El Día de San Valentín, fecha para mostrar el amor mexicano Made in Taiwán
Xavier Rosado * El Día de San Valentín en el calendario mexicano o el Día del amor y la amistad tiene diversas formas de celebrarse, sin embargo la más socorrida es la de comprar un presente que refrende la amistad a toda prueba o el amor incondicional.
Y al igual que otras fechas propicias para comprar regalos, el comercio porteño no establecido ha encontrado la oportunidad de expender sus productos en un nuevo espacio que a través de gestiones, les ofreció el ayuntamiento.
En el predio ubicado en la esquina de la Costera y Antón de Ulloa, a un costado de lo que era conocido como el Pasaje Playa Hornos, hasta con cinco pesos es posible recordar esta fecha. Y si se busca, hay objetos más baratos. Una pluma de a dos pesos coronada con una rosa de plástico en el más puro sentido de lo naco y lo kitsch.
Los comerciantes ambulantes tienen tres días –hasta el sábado– para regatear con la mercancía que se les quedó del Día de Reyes e incluso de fechas similares del año pasado como el Día de las madres, del padre y el del niño.
El Tianguis del amor y la amistad es una alternativa que ofreció el presidente municipal de Acapulco, Alberto López Rosas a todos los locatarios que inundaban anteriormente las calles del centro como Belisario Domínguez, Parián, Matamoros, 5 de Febrero y Melchor Ocampo con su mercancía para las fechas comerciales.
Alrededor de 200 puestos fueron instalados en este tianguis, dejando las vialidades libres.
Entre polvo, lonas improvisadas y mercancía sobre cajas de cartón, los enamorados preguntan: ¿A cómo el peluche?, hasta de 25 pesos hay con las figuras de Winnie Pooh, Mickey Mouse, Donald, Tigre, conejitos, gatos y ratones de creación original.
Las tradiciones gastronómicas de México se preservan en el tianguis del amor y la amistad, porque nada para expresar estos sentimientos como un buen plato de enchiladas picosas, unas tostaditas de pollo o chorizo, rebosantes de lechuga, crema y queso en polvo, unos tamalitos oaxaqueños o de chile y dulce, un atolito de arroz o de maíz o el consabido refresco de todos los sabores. Si bien lo dice el dicho “barriga llena, corazón contento”.
La cursilería es tanta que hasta un comerciante que ha instalado su puesto de miel de abeja, dizque “para endulzar los besos”, explica.
Otros ejemplos de lo que puede un enamorado regalar a su pareja son los posters y los cuadros que despliegan versos, dichos y declaraciones de amor que parecen haber surgido de la canción Carta a Eufemia del fallecido trovador popular Chava Flores:
Ingrata pérfida
romántica insoluta
tú me estrujates
todito el corazón
Y yo benévolo
hablábate de amores
siendo testigo
de mi anémica pasión
Así, adornados con flores de plástico que llevan pegadas “gotas” de silicón para que parezcan recién regadas, en uno de los carteles se leía:
Amor es abrazar la rosa más bella entre las bellas
es respirar su aroma en cada palpitar
es en un suspiro las estrellas alcanzar
es un libro a medio terminar…
Aunque también sorprendentemente, se encontró otro poster con un poema de Edward Estlin Cummings, romántico poeta estadunidense, fallecido en 1962:
Amar es más espeso que olvidar
más tenue que recordar
más raro que una ola mojada
más frecuente que caer
es más loco y lunar
y menos no será
que todo el mar que sólo
es más profundo que el mar
Amor es menos siempre que ganar
menos nunca que vivo
menos grande que el comienzo más leve
menos pequeño que perdonar
es más solar y soleado
y más no puede morir
que todo el cielo que sólo
es más alto que el cielo.
También –como lo amerita la ocasión– el incauto comprador podrá encontrar al doble de su costo habitual una docena de rosas de invernadero hasta en 120 pesos, cuando en otras fechas cuestan hasta 60 pesos.
También hay estuches de corazón que contienen chocolates en forma de corazón rellenos de cerezas rojas y licor, hay de todas las marcas desde los redonditos dorados hasta los de la vaquita.
Muchos de los objetos que aquí se expenden no tienen nada qué ver con el Día del amor y la amistad, incluso una comerciante declaró que iba a rematar todos los juguetes que le habían quedado del día de reyes: carritos, espadas de He-Man, juego de dominó con animalitos y otros productos Made in Taiwan.
En el lugar se venden zapatos para mujer, diademas, sujetadores para el cabello, rastrillos (¿para rasurar el odio?), cornetas de plástico, playeras, shorts, objetos de cerámica, pelotas y un sinfín de chácharas de las que se venden en el mercado ambulante a dos por peso.
Aunque muchos comerciantes sí respetaron el motivo del tianguis y trajeron sus productos para vendérselos a los enamorados, pues también se expenden muñecos de peluche a 120 pesos que además se envuelven sin costo extra en papel celofán y son decorados con un enorme moño rojo.
Algunos de estos artículos son hechos por las personas que los venden, lo que aumenta su valor en un costo estimativo por la creatividad de sus fabricantes.
También se decoran globos de todos tamaños y se envuelven regalos en presentaciones como bolsas de regalo con papel de china en vistosos colores así como cajas con diversos papeles decorativos.
Los módulos están instalados entre piedras, mecates y lonas, pocos de ellos tienen un decente toldo de playa para cubrirse del inclemente sol de mediodía.
Aunque el espíritu del amor anda rondando en estas fechas, para los ambulantes, este día es una magnífica oportunidad para ejercer su oficio de mercaderes.




