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Tomás Tenorio Galindo

OTRO PAÍS

? Jesús Ortega arremete contra López Obrador

“Nuestro principal enemigo político son el PRI y el PAN. Esos son nuestros principales enemigos políticos”, dijo ayer Jesús Ortega, el patriarca de Nueva Izquierda, en una entrevista periodística. “Las diferencias con Andrés no me hacen perder de vista la estrategia, tenemos diferencias pero no pierdo de vista que nuestro principal contrincante es el PRI, lo digo con toda claridad”, abundó.
Pero esas juiciosas y prudentes declaraciones no tienen correspondencia con palabras que Jesús Ortega emite en el párrafo previo, como si fuera otro el que habla. Porque segundos antes dijo: “En el caso de Morena es bueno que las personas sepan que hay cuando menos dos visiones de izquierda en México: una visión fanática, intolerante, populista, demagógica, anacrónica, a veces de un nacionalismo pernicioso, anclada en el pasado, viviendo en el siglo XIX, tratando de repetir la historia como farsa ahora; y que hay una izquierda que sea del siglo XXI, que es capaz de dialogar, y que sabe que el diálogo es consustancial a la política, que sabe dialogar en el Congreso y fuera de él, que también sabe impugnar enérgicamente como lo hemos hecho”. (El Universal, 3 de agosto de 2014).
Aquellos que tienen una “visión fanática, intolerante, populista, demagógica, anacrónica” y de un “nacionalismo pernicioso” son López Obrador y Morena, y quienes pertenecen a “una izquierda que sea del siglo XXI, que es capaz de dialogar”, son él y su grupo.
No hay forma de conciliar esas dos expresiones de Jesús Ortega, que sintetizan la reacción y el estado de ánimo de la actual dirigencia nacional del PRD en manos de Nueva Izquierda, ante la renuncia de López Obrador al PRD y la creación de su partido. A Los Chuchos les pesan como losas de plomo los profundos cuestionamientos éticos que el ex candidato presidencial ha puesto en la mesa contra ellos, entre otras razones porque no han podido rebatirlos.
Ese choque irreconciliable entre ambas posturas es precisamente el que produjo la escisión en la izquierda y dio nacimiento a Morena. A pesar de que en la coyuntura inmediata podrían dar lugar a una disminución en la presencia formal de la izquierda en el Congreso, es temprano para saber el efecto histórico de las determinaciones tomadas por López Obrador. Se debe recordar que López Obrador rompió con Los Chuchos y con las prácticas que los caracterizan, que sin duda pueden ser calificadas como colaboracionistas y entreguistas, pero no con el perredismo en general.
Los Chuchos han pretendido maquillar sus acercamientos con el gobierno, el PRI y el PAN mediante un discurso que los presenta como “socialdemócratas”, representantes de una izquierda “moderna”, “del siglo XXI” y que “sabe dialogar”, pero hasta ahora no se han hecho responsables del hecho de que con su sola participación en el Pacto por México legitimaron la reprivatización del petróleo, por mencionar el caso más notable en el que su estilo de ser de izquierda tuvo consecuencias gravísimas para el país.
Es previsible que no dure mucho la confrontación entre el PRD de Los Chuchos y Morena, pues el próximo año quedarán definidas la fuerza y el espacio que corresponderá a cada uno. El debate de la congruencia lo perdieron Los Chuchos desde el principio, y empiezan a surgir noticias que sugieren que electoralmente el PRD sufrirá pérdidas significativas en los comicios del 2015. En la ciudad de México y posiblemente en Guerrero es donde más claramente se percibirá el impacto de Morena sobre el PRD.
El 14 por ciento de los electores del Distrito Federal votarían hoy por Morena, que son tantos como los que lo harían por el PAN, de acuerdo con una encuesta publicada por el diario Reforma el pasado 30 de julio. El PRD obtendría 29 por ciento de los votos y el PRI 20. Se trata de un porcentaje más que significativo, si se considera que Morena no tiene ni un mes de haber adquirido formalmente su registro como partido. Si ese es su punto de partida, no es aventurado pronosticar que el asentimiento social que suscita en la ciudad de México crecerá de aquí a un año, cuando se realice la elección federal.
No ignora Jesús Ortega la lucha electoral que se desatará entre el PRD y Morena, y tampoco parece querer impedirla, moderarla o encauzarla. Al contrario, la azuza con sus declaraciones, en las que utiliza exactamente los mismos argumentos que por años han empleado y propagado el PRI y el PAN para descalificar a López Obrador por ser un “populista”.
Es posible que Jesús Ortega y Los Chuchos estén convencidos de que encarnan el futuro de la izquierda, lo que por otra parte no se aprecia en el perredismo, sino todo lo contrario, pues lo están acabando. Otros ven en la figura de López Obrador –como lo fue Cuauhtémoc Cárdenas– la posibilidad moral y éticamente más atractiva de dotar de vigor a la izquierda. Se entiende así que Jesús Ortega recurra al discurso que usan los enemigos de la izquierda para descalificar a López Obrador.

Cuauhtémoc Cárdenas

Confirmó Jesús Ortega que está descartada la posibilidad de que Cuauhtémoc Cárdenas se convierta en presidente nacional del PRD mediante un acuerdo de las corrientes. Si quiere ser el dirigente deberá contender como los demás aspirantes, dijo. Cárdenas, por su parte, parece tentado a participar en esos términos en la contienda. Pero será un error si lo hace. Los Chuchos ratificarán en la elección interna del 7 de septiembre el control que ejercen sobre las estructuras del partido, y presentarse en el Consejo Nacional que elegirá al reemplazo de Jesús Zambrano equivaldría a que Cárdenas convalidara todo el proceso viciado de origen. Además de que sería aplastado sin ningún respeto.

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