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Piden cooperativistas que Profepa derribe una barda en playa Hermosa

 Nelly Bello * A casi un año del desalojo de más de diez marisquerías en la playa Hermosa, los socios de la Cooperativa La Poza insisten en acusar a la administración de Zeferino Torreblanca Galindo por la participación ilegal de la policía municipal en la movilización.

En conferencia de prensa en el café Astoria, pidieron a la Profepa derribar una barda que  quien se ostenta como dueño construyó luego del desalojo.

Ayer por la mañana, los cooperativistas llegaron acompañados por algunos vecinos de La Poza, El Podrido, Bonfil y otros poblados. El presidente de la Sociedad Cooperativa La Poza, Martín Zavaleta Aguilar, acusó a Torreblanca Galindo de otorgar el permiso ilegal para que los apoderados legales Prometeo Hernández Serna y Reinol Gómez Escalera comenzaran la construcción de una barda perimetral para cercar el predio en conflicto.

Zavaleta Aguilar aseguró que la barda, además de representar contaminación visual porque no permite ver el mar, provoca contaminación real a la playa porque en su momento el escombro o desechos de su construcción fueron colocados en el litoral.

La madrugada del 28 de abril de 2002, un centenar de policías antimotines llegaron al terreno ubicado en el Kilómetro 15 de la carretera a Barra Vieja –cerca de la casa de Luis Miguel–, para derruir con marros y morosierras una decena de precarios restaurantes que ocupaban mil 200 metros de la playa. (El Sur 1843)

Los afectados fueron reubicados en 1997 del fraccionamiento Copacabana, previo acuerdo verbal con el entonces delegado de Semarnat, Pablo González Villalva, con el compromiso de tramitar un permiso. Pero desde que llegaron al predio fueron hostigados por Luis Alcantara Morfin, quien ostenta la propiedad de un predio vecino y aduce la del predio que ocupaban.

En la conferencia, Zavaleta Aguilar aseguró que el entonces alcalde Zeferino Torreblanca envió policías privados y preventivos, quienes “con lujo de violencia” y “abuso de autoridad” desalojaron el predio por orden de los abogados Hernández Zamora y Gómez Escalera, “sin previo juicio ni mandamiento escrito de alguna autoridad administrativa”.

Recordó que luego de destruir las palapas de los restaurantes cavaron una zanja “de más de cien metros” para enterrar los escombros y enseres de los restaurantes, “sin importar la contaminación” y permanecen allí “como mudos testigos de la impunidad municipal”.

Reprochó que luego del desalojo el ex alcalde autorizó la construcción de la barda perimetral, que llamó “muro de la ignominia” porque bloquea el libre paso, con lo que permitieron el arranque de vegetación, mojoneras y dunas naturales, y la contaminación al mar por escombro.

Un mes después de construida la barda Profepa ordenó la demolición, sin embargo la construcción sigue en pie “sin razón” legal.

Pidió a nombre de sus agremiados que Profepa y el ayuntamiento contribuyan a tirar la barda y evitar la entrega de permisos a “unidades habitacionales” en el margen de la playa, para evitar la contaminación de la playa con materia fecal.

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