Apoyan abogados a la familia de un mixteco asesinado en EU
* El indígena de Metlatónoc fue acribillado en diciembre del año pasado por un estadunidense * Recaban testimonios que presentarán a los jueces como pruebas para que tengan conocimiento de cómo vivía Roberto Martínez Esteban
Karina Contreras * El indígena mixteco de Yozondacua, perteneciente al municipio de Metlatónoc, Roberto Martínez Esteban, fue asesinado por el estadunidense, James H. Dickerson y regresado el 14 de enero de este año a su lugar de origen.
Ahora el abogado de la firma Powell&Associates de Virginia, E. Wayne Poweell y la consultora legal de la embajada de México en Washigton, Magdalena Martínez, pugnan porque James H. Dickerson pague con cárcel la muerte del mixteco; pero al mismo tiempo que la viuda, Concepción Chávez Filiberto y sus seis hijos tengan una compensación económica.
Para lograr esto la abogada de la sección Consular de la Embajada de México en Washington, Margdalena Martínez, y el abogado estadunidense E. Wayne Powell, estuvieron cuatro días de la semana pasada en el puerto para recabar testimonios que presentarán a los jueces como pruebas que consisten en que el jurado tenga conocimiento de cómo vivía Roberto Martínez Esteban, asesinado en diciembre pasado por el estadounidense, James H. Dickerson.
Los abogados se reunieron el pasado viernes en las oficinas de la Delegación de la Secretaría de Relaciones Exteriores en Guerrero, con la viuda Concepción Chávez Filiberto y sus hijos para que dieran sus testimonios. En un boletín se informa que la viuda con sus hijos fueron trasladados al puerto por el presidente municipal de Tlapa, Rufino Magdaleno Vázquez Sierra.
En una entrevista concedida a dos medios de comunicación, entre ellos El Sur, en el lobby del hotel Fiesta Americana la consultora legal de la embajada mexicana, Magdalena Martínez, quien lleva el caso penal – E.Wayne Powell, lleva la vía civil–, manifestó que no descansará hasta que el asesino del indígena, James H Dickerson pague no “sólo cinco o diez años, sino con cárcel toda su vida” por haber asesinado a Roberto Martínez.
La abogada explicó que en el juicio por el asesinato del mixteco lleva dos causes legales, uno el que lleva E. Wayne Powell que es el de la vía civil. Es decir, que él está buscando la compensación económica para la familia.
Mientras que ella está buscando se aplique el máximo de la ley para el asesino. Dijo que está al lado de la fiscalía, asegurándome que no se le den cinco año ni diez sino se le dé cadena perpetua.
Informó que la permanencia de cuatro días en el puerto fue para recabar las evidencias que convenzan al jurado de que cuando Roberto Martínez se fue a Estados Unidos, era para darle una vida mejor a su familia, asimismo demostrar que él no hablaba español, por lo que cuando lo mataron ni siquiera se enteró de lo que estaba ocurriendo.
Además de que era el sustento de su casa, y que dejó huérfanos a seis hijos pequeños.
Aunque dijo que es un proceso largo, con lo recabado se trata de convencer al jurado de que se le dé la máxima compensación a la familia, pero también lo máximo de la ley al asesino.
Señaló que como abogada penalista está tratando que se dé la misma pena que se daría a un mexicano que asesina a un anglosajón. Ya sea pena de muerte, ya que en el estado de Virginia esta autorizado o de por vida en la prisión.
La penalista manifestó que hay muchas probabilidades de que el crimen no quede impune y “que no sea como otros donde nada más ponen a un mexicano en el cajón y nos lo envíen y allí terminó todo”.
Ahora –dijo– hay una guerra para convencer al jurado y para decir que fue un ser humano al que el anglosajón asesinó. Manifestó que aunque James H. Dickerson salió bajo fianza luego de pagar medio millón de dólares, está segura que regresará a la cárcel para pagar el crimen del mexicano.
Esto porque seguirán luchando hasta el final para que se acaben los tiempos en que cuando un anglosajón asesinaba a un mexicano se daba una palmadita y ya. Ahora se buscará justicia “para que sea acabe el abuso” porque “somos seres humanos y se tienen que respetar nuestros derechos”.
Después de haber perdido su vivienda en un incendio y que su esposa y dos de sus hijos resultaron con lesiones; además de encontrarse sin recursos luego de pagar los gastos de hospitalización, el indígena mixteco de 32 años, Roberto Martínez Esteban, abandonó su tierra y se fue a Estados Unidos a buscar trabajo, en septiembre del año pasado.
La mañana del 25 de diciembre, el representante de la afianzadora Zimmerman, James H. Dickerson, llegó hasta el lugar donde vivía Martínez Esteban, su medio hermano, Macario Pinzón Martínez y otras dos personas, quien agredió a Roberto y le disparó.
Según las versiones, esa mañana del crimen, James H. Dickerson, iba a entregar un citatorio judicial, por lo que al tratar de inspeccionar con una lámpara el lugar, propició que los mexicanos indocumentados se asustarán y huyeran, menos Roberto, quien permaneció en el lugar y fue asesinado. El indígena no estaba enterado de lo que ocurría, porque no hablaba español ni inglés. En su defensa el norteamericano justificó su crimen declarando que Martínez Esteban lo había atacado con un machete, el cual durante la investigación nunca fue encontrado.




