Por “necesidad” viven en la colonia de alto riesgo Silvestre Castro, dicen precaristas
Jorge Nava * “La necesidad”, es el argumento de habitantes de la colonia Silvestre Castro donde en 1995 el huracán Paulina se llevó dos casas y sus habitantes para justificar que a “dónde puede irse uno a vivir, más que nos queda que aquí, ya ves que el centro está lleno”.
Ubicada en la parte alta de Mozimba, para llegar allí se tiene que tomar un taxi azul que deja en la entrada de la colonia por 20 o 25 pesos. Nadie sabe cuántas personas viven en las pendientes de esa parte del cerro que colinda con el parque nacional El Veladero, sin embargo algunos vecinos señalan que son más de 200 familias.
La subida es una pendiente donde se observa desde la entrada las casas construidas en las faldas de los cerros, incluso algunos vecinos construyeron escaleras para poder subir a sus viviendas construidas de lámina de cartón y madera.
Para subir, los extraños que no están acostumbrados a vivir y andar en ese tipo de terrenos, las rodillas les tiemblan.
En la calle principal se nota que hay grandes rocas en el camino y la tierra esta suelta, protegida por vegetación precaria de arbustos secos en esta temporada.
Micaela Morales, originaria de Ayutla de los Libres, cuenta que hasta el momento no ha acudido personal de Protección Civil a efectuar algún simulacro, pero afirmó que sí sabe la ubicación del refugio ubicado en la escuela primaria Rubén Figueroa Figueroa.
Describe que durante las lluvias, la calle principal de esa demarcación precaria de servicios públicos, “todas las piedras” de la parte alta del cerro bajan por esa vía habilitada por ellos.
Agregó que algunos vecinos de allí no salen cuando llueve, porque “baja mucha agua y no se puede ni bajar”, subrayó.
Pese a ello, la vecina contó que algunos vecinos que trabajan “bajan, porque pues no hay dinero”. Después del huracán Paulina, Micaela Morales con 12 años viviendo en ese lugar afirma que la corriente de la calle “no se ha llevado a ninguna persona”.
Recordó que con el paso del huracán Paulina, “se cayo mi casa, todo, vivo en la punta del cerro, yo no tengo marido, soy sola”.
Israel Hernández, otro vecino que expone que lleva cuatro años viviendo en esa colonia con su familia, soltó al ser entrevistado por El Sur que “se pone feo”, en referencia a la calle principal de esa colonia.
Describe que “toda el agua que baja” por ese acceso a la colonia, y justifica que es por la “necesidad” que radican allí y que obliga a bajar aún con la lluvia a los que trabajan.
De los servicios públicos, dijo que cuentan con la luz, y agua que se les surte por medio de pipas.
Cuando se le pregunta por qué motivo se arriesgan a vivir en esa zona, cuestiona a este reportero “¿dónde puede irse uno a vivir?, más que nos queda que aquí, ya ves que el centro está lleno”.
La también vecina de Antorcha Revolucionaria, ubicada antes de la colonia Silvestre Castro, Sofía Vergara Garibay, recordó que fue una vivienda la que la corriente de la calle principal se llevó junto con dos personas en su interior.
Enumera que otra casa arrastrada por el agua fue al otro extremo de esa colonia, dijo no recordar los nombre de los que perdieron sus vidas ese año.
La vecina considera que si las autoridades municipales les dieran todos los servicios, ese asentamiento sería seguro para vivir al comparar que Mozimba se desarrollo de esa manera que Antorcha Revolucionaria.




