Forman vecinos del Ocotito un grupo para vigilar los abusos de la Policía Ciudadana
*La organización no pretende provocar división, pero era necesario un comité que acompañe a las víctimas de agresiones, como disparos, detenciones arbitrarias, extorsiones y hostigamiento, dicen los integrantes
Lourdes Chávez
Ocotito / Chilpancingo
Vecinos de Ocotito integraron un grupo que llamaron Ciudadanos Unidos para el Desarrollo del Ocotito, para que dé seguimiento a los abusos de la Policía Ciudadana, que opera en esta población y en Mojoneras, porque rebasó con sus acciones al comisario y al gobierno municipal.
En la cancha de basquetbol de Barrio Viejo, ante unas 70 personas, un profesor de apellido Verduzco aclaró que la organización no querían provocar división en el poblado, pero era necesario integrar un comité que acompañe a las víctimas de agresiones, como disparos contra un ciudadano que resultó herido, detenciones arbitrarias, extorsiones y hostigamiento a quienes los cuestionan.
En la reunión, se precisó que este movimiento no está contra el Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadana (SSCJ) de la Unión de Pueblos y Organizaciones de Guerrero (UPOEG), de donde surgió este grupo de la Policía Ciudadana, sino de las personas que lo operan y que hace varios meses desconocieron al dirigente de la organización, Bruno Plácido Valerio.
Esa división provocó que hoy existan dos bases del SSJC en el valle del Ocotito: la de Ocotito y Mojoneras, y otro que se ubicó en la comisaría de Buena Vista de la Salud; la primera encabezada por un grupo de Ocotito que exigió cuentas claras a los anteriores operadores, y la segunda, que tras la confrontación, coordina la Policía Ciudadana de Tierra Colorada.
Entre los responsables de las arbitrariedades, señalaron al promotor de la UPOEG, Crescenciano Sánchez López; los vecinos Nelvia Edilia Sánchez López y Silvestre Plancarte Mondragón, entre otros, contra quienes también hay demandas en el Ministerio Público.
Como antecedentes del problema, Abner Nájera Sánchez recordó que desde que tomó protesta el anterior comisario municipal, Luis Calleja Morales, el grupo que ahora maneja a la Policía Ciudadana de Ocotito y Mojoneras, aclaró que nunca lo iban a dejar trabajar y que iba a poner a todo el pueblo en su contra.
Indicó que lo cumplieron el 23 de marzo, cuando la UPOEG llegó al valle de El Ocotito, pero por sus resultados los vecino no se oponen a la policía ciudadana, que sí trabaja con transparencia y organización.
Consideró que en Ocotito, los policías ciudadanos no tendría que regirse por usos y costumbres, como ocurre en otros pueblos, para fijar cooperaciones y aplicar sanciones y multas, “porque hay mucha gente que trabaja en el sistema (el gobierno)”. Consideró que tendrían que conducirse a través de un reglamento.
En la reunión también participaron familiares de un maestro de telesecundaria, herido de bala el 25 de julio, por un grupo de la policía ciudadana, y aunque en la versión que trascendió entonces, se dijo que el incidente ocurrió por una confusión, ellos aseguraron que los policías ciudadanos le tiraron a matar.
Como prueba, señalaron que en la agresión dejaron cuatro impactos de bala de diferentes calibres en el auto que conducía Adán Arroyo Morales; dos en la puerta trasera, uno en el lado derecho de la cajuela y el último en el medallón, que le pegó en el hombro por la espalda.
Sobre el hecho, precisaron que el herido cruzó con su auto el retén de Mojoneras, donde le echaron la luz al interior, pero no notó que se trataba de una señal para detenerse y continuo lentamente su marcha, por los topes que colocan en la carretera.
Al entrar al poblado, les dijo que notó que lo seguían y antes de doblar una cuadra le dispararon; se detuvo en un callejón y llamó por teléfono a sus familiares, quienes llegaron enseguida a darle auxilio, pero tuvieron que discutir con los policías ciudadanos para que les permitieran llevarlo a un hospital en Chilpancingo.
Denunciaron que llegaron más policías comunitarios armados en dos camionetas y no les permitían el paso, incluso hicieron más disparos para intimidarlos y alguien desde los vehículos gritó: “si se va a morir, que se muera aquí”.
Aclararon que no se dejaron amedrentar y la persona que iba al frente del grupo quiso responsabilizar de la agresión a la Policía Ciudadana del poblado de Dos Caminos, y al final le dijo al papá de la víctima que todo había sido un error.
Asimismo, Yolanda Vizozo denunció que policías ciudadanos persiguieron a dos de sus hijos y uno de sus vecinos, de entre 9 y 12 años de edad, porque supuestamente habían quebrado un vidrio de su camioneta con una pedrada.
Aclaró que no se encontraba en casa pero llegó a responder por los menores, y ahí supo que los comunitarios sin preguntar por los padres, habían exigido la entrega de los niños, “porque necesitaban reeducación” o se iban a llevar detenido a un adulto que se encontraba afuera.
También pidieron el pago del vidrio, como reparación del daño, pero aseguró que los niños estaban jugando a meter piedras en unos blocks de construcción huecos, por lo tanto no hubo ninguna agresión a los policías ciudadanos; aunque le han enviado varios citatorios para que se presente en la comisaria, aclaró que no va a ir porque acudió al siguiente día del incidente, y no hubo quien la acusara.
Asimismo, un trabajador de limpia del Ayuntamiento, Eliseo Cabañas Santamaría, denunció que la Policía Ciudadana le pidió una cuota semanal de mil pesos por brindar servicio de limpia en la comunidad. Presentó como prueba un recibo firmado por una secretaria en la base del SSJC.
De los detenidos, un vecino que se reservó su nombre, señaló que fue retenido por 11 días y le ordenaron hacer fanea semanal en el campo durante seis meses, por una pelea en una fiesta. aclaró que no lo golpearon, pero lo retuvieron contra su voluntad y lo obligaron a pagar mil pesos como reparación del daño, a una señora que se cayó por haber ingerido bebidas alcohólicas.




