Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Sin ayuda oficial, 17 casas en Tixtla a casi un año de los estragos dejados por Manuel

 

*De las 68 viviendas con daños totales y 33 que necesitan reubicarse, la empresa que contrató la Sedatu ha entregado sólo 22, indica el integrante del Consejo de Damnificados, Armando Morales Marino

Jacob Morales Antonio

Tixtla

A 30 días de cumplirse un año del paso de la tormenta Manuel en el estado, familias afectadas por la inundación que provocó la laguna de Tixtla continúan viviendo los estragos que dejó la lluvia y la lentitud de las autoridades para agilizar la construcción de sus viviendas; 17 casas con daños totales siguen sin apoyo.
El integrante del Consejo de Damnificados del Municipio de Tixtla, Armando Morales Marino, informó que de las 68 casas con daños totales y 33 que necesitan reubicarse, la empresa constructora Penel Mod, que contrató la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) ha entregado sólo 22.
Hay otras 98 casas con daños parciales de las cuales el consejo de damnificados desconoce los avances y hay 314 con daños menores. Las familias de estas últimas viviendas fueron beneficiadas con una tarjeta de cinco mil 500 pesos para la compra de material de construcción que siguen sin ser activadas porque la Sedatu no libera los fondos, indicó.
Morales Marino afirmó que la dependencia federal se ha negado considerar 17 casas afectadas con daños totales para que ingresen al programa de apoyos de reconstrucción de viviendas. Dijo que a pesar de haber sido censadas la dependencia argumenta que no las incluyó.
El 12 de julio la Sedatu entregó las 22 viviendas, pero errores de construcción y la falta de garantía provocaron inconformidad entre las personas que recibieron sus llaves. Durante la entrega de las casas, el delegado de la Sedatu, Jorge Carlos Ramírez Marín comentó que llevan 600 viviendas entregadas en el estado aunque la necesidad generada por la contingencia es de unas 11 mil, entre reconstrucciones totales y parciales.
Las señoras Marta Reynoso y María Elena González, quienes habitan en el barrio del santuario, comparten la desesperación de seguir alojados con familiares y no poder vivir en las casas que el gobierno les prometió.
Ambas perdieron todo el año pasado, cuando la noche del 15 de septiembre huyeron de sus casas por la crecida repentina de la laguna que, según comentaron, jamás antes se había salido de su zona.
Doña Marta se quejó porque la constructora se niega a construir la casa de 48 metros cuadrados, argumentando que el terreno donde estaría la vivienda no es el adecuado porque no cumplía con las medidas requeridas.
Dijo que los encargados de la obra le propusieron que cambiara de solicitud de daño total a daños parciales con la esperanza de que pudieran darle el material de construcción y ella construir su vivienda “pero ni así vemos avance”, expresó.
Su casa medía cuatro metros por cinco, era de adobe y tejas. Ahí habitaba con sus dos hijos que ahora se refugian en un pequeño cuarto que les prestó su hermana.
Por su parte, doña Elena dijo que la constructora y la Sedatu se niegan a construir su casa porque el terreno donde habitaba con sus tres hijos y sus familias, es muy grande.
En su rostro mostró preocupación y enojo porque solicitaron canjear los 120 mil pesos que cuesta la casa por material de construcción para que ellos la edificaran, pero la dependencia se lo negó.
El terreno donde ha vivido por más de 40 años mide 10 metros de ancho por unos 20 de largo, pero la casa que quieren construir es de 8 de largo por 6 de ancho, que no es suficiente para albergar a los 11 integrantes de su familia.
“Los funcionarios –de la Sedatu– nos amenazaron, que si no aceptábamos lo que ya estaba establecido, el presupuesto se iba a otra parte”, afirmó. De las casas que ha entregado la dependencia dijo que no son como pensaron que serían y dijo que esas casas de madera están bien para un campamento pero no para habitarlo por siempre.
Y demandó que su casa sea de concreto, con cimientos fuertes, porque las que construye la la Sedatu sólo cuentan con piso de cemento, láminas de asbesto y paredes de fibra de vidrio.
De acuerdo al consejo de damnificados, las casas que construye la empresa que contrató la Sedatu para quienes perdieron todo, tienen un costo de 120 mil pesos, pero estiman que el precio de las vivienda es menor por el material de construcción que utilizan.
Y ejemplificaron que las casas que construye la dependencia para las familias que resultaron con daños parciales miden 3 por 3 metros y medio y el costo es de 28 mil pesos, pero los costos recabados con trabajadores de las construcciones suman unos 13 mil pesos por vivienda, que no representa el costo total que la dependencia federal invierte.

468 ad