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El control de los medios por el gobierno estatal causa mucho daño al periodismo

* Critica el periodista la falta de transparencia informativa y de cómo se gastan los recursos oficiales en publicidad * Defiende el derecho al secreto de las fuentes; no es posible que nos quieran convertir en policías, reclama

Ricardo Castillo Díaz * Acceso libre y transparente a la información pública. Dignificación del trabajo de los periodistas. Fin a la intolerancia y persecución gubernamental hacia la prensa crítica. Reforma democrática de los medios de comunicación.

El periodista Virgilio Caballero Pedraza insiste en el concepto de luchar por democratizar los medios. Viene de allí, precisamente. El ahora ex director del Canal del Congreso habla en entrevista con El Sur, durante su participación en la jornada de la comunicación de la Universidad Loyola del Pacífico, la semana pasada.

En la conversación, que tuvo lugar el miércoles pasado, Caballero considera como lamentable y reprobable el veto del gobierno de Guerrero a este diario. “Y el gobernador es sin la menor duda, no sólo responsable de lo que está viviendo y padeciendo el periódico por la persecución que vive, sino también es responsable de la integridad física de los periodistas que hacen el periódico”, señala.

René Juárez Cisneros, agrega Caballero, “debe saber que estamos atentos muchos periodistas en el país y desde luego también en la ciudad de México a lo que pase con nuestros compañeros de El Sur”. La falta de transparencia informativa en Guerrero, dice, “es una situación intolerable” que “corresponde a los más viejos y puros estilos priístas”.

Tantos periódicos en Guerrero

–En el caso de Guerrero, aunque hay una idea, aislada, de querer aterrizar una ley de acceso a la información pública local, no hay un movimiento para ello. Ni los periodistas se organizan, ni el Poder Legislativo ni su mayoría opositora han tenido esa iniciativa de promover la ley. ¿Cree usted que se debe al tipo de gobierno que tenemos? Es decir, aquí hay una política que pretende el control absoluto de los medios y de la política.

–Y lo curioso es que haya tantos periódicos. Cualquiera diría que Guerrero es la sociedad mejor informada en el país con tantos medios de comunicación, y sin embargo la gente no sabe nada de todo. Evidentemente son medios que existen en su inmensa mayoría con dineros del poder público. Indudablemente que esto le ha hecho daño al periodismo en Guerrero, pero también en el país. Los periodistas, por lo demás, son los menos interesados en el derecho a la información y en la transparencia y el acceso a la información pública.

–¿Será por esta misma tradición del control gubernamental?

–Porque no viven de informar, sino de no informar. O de informar como se les ordena que informen. Tiene mucho que ver también el lugar casi de lumpemproletariado en el que han colocado en la mayoría de los estados, por no decir en todos, el trabajo de los periodistas, a los que se les pagan a veces sueldos verdaderamente miserables, y ni siquiera salarios, a algunos se les paga por nota, por nota publicada, y además en formas verdaderamente humillantes, cantidades humillantes. Todo esto tiene que ver también con la profesionalización y la dignidad de la actividad periodística, que no se da. Pero tampoco por eso peleamos los periodistas, ni siquiera por esa dignificación. Entonces menos nos van a interesar los temas que tienen que ver con el derecho de la sociedad a estar informada y con el acceso transparente y libre a la información pública. Son temas que nos son ajenos. Si usted revisa las luchas de estos años, que ya son muchos, décadas, por democratizar los medios de información, verá que los periodistas no aparecen. Somos unos cuantos los que hemos estado en esta pelea, últimamente se han sumado algunos más, pero siempre ha sido una pelea de un sector importante de la sociedad civil y un sector muy importante de los académicos. Los periodistas no aparecen porque no viven de la democracia en los medios.

–Hay una parte que quedó pendiente en esta legislación federal de acceso a la información que es el de la transparencia en los convenios de publicidad, sobre todo porque los tratos se siguen haciendo por debajo de la mesa, a veces entre los directivos de los medios y los gobernantes, como si fueran un favor personal, y luego se convierte en otro medio de control también.

–Sin la menor duda. Ultimamente incluso es el medio de control más importante puesto que por lo menos a nivel federal otros recursos han dejado de utilizarse, pero el control a través de la publicidad, de la información y de los reporteros, y desde luego de sus jefes de información y de sus directores sigue siendo una práctica habitual. Por ahí además, como parte de la reforma democrática de los medios siempre hemos planteado la necesidad inaplazable de que las inmensas cantidades de recursos públicos que se gastan en publicidad se transparenten, se dé a conocer cuáles son esas cantidades, quién las maneja, con qué criterio, a quiénes se les entrega. Todo esto ha sido desconocido. Hay periódicos que editan menos de 3 mil ejemplares en la capital de un estado, por ejemplo en Chiapas, para no poner otro ejemplo más cercano, cuyo dueño tiene un castillo en Francia aunque sus periódicos no se vendan por más de 500 ejemplares al día ¿qué explicaciones tiene esto? Además hay jefes de prensa en las dependencias que se hacen millonarios utilizando los recursos que nunca se transparentan y de los que nunca se rinden cuentas. Aquí tenemos un asunto fundamental de la democratización de los medios: el uso de los recursos públicos debe ser transparente. Si ha de haber publicidad, que la haya clara y precisa.

Los más viejos y puros estilos priístas en el estado

–En ese sentido, por ejemplo, el gobierno del estado tiene vetado a nuestro medio por hacer un periodismo independiente y crítico. No sólo hablamos de publicidad sino que el veto llega al extremo de que no nos envían con frecuencia la agenda del gobernador, no nos envían los boletines de prensa, y no nos permiten el acceso a los actos que son públicos en la residencia oficial del gobernador, que también debiera ser un espacio público ¿qué opinión le merece este bloqueo del gobierno del estado hacia El Sur?

–Desde luego que estamos enterados en México, medios y periodistas, de la persecución contra El Sur. Y es que El Sur creció de una manera muy importante, demostrando en los primeros años que la sociedad guerrerense estaba necesitada de una información verdadera crítica y analítica, y por lo tanto la agresión del gobierno no tardó mucho en llegar. Me parece lamentable, y el gobernador no sólo es sin la menor duda responsable de lo que está viviendo y padeciendo el periódico por la persecución que vive, sino también es responsable de la integridad física de los periodistas que hacen el periódico. El debe saber que estamos atentos muchos periodistas en el país y desde luego también en la ciudad de México a lo que pase con nuestros compañeros de El Sur. Es una situación intolerable.

–¿Cómo ve usted esa falta de transparencia informativa del gobierno de Guerrero?

–Se corresponde a los más viejos y puros estilos priístas. Lamentablemente el desarrollo democrático, social y de pensamiento del país no es parejo. Hay muchos estados en los que todavía se cometen trampas en las elecciones, por ejemplo. Ni siquiera la democracia electoral la hemos conquistado completamente de manera universal en toda la República. Esto mismo ocurre con otros aspectos como el desarrollo del periodismo y de la comunicación. En el estado de Guerrero la presencia de tantos diarios para mí revela precisamente la falta de verdadera información acreditada y que le sirva a la sociedad.

–Y revela un control absoluto ¿no?

–Y además un control del periodismo que se da por la vía de pulverizarlo, de mediocratizarlo, utilizando todos los recursos al alcance, principalmente por medio de la cooptación y la amenaza.

Levantarse en defensa del secreto profesional de los periodistas

–Otro asunto pendiente es el del derecho de los periodistas al secreto de las fuentes. Hay reporteros y directivos de medios que han sido llamados por el Ministerio Público a declarar sobre investigaciones periodísticas, de El Universal, de Reforma, de La Jornada. Aquí en Guerrero tenemos el caso de nuestra compañera Maribel Gutiérrez, de El Sur, por el asunto de Digna Ochoa.

–Me parece una forma de persecución que implica un paso más del apretón de tuercas que quieren darnos a los periodistas en una época que tenemos más libertad de expresión, quizá no bien usada, pero la tenemos, y que es muy peligrosa incluso para la integridad de los periodistas. No es posible que con el pretexto de querer enterarse de lo que la policía no sabe, nos quieran convertir en policías a nosotros. No tenemos ninguna obligación de entregar información que corresponde a nuestro trabajo, de la misma manera en que los médicos no tienen la obligación de enterar de algunos aspectos profesionales y técnicos de su actividad, o como no la tienen los ministerios públicos o los abogados que trabajan para ellos. Hay cosas que corresponden al estricto trabajo profesional que realizamos. En el caso nuestro como la información casi siempre es fuego, no pueden intentar quemarnos con algo que nosotros no somos los responsables de encender ni de sofocar. Yo creo que este es un asunto en el que los periodistas debiéramos levantarnos en defensa de nuestros derechos humanos y profesionales, para impedir que pronto haya una agresión más grave.

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