Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Carlos Pérez Aguirre

Zeferino-Aguirre-Walton II

Tal parece que las televisoras comerciales Televisa y TV Azteca, se han convertido en verdaderas voceras de las inconformidades que los guerrerenses tenemos contra el gobierno del priísta prestado (aseveración que no ha sido desmentida) Ángel Aguirre.
Seguramente esa actitud de las empresas televisivas corresponde a algún interés ya sea comercial o político (según dice uno de los miembros de la terna gobernante que molestas por no habérseles otorgado un contrato por 300 millones de pesos, habrá que revisar si este jugoso contrato –5 millones por cámara–, se le otorgó a alguna empresa familiar, esas que han proliferado de muy reciente constitución y enormes sumas contratadas tendremos que agradecerles a Televisa y TV Azteca que por lo menos en los reportajes presentados no han faltado a la verdad, pues esas actitudes de corrupción y nepotismo desmedido han sido denunciadas por diversos medios y personajes).
Tanta veracidad tienen que ya se han presentado las primeras renuncias en masa de algunos familiares que aparecían en la nómina con altos niveles y que ahora seguramente cobrarán por otros medios.
Según se señalo en la información vertida por esas cadenas televisivas casi 250 familiares –seguramente se quedó corta–, amigos y allegados se incluían en nómina, definiendo con tino estas prácticas como de corrupción, inmoralidad, mal uso de recursos públicos y nepotismo. Evidentemente las televisoras se quedaron cortas, ya que faltó que señalaran la escandalosa intromisión dentro del PRD para imponer candidaturas para familiares y amigos –entre otros un hijo del gobernante y otro del secretario de Finanzas, sin ningún merecimiento– lo que provocó una grave crisis al interior de ese partido que además le está generando serios desprendimientos. Habrá que reconocer que la información televisiva corresponde a situaciones objetivas y concretas denunciadas por diversas fuentes.
Señalo en este artículo esta información por que retrata muy bien las características del actual gobernante, que de izquierda no tiene ya ni el discurso demagógico con que pretendía convencer antes de la elección, pero que hoy ni siquiera es capaz de desmentir sus simpatías por el candidato priista, y que de seguir los partidos de izquierda apoyándolo de manera irrestricta se tendrán que quedar callados, cuando alguien señale las graves anomalías en que están incurriendo las familias que manosean y prostituyen la administración publica. Ya la corrupción, el amiguismo y la insensibilidad se había presentado en el periodo zeferinista sin que ningún partido alzara la voz, hoy da vergüenza haber apoyado a tan infausto personaje, pero la dirigencia calla hoy también por intereses evidentes las anomalías de un gobierno que naufraga, según lo han señalado diversas fuentes, en el mar de corrupción. Acordémonos que quien no denuncia se vuelve cómplice, la ciudadanía agradecerá que los mismos dirigentes partidistas criticaran y denunciaran con el objetivo de erradicar esas prácticas que dañan profundamente la economía y por tanto la vida de esa sociedad, al no escuchar la inconformidad de los dirigentes tendremos que deducir que es por colusión y conveniencia.
Dos mandatarios apoyados por la coalición de partidos de izquierda y sobre todo por una sociedad agotada, le ganaron la gubernatura al partido de los Figueroa, René Juárez y Ángel Aguirre que habían cometido todos los excesos y arbitrariedades y por ello optaron por nuevas fórmulas y personajes, iniciando con Zeferino que triunfó con un alto porcentaje igual que Ángel, pero de inmediato traicionaron el anhelo popular, traicionaron el mandato ciudadano y sumergieron a la entidad en un coto privatizado por los amigos y sobre todo familiares: nepotismo, corrupción e insensibilidad fueron su sello.
La esperanza de la izquierda ahora se centra en un hombre que ha estado muy cerca de López Obrador, empresario y expriista como Cárdenas y como Obrador que entendieron que si el país seguía ese derrotero de corrupción e infamia, se hundiría en un mar de violencia sin control, como está sucediendo, pues la opulencia contrastada con la pobreza insultante solamente genera inconformidad y anida violencia.
Luis Walton se llama esa tercera opción que tendrá su primera pequeña prueba en Acapulco, la que seguramente zanjará positivamente, pero tendrá el gran reto de erradicar de veras la corrupción enraizada, la insensibilidad que tomó matices sangrientos, el nepotismo insultante y sobre todo el doble discurso hipócrita y demagógico.
Las tres plagas que se ciernen hoy sobre guerrero tienen que ser derrotadas y desterradas, me refiero a la corrupción, al nepotismo y a la violencia.

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