no parecen ser de fondo –desde la izquierda, por ejemplo, nadie con fuerza política plantea la socialización de los medios de producción–, no se supone que a ésta la diferenciaría sobre todo su capacidad para propiciar la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones sobre los asuntos públicos?
El PRD viene ganando elecciones en Acapulco prácticamente desde 1988. Ya gobernó un trienio, y lleva seis meses del segundo, y en los simulacros como en otras actividades e instancias, no aparece esa participación ciudadana.Seguramente hay explicaciones razonables ante este fenómeno. Por lo pronto, sólo señalamos el hecho.




